Ictus cerebral: síntomas, causas y tratamiento

05 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
El ictus cerebral es una patología que recibe diversos nombres y que resulta de extrema gravedad. De su pronta identificación y atención dependen la evolución y el pronóstico.

Hablamos de ictus cerebral para referirnos a la interrupción del flujo de sangre hacia el cerebro. Esto puede suceder por una obstrucción en las arterias o por la rotura de una de ellas.

La expresión ictus cerebral es intercambiable con la de accidente cerebrovascular, que quizás resulta más oída y empleada. También se habla de evento cerebrovascular, para quitar la palabra accidente y hacer hincapié en la posibilidad de prevenir algunos factores de riesgo que se le asocian.

Si la falta de flujo sanguíneo al cerebro es por una obstrucción en una arteria, entonces estamos ante una trombosis. Un trombo es un coágulo formado en algún punto de las arterias o venas. Al contrario, si lo que sucede es la ruptura de una arteria o vena cerebral, lo que tenemos es una hemorragia.

El resultado final es el mismo, con la muerte de las neuronas que no reciben sus nutrientes. Esta necrosis neuronal es irreversible, y mientras mayor sea el área afectada, peores serán los síntomas del ictus cerebral.

Causas y factores de riesgo de ictus cerebral

El ictus cerebral se asocia a factores de riesgo, es decir, a situaciones y características que hacen más probable el evento. Algunos factores son prevenibles y otros no.

La edad, por ejemplo, es una característica sobre la que no podemos incidir. Entre los mayores de 50 años la incidencia del evento cerebrovascular es mayor, y aumenta mientras más avanzamos en años. Por otro lado, el sexo varón o mujer no parecen influir de manera significativa.

Sobre la herencia genética hay discusión científica. Hay datos sobre la mayor incidencia de ictus cerebral entre personas de raza negra, pero también se sabe que para este grupo poblacional la hipertensión es más frecuente. Por lo tanto, no se puede determinar si es un gen en particular lo que está detrás, o los valores elevados de presión arterial.

Siguiendo con esto, la hipertensión es el factor de riesgo principal en los accidentes cerebrovasculares. Más de la mitad de los eventos suceden en personas hipertensas con mal control de sus cifras. Si al paciente le añadimos otros factores de riesgo, como la edad, el tabaco y la diabetes mellitus, entonces el riesgo se dispara.

el ictus cerebral
En el ictus se interrumpe el flujo sanguíneo a alguna zona del cerebro.

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Síntomas del ictus cerebral

Reconocer los síntomas del ictus cerebral a tiempo salva vidas. Por ello, existen campañas todos los años que pretenden informar a la población sobre los signos que se deben considerar para efectuar una consulta en tiempo y forma, o llamar a los servicios de emergencia.

La mayoría de los eventos cerebrovasculares se desarrollan a alta velocidad. Los síntomas se suceden en poco tiempo, de forma súbita, incapacitando al paciente, por lo que muchas veces es un familiar o amigo quien da aviso a los médicos.

Los síntomas dependen de la zona del cerebro que se ve afectada por la falta de flujo sanguíneo, pero los más frecuentes son los siguientes:

  • Sensación de hormigueo en el rostro o en los miembros.
  • Dificultad para hablar y emitir la voz.
  • Falta de fuerzas en la mitad del cuerpo.
  • Confusión en tiempo y espacio, sin posibilidad de orientarse correctamente
  • Cefalea intensa.
  • Parálisis completa con imposibilidad de marchar o de mover los brazos.
  • Alteraciones en la vista, con visión borrosa y ceguera por puntos.
  • Modificaciones en las facciones de la cara, con caída de párpados, limitaciones para mover los labios o pérdida de las arrugas propias.
Síntomas del ictus cerebral
En la mayoría de los casos, los síntomas evidentes del ictus cerebral se dan de forma brusca. Por eso, suele ser un familiar el que da aviso al médico.

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Tratamiento para el accidente cerebrovascular

El tratamiento de estos casos necesita ser urgente y especializado. No se puede manejar de manera ambulatoria ni con tiempos diferidos. El paciente debe ser ingresado en una unidad de cuidados intensivos para recibir la terapéutica que corresponda.

Si se trata de un ictus por trombo, con obstrucción arterial, hay que diluir el coágulo. Esto se puede lograr con medicación o con una cirugía. Por otro lado, si ha sido una hemorragia, los médicos evalúan la posibilidad de ingresar quirúrgicamente y cerrar la arteria que sangra, lo cual no siempre se puede hacer.

Pero el tratamiento no finaliza aquí, sino que se prolonga en la rehabilitación. Es común que los ictus cerebrales dejen secuelas en el paciente, como dificultades para hablar y para moverse. Para ello, se instauran programas de reeducación y de seguimiento con centros de fisioterapia.

El ictus cerebral es un problema urgente

Debido a su gravedad y a las consecuencias que acarrea para el paciente que lo sufre, el ictus cerebral es una urgencia. Conocer los síntomas y estar atentos para llamar a un servicio de emergencias es la diferencia que salva vidas.

Debemos ser cuidadosos, también, con los factores de riesgo que nos predisponen a padecer un evento cerebrovascular. Controlar nuestra presión arterial, no fumar y realizar los exámenes periódicos, son acciones que contribuyen a prevenir este grave trastorno.

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