Infección por Naegleria fowleri: la ameba come cerebros

La infección por Naegleria fowleri es uno de los cuadros ameboides más letales del planeta. De las 148 personas infectadas en los últimos 60 años en Estados Unidos, solo 4 han sobrevivido.
Infección por Naegleria fowleri: la ameba come cerebros
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 23 abril, 2021.

Última actualización: 23 abril, 2021

La infección por Naegleria fowleri (un ameboflagelado perteneciente al filo Percolozoa) desencadena en el paciente la naegleriasis, también conocida como meningoencefalitis amebiana primaria (PAM). Esta condición es extremadamente rara y letal, pues se reporta una tasa de mortalidad del 98,5 % en los pacientes que la padecen.

Por fortuna, esta infección es muy poco común. Solo se han citado 34 casos en Estados Unidos desde 2008 a 2017. A nivel global se han detectado unos 450 casos de naegleriasis en los últimos 60 años.

N. fowleri vive en aguas dulces, suelos o, en su defecto, dentro del sistema nervioso cental (SNC) del hospedador, con todo lo que esto conlleva. Si quieres saber más sobre la meningoencefalitis amebiana primaria, incluyendo síntomas y tratamientos, sigue leyendo.

¿Qué es una infección por Naegleria fowleri?

Naegleria fowleri, también conocida en los medios generalistas como la ameba come cerebros, es una especie del género Naegleria, perteneciente al filo Percolozoa. No se trata de una ameba real a nivel filogenético, ya que pasa por una fase del ciclo vital flagelada, algo que no sucede en el filo Amoebozoa.

N. fowleri tiene especial predilección por los medios de agua dulce, sobre todo aquellos sucios y contaminados por sustrato. Tal y como indica el portal médico Statpearls, este organismo puede aguantar hasta 45 grados centígrados de temperatura y su ciclo vital se divide en 3 fases distintas:

  • Quiste: es la estructura de resistencia del microorganismo. Cuando las formas libres son sometidas a ambientes estresantes se enquistan con unos 9 micrómetros de diámetro. Los factores que promueven la enquistación son la falta de alimento, la desecación ambiental y las temperaturas por debajo de los 10 grados centígrados.
  • Trofozoíto: es la fase que se divide, se alimenta de bacterias y, por desgracia, causa el cuadro patológico en el ser humano. Los trofozoítos miden de 10 a 35 micrómetros y se desplazan mediante pseudópodos, prolongaciones citoplasmáticas que permiten una locomoción básica.
  • Flagelado: este estadio distingue a Naegleria de otro muchos microorganismos no bacterianos. La forma flagelada, como su propio nombre indica, tiene 2 flagelos y surge cuando los trofozoítos se exponen a cambios iónicos en el medio acuoso.

Cabe destacar que tanto el flagelado como el quiste pueden causar infección en el ser humano, a pesar de que el trofozoíto sea la forma infectiva per sé. Cuando este ameboflagelado entra en la cavidad nasal del hospedador, ambas formas se transforman en el trofozoíto infectivo sin problemas.

Cerebro comido por ameba.
La ameba come cerebros tiene 3 fases de vida que responden a las condiciones del ambiente. La forma de trofozoíto es la que se alimenta de las neuronas.

¿Por qué ocurre la infección?

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) nos muestran el ciclo infectivo de este patógeno. N. fowleri entra en el cuerpo del ser humano por las vías nasales, ya sea en forma de flagelado, quiste o trofozoíto. Una vez se ha producido la inoculación nasal, el patógeno invade el epitelio respiratorio y las mucosas olfatorias.

A partir de aquí, migra por la lámina cribosa (una sección del hueso etmoides) hacia el sistema nervioso central (SNC), más específicamente al cerebro, por medio de los nervios olfatorios. La cara basal del cerebro, el cerebelo y los bulbos olfatorios son las estructuras que más daños sufren en los pacientes infectados.

N. fowleri propicia una respuesta innata por parte del sistema inmune. Su virulencia depende de la proteína Nfa1 (que se une a las moléculas de oxígeno), de la producción de óxido de nitrógeno y de la presencia de proteínas formadoras de poros.

Como en el interior del ser humano no hay bacterias de las que alimentarse, N. fowleri depreda a las neuronas y astrocitos del sistema nervioso central. Hasta cierto punto, el nombre de ameba come cerebros hace honor a su mecanismo patogénico.

Factores de riesgo

La Clínica Mayo y otras fuentes indican los factores de riesgo que propician la aparición de una infección por Naegleria. De todas formas, debes tener en cuenta que estamos ante una patología muy rara:

  • Nadar en aguas dulces no higienizadas: la mayoría de las personas se infectan tras nadar en aguas estancadas o presentes en entornos naturales no higienizados.
  • Bañarse en aguas muy calientes: este patógeno no responde nada bien al frío. Por ello, es más común que aparezca en climas templados.
  • Ser joven: por sus hábitos y tendencia a la higienización reducida, los niños pequeños son más proclives a sufrir una infección por N. fowleri.

Por último, cabe destacar que la ameba no sobrevive en ambientes salinos y es sensible al cloro. Es imposible contagiarse nadando en el mar o, en su defecto, en una piscina pública que haya recibido los tratamientos adecuados.

Síntomas de la infección por Naegleria fowleri

Los signos clínicos de la infección se presentan en un rango de 2 a 8 días, aunque algunos pacientes comienzan a sentir síntomas tras 24 horas, tal y como indica el portal Antimicrobial Agents and ChemotherapyAun así, cabe destacar que no existe un cuadro estandarizado.

Lo más común es el dolor de cabeza severo, la fotofobia, la confusión, los ataques epilépticos y la entrada en coma. También se han observado pacientes con ritmos cardíacos anormales y una necrosis característica del miocardio, el tejido muscular del corazón.

Además de todo esto, se cree que la causa principal de muerte es un aumento en la presión intracraneal. La presión en el fluido cerebroespinal aumenta a los 600 milímetros de agua en los pacientes con naegleriasis. Como hemos dicho, el pronóstico es muy pobre y se espera la muerte siempre.

Pruebas de diagnóstico

Tal y como indican los Manuales MSDla patología solo se puede confirmar mediante una punción lumbar (y el consecuente análisis del líquido cefalorraquídeo), así como a través de una biopsia cerebral. Estas pruebas se realizan en personas con síntomas de naegleriasis que hayan estado en contacto con agua dulce sin tratar en los últimos días.

Por otro lado, las pruebas de diagnóstico por imagen (tomografía computarizada y resonancia magnética) no detectan la enfermedad, pero pueden descartar otras posibles patologías. Una vez obtenido el líquido cefalorraquídeo, se realizan cultivos o análisis genéticos en busca del genoma de la ameba.

Resonancia magnética para N. fowleri.
Las imágenes diagnósticas, en realidad, sirven para descartar otras patologías que pudiesen confundir los síntomas.

Posibles tratamientos de la infección por Naegleria

Las opciones de tratamiento para una infección por Naegleria son muy limitadas, debido a la falta de pacientes supervivientes y los estudios in vitro llevados a cabo.

A continuación te presentamos medicamentos que se utilizan en la actualidad o están en periodo de prueba, pero que no garantizan una recuperación del paciente:

  • Anfotericina B: se trata de un antibiótico y antifúngico extraído de Streptomyces nodosus, una bacteria filamentosa. Es la medicación que más se ha utilizado a nivel histórico para tratar la naegleriasis.
  • Miltefosina: un agente antiprotozoario que, en primera instancia, se ideó para tratar el cáncer de mama. Este tratamiento salvó la vida de 3 pacientes: 2 en 2013 y 1 en 2016.
  • Fluconazol: medicamento coadyuvante en la prevención de infecciones fúngicas superficiales y sistémicas. Tiene una buena tasa de penetración en el sistema nervioso central.
  • Azitromicina: un antibiótico de amplio espectro del grupo de los macrólidos. Se encuentra en etapa experimental para esta enfermedad.

Por desgracia, solo se han detectado 3 supervivientes en Estados Unidos en los últimos 10 años, lo que dificulta mucho la puesta a prueba de la efectividad de un tratamiento. De las casi 150 personas infectadas en este país en los últimos 60 años, solo 4 han sobrevivido para contarlo.

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Una patología rara que no debe preocuparnos

Estos últimos datos pueden parecer alarmantes, pero nada más lejos de la realidad. Se han detectado 148 casos de naegleriasis en Estados Unidos en los últimos 60 años, cuando en este país viven, a día de hoy, 328 millones de personas. Estamos ante una enfermedad tan rara y el porcentaje de afectados es tan ínfimo, que no merece la pena la preocupación.

Por ello, a pesar de la alarma social que tratan de sostener algunas fuentes, recalcamos que no hay nada de lo que preocuparse. Siempre es buena idea evitar practicar deportes acuáticos en aguas estancadas, por los posibles patógenos que puedan habitar en ellas, pero más allá de esta prevención, poco más se puede hacer para evitar una infección por Naegleria.

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