Intoxicación por aspirina (ácido acetilsalicílico)

La intoxicación por aspirina puede producir un cuadro grave. Si no se trata correctamente, podría incluso llevar a la muerte.
Intoxicación por aspirina (ácido acetilsalicílico)
Nataly Reyes Calderon

Escrito y verificado por la médica Nataly Reyes Calderon el 26 enero, 2021.

Última actualización: 26 enero, 2021

El ácido acetilsalicílico, popularmente llamado «aspirina», proviene de la salicina, una sustancia que se encuentra en la corteza del árbol sauce blanco, y su utilización se remonta desde la época de los sumerios. Sin embargo, no fue hasta 1860 que se sintetizó la molécula como tal en un laboratorio.

Esta sustancia tiene propiedades antiinflamatorias, puede reducir la fiebre (antitérmico) y sirve como calmante del dolor (analgésico). No obstante, su uso se ha visto desplazado por la aparición de otros fármacos analgésicos como el Paracetamol y otros antiinflamatorios no esteroideos como el Ibuprofeno.

A pesar de ello, sigue en el mercado porque a dosis bajas es el tratamiento de alteraciones coronarias y neurovasculares. Si bien cuenta con diferentes propiedades, la aspirina puede llegar a ser tóxica para el ser humano, y sobre todo, para los niños.

Actualmente, no se dan tantas intoxicaciones como antes, y éstas suelen ser más de forma accidental o como intento de suicidio. A continuación, te explicaremos todo lo debes saber sobre la intoxicación por aspirina.

¿Qué produce la aspirina en el cuerpo?

Intoxicación por aspirina (ácido acetilsalicílico)
El exceso en la ingesta de aspirina puede generar daño mitocondrial.

Después de la ingesta de aspirina (ácido acetilsalicílico), ésta es absorbida en el estómago y en el duodeno. Luego de múltiples transformaciones, sólo un 45-50 % del ácido acetilsalicílico llegará a la sangre donde se dividirá en ácido salicílico y el grupo acético.

Por un lado, el grupo acético se enganchará a una parte de las enzimas ciclooxigenasas, COX1 y COX2, inhibiéndolas irreversiblemente. Estas enzimas son las responsables de la creación de moléculas que provocan: 

  • Inflamación, que produce fiebre y dolor.
  • La agregación de las plaquetas, que puede desencadenar una trombosis.

Dependiendo de la dosis de la aspirina, se produce una acción u otra:

  • A dosis bajas: es un antiagregante plaquetar que evita las trombosis.
  • A dosis intermedias: es un buen analgésico y antitérmico.
  • A dosis alta: es un antiinflamatorio.

Todas estas dosis no sobrepasan el umbral tóxico para nuestro organismo.

¿Qué hace le hace la aspirina al cuerpo en dosis tóxicas?

Como ya se ha señalado, la aspirina en la sangre se disgrega en grupo acetilo y ácido salicílico. Pues bien, este ácido salicílico se transforma en salicilato y deja libre hidrogeniones.

Por un lado, los hidrogeniones son moléculas que alteran el pH de la sangre; es decir, acidifican la sangre y eso se traduce a una disminución del pH. En una situación normal, el cuerpo tiene mecanismos para evitar esta acidificación, pero cuando la dosis es muy alta, estos recursos se gastan y se crea la llamada acidosis metabólica. 

Por otro lado, el salicilato daña las mitocondrias que son las fábricas de energía de las células. En concreto, daña el proceso final que implica el almacenaje de la energía producida en una molécula llamada ATP.

En una situación normal, no pasaría este daño en las mitocondrias porque el salicilato se une a otras moléculas en el hígado para poder ser eliminado vía renal y que no se acumule en sangre. Sin embargo, si hay muchos salicilatos, el hígado no da abasto y, por lo tanto, se acumula en la sangre y entra en los tejidos, produciendo el daño mitocondrial.

¿Qué produce la disminución de ATP?

Si no hay ATP, la célula piensa que le falta energía y pide más oxígeno para su formación. Pero el problema no está en la falta de oxígeno, sino en que a pesar de usar oxígeno, no se llega a fabricar ATP. Al no poder almacenar la energía en ATP, ésta se transforma en calor; así, se produce la hipertermia o aumento de temperatura.

Por otro lado, la necesidad de más oxígeno conlleva más producción de CO2 que tiene que ser eliminado. Este CO2 contribuye a la acidificación de la sangre y grava aún más la acidosis metabólica.

Además, la falta de ATP hace que la glándula suprarrenal, órgano que se activa en situaciones de estrés, envíe señales para más producción de glucosa, un azúcar que se utiliza para crear energía. Es por ello que los intoxicados presentan hiperglucemia (elevación del azúcar en sangre).

Intoxicación por aspirina (ácido acetilsalicílico)
La intoxicación por aspirina se da principalmente en niños pequeños.

¿Qué produce la acidosis metabólica?

El sistema nervioso central se da cuenta de que la sangre está muy ácida y necesita volver a su estado normal para evitar la disfunción de los órganos. Para ello, se activa el centro de la respiración y causa que la persona intoxicada respire más rápido; es decir, hiperventile.

Esta hiperventilación inicial produce que se expulse mucho CO2 y, por lo tanto, la sangre deja de estar tan ácida. Pero se hiperventila tanto al punto de llegar al otro extremo: la sangre se vuelve básica; es decir, aumenta el pH, una situación igual de peligrosa que la acidosis. Este aumento de pH por hiperventilación se llama alcalosis respiratoria. 

Además de la hiperventilación, hay una activación del centro del vómito y la persona intoxicada puede empezar a tener náuseas y a vomitar tanto que, finalmente, se produzca una pérdida de esos hidrogeniones que acidificaban a la sangre y, por tanto, esta se vuelva aún más básica. Como este aumento de pH ha sido provocado por el vómito, se llama alcalosis metabólica. 

A causa de los vómitos, la hiperventilación y el aumento de temperatura, el paciente puede llegar a tener una deshidratación muy severa que podría dar lugar a un fracaso del riñón.

Además, podrían aparecer alteraciones en la coagulación y una alteración del ritmo cardíaco por la disminución de ciertas sales como el potasio. Todos estos fallos en los órganos podrían generar la muerte de la persona intoxicada.

Otra de las dianas del salicilato es el sistema auditivo. El salicilato produce sordera, tinnitus, vértigo, mareo (aumentando más los vómitos) y alteraciones de la marcha. La alteración auditiva es uno de los primeros síntomas que aparece en la intoxicación por aspirina.

Síntomas de la intoxicación por aspirina

Por una parte, puede haber una intoxicación aguda que se suele dar de forma accidental o con fines suicidas. Esta intoxicación aguda suele presentarse más comúnmente en los niños pequeños que toleran dosis de aspirina menores que los adultos.

Los primeros síntomas de una intoxicación aguda por aspirina son las náuseas, los vómitos, el tinnitus (zumbido en los oídos) y la respiración muy rápida. Luego, empieza a aparecer la hiperactividad, la fiebre, la confusión y las convulsiones.

Por otra parte, puede existir una intoxicación crónica que suele darse más en ancianos, y se presenta con síntomas parecidos a los de una sepsis (proceso grave producido por una infección bacteriana). Estos síntomas incluyen la confusión, los cambios del estado mental, la fiebre, la hipoxia, la deshidratación y la disminución de la tensión arterial.

¿Como actuar ante una intoxicación por aspirina?

Si ves que alguna persona ha tomado muchas pastillas de aspirina, o un niño después de haber tomado aspirina empieza con los síntomas explicados anteriormente, debes acudir a urgencias inmediatamente para que se pueda realizar un lavado gástrico y eliminar la aspirina. Aparte, se corregirá la alcalosis, la acidosis y la hipertermia que presente el paciente.

Es muy importante saber que los niños toleran menos la aspirina y a dosis más bajas que el adulto (240 miligramos/kilo) pueden intoxicarse. Además, hay otro tipo de salicilatos, como el aceite esencial de gaulteria que se suele dar como antiinflamatorio vía tópica, que pueden producir la intoxicación de un niño en dosis, incluso, menores a 5 mililitros.

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