¿Qué son los irrigadores dentales?

Los irrigadores dentales son instrumentos útiles para completar la higiene bucal. Además, tienen indicaciones precisas en algunos casos particulares. Entérate aquí.
¿Qué son los irrigadores dentales?
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa el 12 mayo, 2021.

Última actualización: 12 mayo, 2021

Sabemos de la importancia de usar el cepillo de dientes, las pastas con flúor y el hilo dental para mantener la boca saludable. Pero existen otros utensilios, como los irrigadores dentales, que complementan la higiene bucal.

La placa bacteriana es una película pegajosa de restos de alimentos y bacterias que se adhiere a las piezas dentarias. Es la responsable de gran parte de las patologías de la boca, como las caries, la gingivitis y la enfermedad periodontal.

Eliminar estas bacterias es el objetivo de la higiene dental. La mayor parte se consigue con el cepillado de dientes. Pero hay zonas en las que las cerdas no logran acceder y se vuelven necesarios otros instrumentos.

El área interproximal, que es el espacio entre diente y diente, las superficies dentarias con ortodoncia o los elementos con coronas, por ejemplo, son sectores que requieren ser limpiados con una herramienta complementaria. El hilo dental, los cepillos interdentarios y los irrigadores dentales son ideales para acceder a estos lugares.

En este artículo te detallamos en qué consisten y cómo funcionan estos últimos. Sigue leyendo para saber más sobre este producto que ayuda a tener una boca limpia y sana.

¿Qué es un irrigador dental?

Los irrigadores dentales son dispositivos que disparan un chorro de agua fino a presión para eliminar restos de comida y placa bacteriana acumulada sobre los elementos dentarios. Se utilizan en zonas en las que el cepillado dental no logra acceder, como los espacios interdentales, la unión de los dientes con la encía y donde hay aparatos o prótesis fijas.

Constan de un motor que acciona la bomba, un depósito de agua y una boquilla especial para acceder a las superficies dentarias. Al utilizarlo se genera un fino chorro de agua a presión que es capaz de arrastrar y eliminar con suavidad las partículas de alimento y bacterias depositadas sobre los dientes.

Los puede usar cualquier persona en el hogar como parte de su rutina de cuidado bucal, pues son seguros y fáciles de manipular. Se accionan con agua o con alguna otra solución antiséptica.

¿Qué tipos de irrigadores dentales existen?

Existen distintos diseños de irrigadores dentales. Se pueden encontrar de diferentes marcas y costos, pudiendo elegir entre varias alternativas, según las necesidades y posibilidades de cada persona. A continuación te contamos los más usados.

Con cable

De los irrigadores dentales, es el más voluminoso y pesado. Es necesario enchufarlo a una toma eléctrica y, en general, forma parte de los productos que quedan en la encimera del baño.

Cuentan con un depósito de agua que se debe rellenar cuando se termina. Son potentes y suelen venir con diferentes cabezales y distintos modos de usos. Además, son los más fáciles de conseguir y los más baratos.

Los más sofisticados vienen con la opción de presión regulable. Esto permite elegir la fuerza del chorro de agua en diferentes niveles. Los que los hace ideales para personas con encías sensibles o con implantes.

Irrigador dental con cable.
Los irrigadores dentales con cable son más voluminosos y no se pueden transportar con facilidad.

Inalámbrico o a pilas

En este caso son más pequeños, finos y ocupan poco espacio, lo que los hace portátiles y llevables. Dada esta versatilidad son ideales para personas que viajan mucho.

Poseen un tanque de agua de gran capacidad y una batería recargable por USB o con cargadores para enchufes. De todos modos, no tienen tanta potencia como los eléctricos y su fuerza puede verse afectada si las pilas no están suficientemente cargadas.

De ducha y de grifo

Los irrigadores dentales de ducha se conectan a la flor del baño para usarlo allí. En este caso no necesita ni electricidad ni pilas ni hay que rellenarlo. Pues usa la potencia de la red de agua. Su desventaja es que son más difíciles de maniobrar.

Los de grifo son similares a los anteriores, pero poseen un cable que se conecta a la toma de agua de la canilla. Tampoco necesitan recargarse ni electricidad o pilas y son incómodos para manejarlos. Son difíciles de conseguir y solo se los encuentra en las clínicas odontológicas.

Irrigadores dentales para niños

En general, los irrigadores dentales pueden usarse con los cuidados necesarios por todos los miembros de la familia. Pero existen algunos con características especiales, adaptados de manera específica para los más pequeños de la casa.

Una de las particularidades que poseen es un selector para controlar la presión de agua y que esta tenga menos potencia que la usada por los adultos. Así se evita ejercer mucha fuerza sobre las piezas de leche y hacer una limpieza suave.

El tamaño también es importante. Deben ser más pequeños para que los niños lo puedan manejar de manera cómoda y fácil.

¿Cómo se usa un irrigador dental?

A la hora de utilizar irrigadores dentales hay algunos pasos que se deben seguir para hacerlo de manera adecuada:

  1. En primer lugar, es necesario cepillarse los dientes de la manera habitual y usar hilo dental para limpiar las zonas interdentales.
  2. Luego hay que llenar el tanque del irrigador con agua o con colutorio diluido (1 parte de enjuague bucal por 4 de agua). En el caso de que el modelo así lo requiera, en vez de cargar el depósito se conecta el artefacto al grifo.
  3. Se coloca la boquilla que mejor se adapte a la boca y sus necesidades y se ajusta la presión de agua más conveniente.
  4. Se introduce el cabezal a la boca y se lo pasa por todos los elementos dentarios, activando el botón disparador. Es importante llegar a la zona de unión de los dientes con las encías, a los espacios interdentarios y, por último, con menos presión, a las superficies dentarias.
  5. Al finalizar la rutina se debe limpiar el tanque de agua y la boquilla.

La limpieza con un irrigador puede llevar entre 2 y 5 minutos, según las necesidades de cada caso particular. Lo recomendado es solo utilizarlo una vez por día, preferiblemente después de cenar y antes de dormir, para acostarse con la boca lo más limpia posible.

No se puede usar si la boca presenta heridas abiertas, úlceras o llagas, ya que se podrían agravar. Esto es una contraindicación.

Beneficios de los irrigadores dentales

Usar irrigadores dentales complementa la higiene oral, ayudando al cuidado de la boca. Pues, como ya mencionamos, permite eliminar la placa bacteriana de zonas de difícil acceso, haciendo más completa la limpieza.

Además, su utilización requiere menos destreza manual que el hilo dental, por ejemplo. Adquirir estos dispositivos otorga los siguientes beneficios:

  • Elimina restos de comida y placa bacteriana de zonas a las que el cepillo dental no puede llegar.
  • Es fácil y cómodo de usar. No requiere movimientos ni demasiada destreza manual para manipularlo.
  • Es útil para eliminar restos de alimentos y limpiar adecuadamente los brackets de ortodoncia.
  • Alarga la vida útil de coronas, puentes e implantes.
  • Previene la formación de sarro, caries, manchas en los dientes y mal aliento.
  • Aporta sensación de limpieza y frescura en la boca.

Pero como ya mencionamos, los irrigadores dentales no son sustitutos ni del cepillado ni del hilo dental, sino un dispositivo más que completa y mejora la higiene bucal.

¿En qué casos se recomienda usar un irrigador dental?

Los irrigadores dentales pueden ser utilizados por cualquier persona que quiera cuidar su salud bucal y realizar una higiene oral completa. De todos modos, hay casos especiales en que el uso de estos dispositivos puede ser una solución.

Cuando hay inflamación de las encías, ya sea por gingivitis, periodontitis o por otros factores, el tejido gingival puede presentar dolor, sensibilidad, enrojecimiento y sangrado. El acúmulo de placa bacteriana sobre el mismo empeora la situación, por lo que es importante mantenerlo limpio.

Para algunos pacientes, el uso del hilo dental puede resultar doloroso, molesto e incluso traumatizar la zona y generar más sangrado. Los irrigadores dentales permiten higienizar de manera cómoda y suave este tejido tan sensible.

La enfermedad periodontal es la complicación y evolución de la gingivitis, por lo que el irrigador, como ya mencionamos, ayuda a limpiar el tejido gingival y disminuir la sintomatología de sangrado e inflamación. Pero además, el odontólogo puede indicar estos dispositivos con colutorios especiales para acceder a las bolsas periodontales (por debajo de la línea de las encías) y tratar localmente la infección.

Algunos pacientes sufren sequedad bucal por alteraciones genéticas, asociada a patologías específicas o por el uso de ciertos medicamentos. En estos casos, la limpieza natural de la boca que realiza la saliva está alterada, lo que aumenta el riesgo de caries y periodontitis. Los irrigadores dentales permiten humedecer la cavidad bucal y eliminar la placa bacteriana acumulada.

Los pacientes que utilizan aparatos fijos suelen tener problemas con el acúmulo de comida y bacterias sobre los brackets y alambres de la ortodoncia. Los irrigadores dentales permiten eliminar estas partículas atrapadas y mantener una adecuada higiene.

Además, por la disposición de algunas piezas dentarias, la presencia de implantes o coronas o ciertos empastes mal adaptados, algunas personas pueden sufrir el atrapamiento de comida entre los dientes. En estos casos, los irrigadores dentales también son muy útiles para limpiar las regiones problemáticas.

Cepillado dental con brackets.
Además de usar cepillos especiales para brackets, los irrigadores dentales pueden ser de utilidad para el mantenimiento de la ortodoncia.

Consejos para elegir un buen irrigador dental

A la hora de elegir estos artefactos, estos son algunos de los aspectos que se deben analizar y tener en cuenta para seleccionar el modelo más adecuado:

  • Fuente de energía: los irrigadores dentales eléctricos son más potentes, pero más voluminosos. Los portátiles pueden ser a pilas o a baterías recargables con USB o con un cargador eléctrico. Se debe evaluar la potencia que se necesitará y si hay que transportar el artefacto.
  • Depósito de agua: los irrigadores dentales portátiles suelen tener un depósito incorporado de 50 a 150 mililitros, lo que es adecuado para transportarlos. Los eléctricos, en cambio, disponen de tanques más grandes de hasta 1 litro de capacidad, lo que hace menos frecuente la necesidad de recargarlos.
  • Resistencia al agua: las boquillas impermeables y el certificado de resistencia al agua del dispositivo es indicativo de un producto de buena calidad.
  • Niveles de intensidad de presión del agua: es recomendable que se pueda variar y elegir la intensidad de la presión con la que sale el chorro de agua. Así se podrá aplicar de manera más suave o más intensiva, según las necesidades particulares de la boca.
  • Boquillas y cabezales: cuantos más tamaños y diseños de boquillas traiga el dispositivo, mejor. Pues la variedad permite elegir la más adecuada para cada situación. Algunos irrigadores son 2 en 1, permitiendo acoplarle un cabezal de cepillado para utilizarlo como cepillo eléctrico también.
  • Diseño: la forma, el peso y los materiales de los irrigadores dentales también se deben valorar. El dispositivo debe ser compacto, resistente, ligero, fácil de usar y con un mango ergonómico y cómodo.

Visitar al dentista no está de más

Los irrigadores dentales son utensilios cómodos y útiles para limpiar de manera completa la cavidad bucal. Y si bien no sustituyen el cepillado dental, son un gran aporte para cuidar la sonrisa.  Como ya te contamos, aportarán frescura a la boca y eliminarán la placa bacteriana difícil de eliminar.

Consultar con el dentista sobre las opciones más adecuadas para tu boca es buena idea. El profesional no solo te podrá asesorar con tu compra, sino que también te aconsejará sobre el cuidado integral de tu sonrisa.

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