4 errores a evitar de una madre primeriza

Las madres primerizas siempre tienen miedo a cometer errores. No te preocupes, es normal, por eso, te damos 4 consejos para evitar loas errores más comunes.
4 errores a evitar de una madre primeriza

Escrito por Daniela Colmenares, 22 mayo, 2018

Última actualización: 13 noviembre, 2020

Ser madre es una experiencia inolvidable. El embarazo es una etapa llena de sensaciones únicas. Sin embargo, si eres madre primeriza, puede que tu cabeza se llene de dudas, pero eso es algo totalmente normal.

Es tu primera vez como madre y, por mucho que te prepares, algunos detalles se pueden escapar. “¿Tendrá hambre el bebé?; ¿cuándo debo bañarlo?; ¿cada cuánto debe comer?”. Son algunas de las preguntas más comunes en las madres primerizas.

Si eres madre primeriza, tranquila; es una etapa de aprendizaje para ti y también para tu familia. Aprenderás a entender a tu bebé mediante la acción, ensayo y error. Sigue leyendo para saber más sobre esta nueva etapa.

¿Qué no debe hacer la madre primeriza?

En el mundo de la maternidad existen diversos mitos que no han sido completamente comprobados. Esto puede llevar a la madre primeriza a cometer errores que perjudican el proceso de adaptación del bebé y del grupo familiar.

Mamá primeriza.

Un error muy común es establecer un horario para amamantar al bebé. Antes de escoger esta modalidad, tienes que saber que tienes que hacerlo cuando tu pequeño lo pida. Es lo que se conoce como lactancia a demanda, recomendada por la Asociación Española de Pediatría. Puede resultar tedioso, sí, pero así estarás segura de que se siente a gusto en ese aspecto.

Los bebés recién nacidos son muy delicados y sensibles a prácticamente todo. Evita tratar a tu hijo de manera áspera, así, evitarás que llore más y estará a salvo de toda lesión. Sí, un bebé recién nacido necesita protección, pero como madre primeriza no puedes excederte en este aspecto. Evita abrigarlo en exceso, esto puede ocasionar que el pequeño se sienta incómodo, llore y se deshidrate.

Es posible saber si tu bebé tiene frío o calor. Solo es cuestión de observarlo y sentirlo. Si sus manos y pies están fríos o en tonos lila, tiene frío y es conveniente abrigarlo más. Si lo notas húmedo en la zona del cuello, nuca y espalda, siente calor, y lo mejor es que le quites un poco de ropa para no sofocarlo.

1. Escuchar todas las opiniones de quienes te rodean

Al ser madre primeriza, tendrás muchas personas cerca de ti disfrutando de tu embarazo y tratando de ayudarte. Es valioso contar con tu familia y amigos en este momento tan especial de tu vida. La compañía en el embarazo es clave, pero puedes sentirte abrumada, y es normal.

“No lo dejes sin calcetines; córtale el cabello a los tres meses; esteriliza todo”. Evita dar tanta importancia a esas opiniones. No te estreses con todos esos consejos; aunque algunos de ellos son ciertos, otros no.

Si sientes que necesitas ayuda, acude a profesionales especialistas en el área. En la actualidad, existen infinitas opciones de servicios y tutores que pueden ayudarte, como la doula. Infórmate y asesórate con personas que de verdad aporten valor a esta etapa única.

2. Dudar de tu intuición

Desde el primer día en el que eres consciente de llevar a un bebé dentro de ti, tu cerebro desarrolla la intuición propia y característica de las madres. La maternidad hace que la mujer se encuentre en su estado más puro y natural posible, así que no tengas miedo de tomar algunas decisiones sin el apoyo de otra persona.

Madre primeriza.

Sal de los esquemas. Si tu intuición te lo dice, estarás en lo correcto o, al menos, muy cerca.

3. Descuidar a tu pareja

El bebé que acaba de llegar es el fruto de la unión con tu pareja, lo que debe ser razón de alegría para ambos. Es necesario que entre los dos mantengáis la química, la empatía y el buen trato y que tengáis un ambiente agradable, puesto que, tal y como muestra este artículo publicado en la revista Infancia y aprendizaje, convertirse en padres supone un importante cambio tanto a nivel personal como familiar.

Cuando estéis adecuados a la rutina del bebé y hayan pasado ya algunos meses, planifica salidas y momentos con tu pareja. Mantén viva la llama que los enamoró y crea una relación agradable fundamentada en el respeto, tolerancia y honestidad.

4. Excluir al padre en las rutinas de tu bebé

Los primeros días de vida de tu hijo pueden resultar una labor titánica. Si eres madre primeriza, el estrés aumentará. Aunque puedes contar con el apoyo del especialista que mejor se adecue a ti, recuerda que tu pareja te conoce mejor que nadie. Además, estará entusiasmado en participar en su nuevo rol de padre.

Padres primerizos.

Indícale, con mucha paciencia, cómo se realizan algunas tareas del bebé. Enséñale cómo debe cargarlo, cómo cambiarle el pañal… Son momentos memorables que te causarán gracia, pero recuérdale en todo momento que estás allí para apoyarlo. Ambos estáis aprendiendo.

Ser madre primeriza es un aprendizaje constante

Hay dos palabras claves que la madre primeriza tiene que tener en cuenta: ten paciencia. Ese debe ser tu mantra. Aprende cada día, memoriza las cosas que te han resultado bien y también incluye a tu pareja en cada momento. Evita las situaciones de estrés o molestia para que no influyan en el humor de tu bebé. Ten momentos para ti, para tu pareja y para tus amigas, será valioso para todos, sobre todo, para tu estado de ánimo.

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