La responsabilidad de lamer las heridas de los demás

Antes de lamer las heridas de los demás debemos sanarnos a nosotros mismos y convencernos de que debemos ser la prioridad en nuestras vidas. Solo así lograremos ser felices.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 20 Abril, 2017

Última actualización: 24 Julio, 2019

Lamer las heridas de los demás puede parecernos, en un primer momento, una locura. No obstante, son muchas las personas que lo hacen, quizás, sin darse cuenta.

Este hecho dice mucho de la persona que busca o atrae a todas aquellas que tienen algo que sanar.

¿Por qué lo hace? ¿Por qué involucrarse con alguien que no está bien?

La respuesta se encuentra en la terrible carencia que se arrastra desde la infancia. Un vacío fruto de la ausencia o desvalorización de los padres. Se trata de una necesidad de cuidados no satisfecha que provoca que se vuelque en otros y que se sacrifique por ellos dándoles lo que un día le fue negado.

Lamer las heridas de otros provoca sufrimiento

lamer las heridas

Todos necesitamos ayuda en algún momento, porque todos tenemos lesiones que sanar. Por eso, lamer las heridas de los demás podría parecer positivo. No obstante, lo sano sería que alguien nos acompañara en el proceso, no que intentara curar nuestras heridas.

Esa persona se está sacrificando. Nosotros estamos heridos pero, ¿y cuándo estemos curados? Quizás nunca podamos recompensar a esa persona por la gran regalo que nos ha hecho..

Así sucede en muchas ocasiones con personas que establecen relaciones de pareja con otras que están heridas y que, cuando se sobreponen, se alejan.

Esto arrebata una parte importante a esa persona, esa parte que le fue negada y que intenta cubrir con a los demás. Pero aún no ha sanado sus propias heridas, y nadie lo hará por ella.

Los demás son tu propio espejo

lamer las heridas

Lamer las heridas de los demás no da la felicidad. Esto es lo que se cree, pero más bien termina arrebatándola. Que sea una buena obra, no significa que sea lo que hay que hacer.

Estar con alguien, curarlo y verse abandonado no ocurre por malicia o por desgracia. Es una manera de decir que hay algo que se debe que cambiar, que no se deben lamer las heridas de los demás.

El dolor cada vez será más intenso. Se puden ignorar las señales de alerta, pero la vida seguirá tratando de mandar el mensaje de que todos debemos ponernos a nosotros mismos en primer lugar.

No focalices tus necesidades en otros

lamer las heridas de otros

Las personas que actúan así creen que nadie merece pasar por lo que ellas han pasado. No se percatan de que esta actitud es como un parche para no atender a su propio dolor. No avanzan porque no perdonan, consideran que no hicieron nada malo para merecer esa falta en la infancia.

Y es cierto, no han hecho nada malo. Pero no hace falta un motivo determinado para pasar por una mala experiencia. Es más, estas experiencias nos hacen más fuertes

Debemos priorizarnos. Debemos cuidarnos a nosotros mismos, de lo contrario, solo estamos reproduciendo el patrón de nuestra infancia hacia nosotros mismos. Debemos aceptar que somos merecedores de cosas buenas.

Lamer las heridas de los demás desgasta, hunde y destruye. Es una manera de autodestruirse mientras se llenar un vacío de la peor de las maneras. La vida señala el camino correcto y no se cansará de hacérnoslo ver. ¿A qué estás esperando para empezar a recorrer ese nuevo sendero?

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