La técnica de la tortuga: un método para el autocontrol en los niños

Raquel Lemos Rodríguez·
22 Junio, 2020
Gracias a la técnica de la tortuga, los niños pueden aprender de una forma muy gráfica a controlar sus impulsos y a reaccionar de manera más pausada y racional.

La técnica de la tortuga se utiliza mucho con los niños más pequeños. El objetivo de esta técnica es ayudarlos a dominar su impulsividad y a trabajar su autocontrol.

Un ejemplo sería el de ese niño que se encuentra en el supermercado con alguno de sus progenitores y pide que le compren una chuchería. Cuando le responden con una negativa, el pequeño empieza a gritar, a chillar, a patalear e incluso se tira al suelo. ¿Cuál es su objetivo? Lograr lo que pedía a base de dejar en vergüenza a uno de sus padres.

Gracias a la técnica de la tortuga, se consigue que el niño acepte una respuesta negativa y que, aunque se enfade, no actúe como en el ejemplo señalado.

“El autocontrol no es hacer lo que siento, es saber elegir qué hacer con lo que siento”.

-Anónimo-

La técnica de la tortuga Manolita

 

niña comiendo sandía

Los profesionales de las consultas suelen empezar contándoles a los niños una historia que tiene como protagonista a una tortuga llamada Manolita. Gracias a ella se consigue que los pequeños trabajen en su autocontrol.

La historia es la siguiente y la vamos a relatar tal y como un profesional lo haría con un niño:

Vamos a hablar de una pequeña tortuguita llamada Manolita que se mete en muchos problemas. Cuando está en el colegio y los ejercicios no le salen bien, los rompe. Cuando la profesora le riñe, se enfada. Si en el patio la empujan sin querer, le da patadas al culpable.

Cuando Manolita se comporta así, no se siente bien. Después de romper los deberes o darle patadas a otra pequeña tortuga, se siente muy mal, muy triste. Piensa que podría haber hecho algo mejor pero, en el momento, la rabia no le dejó pensar mucho.

Un día, Manolita, triste por las consecuencias de lo que había hecho –su profesora no le dejó salir al recreo por portarse mal–, se encontró con una tortuga con muchos más años que ella, una tortuga muy sabia. Esta le dijo:

— Manolita, ¿no te das cuenta de que la solución a tus problemas se encuentra en tu caparazón? Cuando sientas que te enfadas mucho, métete en tu caparazón y cuenta hasta diez.

La pequeña Manolita pensó en esto y decidió ponerlo en práctica la próxima vez que le ocurriese algo. Así, cuando en el recreo la empujaban sin querer, se metía dentro de su caparazón, contaba hasta diez y, cuando salía, ya no sentía ganas de responderle con patadas a nadie. ¡Era fantástico!

La profesora se puso muy contenta. Manolita ya no rompía sus deberes y parecía que la relación con sus compañeros había mejorado. La técnica de la tortuga mayor era el mejor consejo que le habían dado nunca.

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La historia es muy sencilla y permite que los más pequeños se sientan identificados con la pequeña tortuga. Además, recordarles esta historia servirá para refrescarles la situación que vivía la tortuga y que la hacía muy infeliz y desgraciada.

No obstante, además de poder tener un autocontrol mayor, los niños se benefician de muchas otras maneras con la técnica de la tortuga:

  • Controlan sus propias emociones. De esta manera, reconocen sus límites, aquello que los hace explotar y los ayuda a evaluar sus consecuencias.
  • Dejan de verse como “niños malos” que solo reciben riñas y recriminaciones que alimentan este comportamiento. Se dan cuenta de que no lo son.
  • Ven que cometen errores, pero pueden ponerles solución y cambiar lo que han hecho para sentirse mejor.
  • Experimentan sentimientos más maduros, pues son ellos mismos quienes regulan sus emociones y quienes se autocontrolan. Nadie lo hace por ellos.

 

Niña triste por carencia afectiva.

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Sobre la técnica de la tortuga

La técnica de la tortuga puede llevarse a cabo en los colegios, no solo en las sesiones con un terapeuta. Los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) responden muy bien a ella. Y así lo evidencia esta información publicada en el libro Problemas psicológicos en la infancia. También se recomienda que los padres la pongan en práctica en casa.

Asimismo, ayudar a los más pequeños a autocontrolarse evitará muchos problemas de conducta que se suelen agudizar en la adolescencia, como señala la misma información que acabamos de mencionar.

Así pues, y para finalizar, en el siguiente vídeo de puede ver otro ejemplo de la técnica de la tortuga, mucho más visual y apto para los niños. Esperamos que sea de vuestro agrado y la llevéis a la práctica con vuestros hijos. ¡Les encantará!