¿Cómo liberar la rabia de forma saludable?

Liberar la ira de forma saludable nos permite no solo mantener nuestra salud, sino también conservar las relaciones. Aprendamos más sobre esta gestión emocional.
¿Cómo liberar la rabia de forma saludable?
Maria Fatima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales el 30 septiembre, 2021.

Última actualización: 30 septiembre, 2021

Ira o rabia, una misma forma de expresar una emoción real y universal, aunque goza de mala prensa. La gestión de las emociones, incluso aquellas que no nos gustan tanto, es necesaria. Están allí para decirnos algo, para prepararnos y advertirnos sobre una situación. En este sentido, es bueno que descubras cómo liberar la rabia de forma saludable.

Hay emociones que son más bienvenidas que otras. ¿Cuántas veces dejamos de expresar la angustia o la tristeza por miedo a parecer débiles? ¿Cuántas veces dejamos de manifestar la ira para no parecer maleducados? Todo aquello que intentamos esconder debajo de la alfombra, en algún momento sale.

A veces en forma de enfermedades psicosomáticas y otras tantas en amargura o rencor, deteriorando las relaciones sociales. De allí la importancia de reconocernos humanos, aceptar que sentimos, pero también aceptar que podemos elegir de qué modo afrontamos y vivimos las situaciones.

La importancia de liberar la rabia de forma positiva

El enojo como emoción primaria tiene una razón de ser; nos avisa que algo nos disgusta. El problema no es con el enojo, sino con lo que hacemos con él. Podemos descargar nuestra furia con alguien que no es el motivo de ella o podemos tramitar dicha ira para hablar y evitar que se vuelva a repetir la situación tan molesta.

Liberar la rabia de forma positiva es bueno para quien la siente, pero también para su entorno. Cuando lo guardamos, descargamos de manera indiscriminada contra otros, los culpamos aunque no tengan nada que ver. Muchas veces no expresamos el enojo para evitar un conflicto, pero finalmente el conflicto aparecerá.

Cuando no nos permitimos liberar el enojo que sentimos, lo reprimimos. Pero luego se produce un estallido y nos sentimos mal por ello (porque fue inadecuado, desmedido, contra alguien que no correspondía). En una próxima situación volvemos a reprimir. Así sucesivamente.

Quedamos inmersos en un ciclo vicioso, desgastante para nosotros y para quienes nos rodean. De allí que sea tan necesario conocernos en nuestro enojo y aprender a manejarlo.

El enojo puede ayudarnos a buscar los recursos para solucionar un asunto, pero también puede bloquearnos y enceguecernos. En cambio, una reacción saludable y adaptativa implica intentar entender qué fue lo que me hizo enojar y hacer algo al respecto.

Rabia y enojo.
Los estallidos de rabia suelen terminar dirigidos a personas equivocadas, que no son la fuente real del enojo.


Algunas claves para liberar la rabia de forma saludable

La gestión de las emociones es clave para el bienestar, ya que nos permite tomar mejores decisiones. Por eso es tan importante liberar la rabia de forma saludable, evitando que nos lleve por delante.

Para empezar, hay que intentar calmarse. Una respiración pausada y tranquila puede ser de gran ayuda, junto a las técnicas de relajación.

Una de las formas de descargar la ira de manera saludable puede ser tomar un cojín o algún objeto suave y apretarlo con fuerza, ejerciendo la máxima presión que se pueda. Luego aflojar esa fuerza y repetir el ejercicio varias veces. Es similar a la contracción de los músculos. A veces es necesaria esa descarga de energía de manera física.

También se recomienda cuestionar la rabia misma, poner en duda aquellas excusas que la sostienen. Cuando empezamos a buscar un poco más allá nos damos cuenta de que la reacción fue exagerada y que esa misma situación también puede verse de otra manera.

Cuando logramos flexibilizar nuestras formas de entender el mundo, también somos capaces de empezar a sentir de otra forma.

Hablar con otra persona puede servir para descargarnos e incluso para que alguien nos aporte otro punto de vista. Sin embargo, aquí hay que tener mucho cuidado con darle demasiadas vueltas al tema y repetirlo una y otra vez.

Además de aceptar que nos sentimos enojados y permitirnos dicha emoción, un segundo paso tiene que ver con identificar hacia quién o hacia qué nos sentimos así. Si es contra nosotros mismos, aceptar que quizás nos equivocamos y pensar de qué modo evitaremos que se repita la situación. Si es contra otros, calmarnos y esperar el momento oportuno para hablar desde la asertividad.

Por último, siempre existen formas creativas de liberar la rabia. Bailar, dibujar la emoción, hacer una actuación de la escena que nos enoja, entre otras alternativas.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

El enojo se convierte en un problema o en un asunto serio cuando nos invade en exceso, bloqueándonos o dominándonos. Es una sensación de pérdida de control cuando dudamos de lo que somos capaces de hacer si nos dejáramos llevar.

Por eso, es importante hacer caso a esa función de alerta y procurar consultar con un profesional o iniciar un tratamiento para liberar la ira de forma saludable. También cuando nos empezamos a molestar por cualquier cosa, aunque sea trivial. Muchas veces, son esas cosas las que nos sirven de excusa para descargar o resolver un enojo contenido.

Mujer enojada con su pareja.
Si estamos bloqueados por la ira no reaccionaremos de manera saludable y lastimaremos a los demás.


El enojo como disfraz de otras emociones

A veces el enojo también se convierte en una excusa. Es más fácil enojarse porque, en cierto modo, ponemos una barrera que nos hace parecer más poderosos. Es una emoción que, cultural y socialmente, resulta fuerte.

Esto es una excusa cuando nos impide conectarnos con otras emociones y usamos la ira como el denominador común de todas las situaciones, con tal de no encontrarnos con tristeza o miedo. Cuando nos negamos a liberar la rabia de forma saludable y la reemplazamos o desplazamos, estamos bloqueando la posibilidad de hacer un cambio.

De modo que la situación que nos enoja y fastidia se volverá a repetir. O buscará la forma de liberarse en algún momento; a veces en el menos indicado.

Por último, también es importante saber que mientras más temprano aprendamos a vincularnos con nuestras emociones, mayor será nuestro autoconocimiento. Esto implica trabajarlas en uno, de tal modo que quienes tienen niños en su hogar, pueden aproximarlos a este complejo mundo.

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