¿Cómo limpiar correctamente la nariz de mi bebé?

20 Febrero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la médica María Irene Benavides Guillém
La congestión de la nariz puede causar problemas para respirar, comer y dormir en los bebés. Es motivo de preocupación en los padres y cuidadores.

Los bebés no saben respirar por la boca. Por eso, cuando se les tapona la nariz debido a un resfriado, por ejemplo, esto puede hacer que respiren con dificultad, lo que implica que haya que limpiar correctamente la nariz del bebé llegado el caso.

Los pequeños tienen orificios nasales chicos, no se saben sonar y su tos y estornudos no son tan efectivos para mover las mucosidades como en los adultos. Por las anteriores razones, es importante que los padres y cuidadores sepan hacer lavados nasales.

Esto es introducir suero fisiológico o solución salina por los orificios de su nariz. De esta manera se hidrata el moco, haciéndose menos espeso para facilitar su drenaje hacia el exterior. Otra parte es arrastrada hacia la vía digestiva.

¿Cuándo hacer un lavado nasal?

Lo primero que hay que saber es que el moco no es malo ni dañino. Es una sustancia viscosa compuesta por agua y producida por células especializadas de diferentes órganos del cuerpo, incluyendo la nariz.

El fin que tiene es protegernos, atrapando partículas pequeñas como el polvo o microorganismos como las bacterias. En consecuencia, no hay que realizar lavados cada vez que el niño tenga catarro.

Pero en ocasiones, la nariz tapada u obstrucción nasal impide que el bebé coma y duerma. En este caso sí es aconsejable realizar los lavados antes de las tomas y antes de dormir. Otro momento ideal es después del baño.

En todo caso, no deben hacerse de rutina ni se debe abusar de ellos. No serán necesarios cuando el bebé no tenga mucosidades.

Formas de limpiar la nariz del bebé

Para limpiar correctamente la nariz del bebé seguiremos los siguientes pasos:

  1. Antes de empezar es importante lavarnos las manos. Asimismo, garantizar que todos los utensilios que se van a utilizar estén limpios y libres de gérmenes.
  2. Debemos asegurarnos de usar la cantidad adecuada de líquido y administrarla con la suficiente presión para lograr el efecto deseado de ablandar y movilizar el moco sin hacer daño al bebé. En lactantes se recomienda emplear un cuentagotas o gotero lleno en cada uno de los orificios nasales. En niños entre 1 y 3 años una jeringa de 2 centímetros cúbicos en cada orificio nasal. Es importante tener cuidado con no contaminar con el gotero o la jeringuilla el recipiente en el que está almacenado el suero.
  3. Haremos menos desagradable la experiencia para el bebé calentando la solución, sosteniendo un rato el gotero o la jeringa entre nuestras manos. Así, al aplicarla estará a temperatura ambiente.
  4. El bebé debe colocarse de lado, de tal forma que la mejilla se apoye en la cama.
  5. Empezamos limpiando la fosa nasal que está arriba, situada hacia nosotros.
  6. Giramos la cabeza al bebé y repetimos la operación.

No debemos alertarnos si el bebé tose, estornuda o se traga el suero y el moco. Este será expulsado posteriormente con las heces.

Mocos en un bebé con resfrío.
Los mocos no son malos de por sí. En realidad, representan un mecanismo de defensa. Deben extraerse cuando interrumpen la alimentación.

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Opciones comerciales

Para limpiar la nariz del bebé se usa solución salina normal (al 0,9%) conocida como suero fisiológico. Existen variadas presentaciones en el mercado, incluyendo frascos pequeños, preparados monodosis con adaptadores, espráis nasales, bolsas de 100, 500 o 1000 centímetros cúbicos.

Todas ellas con la garantía de ser soluciones estériles. Las ventajas que ofrecen unas formas comerciales sobre otras es la mayor comodidad y facilidad al administrarlas. Son preferibles los envases pequeños para asegurar una mayor higiene al utilizarlos.

Algunas permiten controlar la cantidad de líquido y la fuerza de aplicación. También se diferencian en el precio, siendo unas más económicas que otras. Sin embargo, cualquiera que elijamos es eficaz si se usa bien.

Opciones caseras

Se puede hacer suero fisiológico en casa añadiendo 5 gramos de sal de mesa a medio litro de agua. Se calienta sin dejar que la mezcla hierva y luego se enfría a temperatura ambiente.

No obstante, debido al riesgo de que esta solución se contamine con gérmenes y suciedad, es recomendable adquirir cualquiera de las presentaciones comerciales.

Cosas que debes evitar al limpiar la nariz del bebé

Vamos a ver algunas prácticas que es preferible obviar al limpiar la nariz del bebé, de manera que lo hagamos con corrección. Presta atención a lo siguiente:

  • Realizar los lavados nasales con el bebé boca arriba o con más presión de la indicada puede empujar el moco hacia los oídos produciendo en ellos dolor e infecciones.
  • Utilizar la misma solución, cuentagotas o jeringuilla varias veces, cada vez que el bebé tenga secreciones, favorece la contaminación por gérmenes.
  • Tampoco se deberían realizar lavados nasales a otros niños compartiendo la misma solución, cuentagotas o jeringuilla. Esta práctica favorece la transmisión de infecciones de unos a otros.
  • Aspirar siempre las secreciones después de limpiar la nariz del bebé puede provocar que la mucosa se inflame más, produciéndose más moco y empeorando el problema. Además, puede lastimar los oídos. Solo se debe aspirar cuando haya mucho moco y este no salga con el lavado.
  • Limpiar la nariz del bebé sin que tenga congestión nasal o para evitar que se resfríe no es bueno, ya que en ninguno de estos casos los lavados nasales son de utilidad.

No hay que olvidar que, como la mayor parte del moco es agua, un adecuado aporte de líquidos para mantener al bebé hidratado contribuirá también a la salida de las secreciones. Esto se logra con una lactancia materna exitosa.

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¿Qué puede causar obstrucción en la nariz del bebé?

La principal causa de obstrucción nasal en los bebés es la congestión producida por la inflamación de la mucosa nasal, que es la capa que reviste la nariz por dentro.

Un bebé recién nacido se encuentra en un periodo de su vida en que ocurren muchos cambios, teniendo que adaptarse de vivir sumergido en un medio líquido durante el embarazo al intercambio gaseoso que ocurre durante la respiración. En la etapa prenatal, la nariz del bebé siempre estará húmeda.

Por eso al nacer, cualquier cambio de humedad o de temperatura en el ambiente puede causar congestión como una respuesta para acostumbrarse a este nuevo medio. Esto se llama rinitis del recién nacido y puede ser suficiente humedecer las fosas nasales con gotas de suero fisiológico.

Entre las causas más frecuentes de obstrucción de la nariz en el bebé tenemos las siguientes:

  • Infecciones como las causadas por virus en el resfriado común o alergias
  • Defectos congénitos.
  • Cuerpos extraños y traumas.
  • Tumores.
Lavar la nariz del bebé.
Es posible lavar la nariz del bebé con la solución fisiológica, pero esto no aplica cuando la causa de la obstrucción es un cuerpo extraño, por ejemplo.

¿Cuándo se debe ver al médico?

Una de las principales diferencias del bebé con los niños más grandes y los adultos es que, en los primeros, la fiebre es una urgencia por la que deben ser hospitalizados, estudiados y vigilados estrechamente. En un bebé, la presencia de signos de resfriado y fiebre no es una simple gripe.

De igual forma, se debe consultar al médico cuando el bebé tenga la nariz tapada y dificultad para respirar. Es decir, si respira muy rápido o muy despacio, se le hunden y marcan las costillas, mueve mucho el abdomen, se le hunda el pecho, se pone azul, su nariz se abre y cierra con esfuerzo (aleteo nasal).

Otro signo de alarma es que el bebé esté muy irritable, inconsolable y llore mucho. O por el contrario, si se nota muy adormilado, somnoliento, decaído o quieto.

También es menester consultar si al bebé le cuesta mucho trabajo tomar el pecho o no consigue succionar. Son casos en los que no debes demorar la búsqueda de ayuda profesional.

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