Lo mejor para educar niños buenos es hacerlos felices

Valeria Sabater·
24 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
07 Abril, 2019
Para criar a unos niños buenos debemos enseñarles desde pequeños la importancia de la responsabilidad, de la mano con la libertad. Para ello, hay que recordar que la felicidad no es solo darles lo que nos pidan.

Los niños buenos respetan a los demás y a su vez, saben cuidar de sí mismos porque disponen de una buena autoestima.

El carácter de un niño depende de muchos factores: hay un componente genético, pero el estilo de crianza y el entorno son, sin duda, determinantes para perfilar buena parte de su personalidad y comportamiento.

Queda claro también que hay niños algo más rebeldes que otros, sin que sepamos muy bien por qué en una primera toma de contacto.

Ahora bien, cuando esos pequeños rebeldes son nuestros hijos, debemos tener en cuenta que no hay que reprenderlos. Ellos necesitan de nosotros, nuestra inteligencia emocional, nuestras pautas y nuestra comprensión para aprender a gestionarse correctamente y aprender a convivir de forma armoniosa con los demás en su entorno.

A continuación exponemos la necesidad de educar en felicidad, y de poner en práctica varias estrategias cotidianas.

Niños buenos, niños libres y responsables

Maria Montessori fue una de las pedagogas y educadoras más relevantes del siglo XX. Gracias a sus metodologías y sus escuelas, nos aportó múltiples recursos y enfoques con los cuales favorecer la madurez y felicidad de nuestros hijos.

La importancia de los periodos sensibles

Montessori advirtió de que los niños parecen pasar por fases en las que repiten una actividad una y otra vez. Se ven totalmente absortos por lo que están haciendo y, durante esa época, es la única cosa en la que están interesados. Con ello, muestran su predisposición a desarrollar nuevas habilidades y conocimiento.

Según Montessori, una vez que han adquirido el suficiente conocimiento del mundo, pasan la fase y desaparece ese deseo incontrolable. Sin embargo, si se les ponen muchas restricciones y se obstaculizan sus instintos naturales, pueden tener una rabieta para demostrar que tiene una necesidad de aprender insatisfecha.

  • La edad comprendida entre los 0 y 6 años es clave en el desarrollo de los niños. Desde los 0 a los 3 años, el niño tiene una ‘mente absorbente’, es decir, aprende por impresiones que absorbe del entorno sin ser consciente del proceso. Después, de los 3 a los 6 años el niño desarrolla una mente consciente. Todavía absorbe información del entorno, pero ha desarrollado memoria y voluntad.
  • El siguiente período sensible va de los 6 a los 12 años. Se trata de un momento en el que, según Montessori, los pequeños adquieren la cultura.
  • De los 12 a los 18 años se produce un período de adquisición de la independencia. Montessori lo consideró como un período en el que tienen lugar tantos cambios que el niño necesita tanto cuidado y atención como cuando tiene menos de 6 años.
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La libertad siempre va de la mano de la responsabilidad

Este concepto debe ser aclarado desde el principio. El ofrecer libertad al niño no se basa en dejarle hacer lo que desee. Al igual que nosotros, como adultos, tenemos responsabilidades, también ellos tienen las suyas propias que deben ser respetadas.

  • A medida que el niño te demuestre responsabilidad, puedes permitirle licencias en su vida diaria.
  • Los niños buenos no son solo ‘obedientes’ en su versión más pasiva. No se trata de obedecer sin más, se trata de entender sus responsabilidades y actuar en torno a ellas.
  • Yo sé que debo hacer los deberes para poder jugar después. Yo sé que debo respetar a mis hermanos si quiero que ellos me respeten y me quieran.
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Entiende sus emociones

Los niños no gestionan de forma adecuada su mundo emocional porque no lo entienden, y en ocasiones, les supera.

Por ello pueden, por ejemplo, confundir la tristeza con la rabia, y nosotros cometer el error de castigarles sin entender qué hay detrás de esos comportamientos desafiantes.

Favorece una adecuada comunicación con tus hijos, sé alguien cercano en quien siempre puedan confiar. Para ello, evita caer en estos errores:

  • No juzgues.
  • No te burles de sus sentimientos.
  • Tampoco compares a un niño con otro o con alguno de sus hermanos.

Sí a un estilo de crianza democrática

Una educación democrática no es permisiva. Favorece por encima de todo la libertad, la comunicación y la libertad del niño en base a RESPONSABILIDADES.

  • La crianza democrática marca normas y límites que deben respetarse. Ahora bien, toda norma debe ser entendida por el niño y, por supuesto, cumplida.
  • La crianza democrática se basa en el diálogo continuo, ahí donde no se levanta la voz, donde no hay gritos ni imposiciones, sino respeto y cercanía.

Niños buenos, niños con una buena autoestima

Cuando hablamos de niños buenos no estamos describiendo a esas criaturas dóciles y de carácter tranquilo. El niño bueno lo es por la siguientes razones:

  • Es una persona que se cuida a sí misma, porque los padres hemos favorecido su autoestima, porque le hemos dado alientos, refuerzos positivos y confianza.
  • Los niños buenos respetan a los demás, pero no se dejan manipular. Saben defenderse y son hábiles a la hora de decir lo que quieren y lo que no, con ASERTIVIDAD.

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La inteligencia emocional es esencial para criar niños buenos

Para concluir, sabemos que educar no es fácil y que, en ocasiones, entre la falta de tiempo y nuestra preocupación por ser los mejores padres y las mejores madres, tendemos un poco a albergar algunos miedos sobre si lo estaremos haciendo bien.

No te preocupes, ser padres es, ante todo, estar presentes en cada instante para acompañarles en su sendero vital. Para ofrecerles cariño, ayuda y favorecer a su vez su libertad.

Son ellos quienes deben elegir su camino, ellos los artífices de sus propios sueños que podrán alcanzar si, mientras tanto, favorecemos que crezcan en felicidad.

Nota: lo que aquí se ha expuesto es información orientativa. Si necesitas ayuda con la educación de tus hijos, te recomendamos consultar con un especialista.

  • Montessori, M. (2013). Metode Montessori. Jogjakarta: Pustaka Pelajar.