Los pensamientos rumiantes generadores de ansiedad

Los pensamientos rumiantes son aquellos a los que damos vueltas sin parar pero a los que no buscamos una solución. Si no optamos por eliminarlos, sabotearán nuestro bienestar.
Los pensamientos rumiantes generadores de ansiedad
Valeria Sabater

Revisado y aprobado por psicóloga Valeria Sabater el 21 abril, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 06 abril, 2017

Última actualización: 21 abril, 2021

Los pensamientos rumiantes son aquellos responsables de llevarnos hasta la extrema preocupación, esos que nos conducen -casi sin darnos cuenta- hasta un estado de ansiedad total en el que hay muchos problemas y pocas soluciones. Pero, ¿por qué ocurre esto?

Algunas personas suelen darle muchas más vueltas a lo que les ocurre. Piensan en lo que han dicho, en lo que ha pasado, en lo bueno o no que ha sido… No obstante, estos pensamientos rumiantes no solo se centran en el pasado, sino también en el futuro. Un futuro en el que la suposiciones, las dudas y las creencias negativas predominan más que cualquier otra cosa.

Pensamientos rumiantes e  interpretaciones equívocas, un mal dúo

La peor tormenta es la que se forma en nuestra mente

Si hay algo que tienen los pensamientos rumiantes es que, nos envuelven en una niebla de malestar y nos hacen llegar a conclusiones bastante desacertadas. Esto es porque aquello a lo que le estamos dando vueltas está gravemente influenciado por miedos, carencias, necesidades y otra serie de carencias que residen en nosotros mismos.

Si necesitamos de los demás para ser felices, sentirnos capaces y válidos, entonces estos pensamientos rumiantes se harán eco en nuestra cabeza. Siempre nos centramos en el otro, en lo que pensará, en si le está gustando cómo somos o nos comportamos. Pero, ¿dónde quedamos nosotros? ¿Dónde queda propia opinión?

La baja autoestima y los pensamientos obsesivos

La baja autoestima deriva en una inseguridad que nos afecta a todos los niveles de nuestra vida. Esta ocasiona conflictos, sentimientos de culpabilidad e ideas equívocas que nos hacen dudar de todo y de todos.

Así, estudios como el llevado a cabo por  J. Paul Hamilton de la Universidad de Stanford nos señala algo importante. Estos estados en los que la mente gira una y otra vez sobre las mismas ideas nos aboca en muchas ocasiones hasta una depresión. Si a ello le añadimos ese músculo debilitado, ocasionado por la baja autoestima, la situación se agrava.

Asimismo, esta situación provoca algo que no queremos: el rechazo de los demás. Cuando nos enfocamos tanto en el resto de personas hasta el punto de que cualquier cosa mínima que ocurra la sentiremos como una decepción, una mentira, una deslealtad termina por crear situaciones muy desgastantes.

Los pensamientos rumiantes y el autosabotaje

Chica triste pensando.

Los pensamientos rumiantes son como el pez que se muerde la cola. Parece que no hay un final, que no hay una salida posible. De hecho, las personas que padecen de este tipo de pensamientos pueden tener un problema recurrente: dificultades para tomar decisiones.

El hecho de no decir lo que piensan o de no hacer lo que quieren porque saben que eso tendrá diversas consecuencias provoca que se refugien en esos pensamientos que las consumen por dentro. Poco a poco, la ansiedad se irá haciendo eco, les sorprenderá en cada esquina e irá adquiriendo cada vez más control.

Si no se detiene a tiempo, si uno mismo no comprende que hay un problema que solucionar, la bola se irá haciendo más grande haya que perdamos el control.

Las personas que sufren de pensamientos rumiantes se autosabotean de forma constante, lastiman su autoestima, no se creen lo suficientemente buenas… Están tan desconectadas de ellas mismas que necesitan de los demás para sentirse “en conexión”. Sin embargo, esto jamás es una solución, sino un agravante de un problema al que no quieren mirar a los ojos.

Hora de decir “adiós” a las obsesiones

Los pensamientos rumiantes no son más que obsesiones por un tema o una situación que provocará que hagamos cosas de las que después nos arrepentiremos.

Por ejemplo, si tenemos dudas y en nuestra mente hay varios pensamientos que nos instan a pensar que nuestra pareja nos es infiel, la ansiedad se apoderará de nosotros. Así, empezaremos a controlar la hora en la que se conecta en las redes sociales, cuánto se acuerda de nosotros, etc.

Todo lo que “descubramos” alimentará esas creencias que tenemos y que se han vuelto tan obsesivas que nos llevan a hacer cosas que no forman parte de nuestros valores. Por eso, es importante no retorcernos en esa marea de pensamientos, muchos de los cuales no tienen razón de ser y nacen fruto de una inseguridad nuestra.

Debemos aprender a verlos sin juzgarlos, sin intentar indagar en el motivo; simplemente verlos y dejar que se vayan.

Antes de irte no te pierdas: Quita poder a todo lo que perturbe tu mente

Claves par gestionar los pensamientos rumiantes

Mujer respirando hondo con los ojos cerrados.
Tomarse un momento para cerrar los ojos y respirar profundo ayuda a reconocer la ansiedad.

Giorgio Nardone, conocido psicoterapeuta italiano nos indica en su libro “Pienso luego sufro” que nuestros pensamientos son a menudo la auténtica fuente de nuestro sufrimiento. Sin embargo, si fuéramos capaces de reconducir toda esa energía obtendríamos salidas más creativas a los problemas de la vida.

Por tanto, debemos ser capaces de “romper” esa energía que los alimentan. Estas son las calves para lograrlo.

  • Desvincúlate de tus pensamientos negativos. A menudo nos llegan ideas, sensaciones y reflexiones sin que sepamos muy bien por qué. Elige qué quieres aceptar y qué no. Toma el mando. Puedes ir poco a poco, si así lo prefieres, pero no dejes de intentarlo por tu propio bien.
  • Inicia nuevas actividades. Oblígate a practicar y descubrir cosas nuevas: apúntate a un curso, inicia una nueva manualidad, un taller, un deporte, conoce gente nueva… Todos esos estímulos innovadores dotan a la mente de nuevas ideas, nuevos conceptos en los que pensar.
  • Practica el mindfulness. Este tipo de ejercicio que combina la relajación, la meditación y la respiración profunda nos permite conectar mucho mejor con nuestras necesidades, pensamientos y emociones para tener control sobre ellos.

Para concluir, detener y relajar nuestros pensamientos rumiantes es clave para ganar en calidad de vida. No dudemos nunca en consultar con profesionales especializados para lidiar mejor con estas condiciones.

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  • Cartwright-Hatton, S., & Wells, A. (1997). Beliefs about worry and intrusions: The Meta-Cognitions Questionnaire and its correlates. Journal of Anxiety Disorders11(3), 279–296. https://doi.org/10.1016/S0887-6185(97)00011-X
  • Janeck, A. S., Calamari, J. E., Riemann, B. C., & Heffelfinger, S. K. (2003). Too much thinking about thinking?: Metacognitive differences in obsessive-compulsive disorder. Journal of Anxiety Disorders17(2), 181–195. https://doi.org/10.1016/S0887-6185(02)00198-6