Melva: el nutritivo pescado azul que pocos conocen

De la misma familia del atún y los bonitos, la melva es un pescado azul que viene ganándose el interés de los consumidores debido a sus propiedades nutricionales. 
Melva: el nutritivo pescado azul que pocos conocen
Maria Patricia Pinero Corredor

Revisado y aprobado por la nutricionista Maria Patricia Pinero Corredor.

Última actualización: 09 julio, 2024

Proveniente de las aguas del mar Mediterráneo, y de la misma familia de los túnidos o los escómbridos —Scombridae—, la melva es un tipo de pescado azul cuyo prestigio va más allá de su sabor y su versatilidad culinaria. Abundante en ácidos grasos omega-3, proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales, es un alimento que merece un lugar destacado en la mesa.

No tan conocido como sus primos el atún rojo, la caballa y el bonito, se distribuye en España y otras zonas del Mediterráneo en forma de conserva. Sin embargo, en Andalucía, región donde es un producto local bastante popular, su forma fresca tiene gran presencia en la cocina tradicional.

A continuación, te contamos en detalle cuáles son las principales características de este pescado, qué propiedades nutricionales se le atribuyen, cómo puede mejorar tu salud, si acarrea riesgos por contaminación con mercurio y cuáles son las formas comunes para incluirlo en la dieta. ¡Sigue la lectura!

Características de la melva

La melva (Auxis spp.), también conocida como «melvera», «canutera» o «balfuda», es un pez carnoso de cuerpo fusiforme, laterales plateados y un dorso que varía en tonos de azul oscuro a verdoso. A diferencia de otros peces como el atún, su forma es más delgada y alargada, y su tamaño más pequeño. En promedio, alcanza entre 30 y 50 centímetros de longitud, y raras veces los 70 centímetros.

Aunque comercialmente es popular en las costas del mar Mediterráneo, tiene una amplia distribución en aguas del océano Atlántico, Índico y Pacífico. Debido a sus ágiles movimientos en el agua y su capacidad para alcanzar fuertes ráfagas de velocidad, su pesca tiende a ser desafiante. Estas habilidades se atribuyen a sus pocas escamas, ubicadas solo en el coselete y a lo largo de la línea lateral.

Cada año, en la temporada que va de junio a octubre (meses del verano e inicio del otoño), la melva viaja en grandes cardúmenes desde zonas del Atlántico hacia el Mediterráneo para poder reproducirse. Luego de migrar por el estrecho de Gibraltar —hacia finales de junio— pasa por la costa española, sobre todo por el litoral murciano, que es donde se suele dar su pesca.

Tipos de melva

Del género de peces Auxis spp. (melva) se distinguen dos tipos principales: la Auxis thazard y la Auxis rochei. Son bastante similares, excepto por algunas características físicas. Por ejemplo, en la Auxis thazard, el coselete llega hasta la altura del final de la pectoral, mientras que en Auxis rochei no.

Ahora bien, en la cultura popular, la melva tiene otras dos distinciones, en función de la zona de pesca. No obstante, hacen referencia a la misma especie.

  • Melva almadraba: hace referencia a los pescados de la región del Mediterráneo. Tienen mayor tamaño y en apariencia es más similar al bonito. Suelen destinarse al consumo fresco y a la elaboración de conservas de mayor calidad.
  • Melva canutera: popular en Andalucía, sobre todo en la costa que va desde Huelva a Málaga. También es la especie más valorada en otras regiones. Es más pequeña, con una textura más jugosa y grasa, y una carne de tonalidad más blanca o grisácea.

Propiedades nutricionales de la melva

La melva, al igual que otros pescados grasos, ofrece interesantes beneficios para la salud que se derivan de su valor nutricionalTanto en su forma fresca como en las presentaciones de conserva contiene nutrientes esenciales que ayudan a mejorar la calidad de la dieta. En particular, se destaca por su aporte de:

  • Proteínas: se estima que contiene entre 23 y 25 gramos por cada porción de 100 gramos.
  • Ácidos grasos omega-3: para ser más exactos, contiene ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3 (AGPICL ω-3) como el ácido eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA); también conocidos como ‘grasas saludables’.
  • Vitaminas del complejo Ben especial vitamina B12, vitamina B6, niacina (vitamina B3) y ácido fólico (vitamina B9).
  • Minerales: contiene fósforo, magnesio, selenio y calcio, necesarios para la salud ósea, muscular, nerviosa, cardíaca e inmunitaria.

En general, la melva está catalogada como un pescado «bajo en grasas y calorías». Aun así, hay que tener en cuenta que la presentación en conserva suele tener más grasa debido al aceite añadido. También contiene más sodio, puesto que suele atravesar un proceso de salazón. Se recomienda revisar la etiqueta, en especial si por alguna condición médica hay que limitar el consumo de sodio.

4 beneficios de la melva para la salud

Aunque hasta la fecha no se han realizado estudios concretos que evalúen el impacto en la salud de incluir melva en la dieta habitual, sus beneficios están respaldados por la evidencia existente de sus principales nutrientes (sobre todo de omega-3, proteínas de alta calidad y vitaminas del complejo B). Veamos.

1. Salud cardiovascular

El contenido de ácidos grasos omega-3 —EPA y DHA— de la melva explican el porqué su consumo se asocia a una buena salud cardiovascular. Esta grasa poliinsaturada ayuda a mejorar la salud del corazón y se asocia a un riesgo reducido de muerte por enfermedad cardíaca.

Esto se debe en gran medida a que ayuda a proteger los vasos sanguíneos contra los daños causados por el exceso de inflamación. Con ello, su ingesta favorece el control de la presión arterial y disminuye el riesgo de alteraciones del ritmo cardíaco. Además, dada su capacidad para controlar los niveles altos de colesterol y triglicéridos, se vincula a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El cuerpo no sintetiza ácidos grasos omega-3. Por eso, se recomienda tomarlos a través de alimentos como los pescados azules. Se estima que la melva contiene 1,1 gramos de omega-3 por cada 100 gramos.

2. Salud cognitiva

Siempre que se incluya en el contexto de una dieta saludable y balanceada, la melva favorece la salud cognitiva. Estos beneficios se justifican en su contenido de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA) que han demostrado intervenir en la formación de las estructuras nerviosas y cerebrales, además de proteger el cerebro contra la inflamación.

Se estima que alrededor del 40 % del total de ácidos grasos del cerebro corresponden a los DHA; entre tanto, el EPA comprende un 1 % de los ácidos cerebrales. Esto explica por qué su ingesta óptima se considera clave para distintos procesos cognitivos y para la prevención de la neurodegeneración.

3. Es fuente de proteína

Las proteínas contenidas en la melva se consideran de alto valor biológico, pues contiene todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo requiere para funcionar correctamente. Además de intervenir en el crecimiento y la reparación de los tejidos (huesos, músculos, piel, órganos, cabello, ojos, etcétera), son claves para:

  • La producción de anticuerpos.
  • El equilibrio de los líquidos del cuerpo.
  • La formación de material genético (ADN).
  • El aporte de energía (las proteínas aportan 4 kilocalorías por gramo).
  • La formación de hemoglobina y de moléculas con funciones de conducción sanguínea.
  • La formación de enzimas y hormonas que posibilitan las reacciones químicas del organismo.
Una porción de 100 gramos de melva aporta hasta la tercera parte de la cantidad diaria recomendada de proteínas para los adultos.

4. Aumenta el nivel de energía

No es raro que el consumo de melva esté relacionado con un mayor nivel de energía. Y es que además de su excepcional aporte de ácidos grasos poliinsaturados (omega-3) y proteínas de alto valor proteico, es una fuente abundante de vitaminas del complejo B (B3, B6, B9 y B12).

Estas vitaminas son reconocidas por su papel en el metabolismo energético. Su ingesta es clave para que el cuerpo obtenga energía de los alimentos; además, ayuda a la formación de glóbulos rojos y a la producción de neurotransmisores que inciden en el estado de ánimo y en otras funciones cognitivas.



¿Cómo incluir melva en la dieta?

Otra de las grandes ventajas de la melva es su versatilidad en la cocina. Dado su sabor delicado y su textura tierna, puede incorporarse en una amplia variedad de recetas tanto en su forma fresca como en la versión de conserva. Algunas ideas son las siguientes:

  • Asada o a la parrilla: luego de marinarla con hierbas, limón y aceite de oliva para resaltar su sabor, ponerla a la parrilla le dará un sabor ahumado muy atractivo.
  • Al horno: de nuevo, asegúrate de marinarla o sazonarla antes de la cocción (puedes emplear sal, pimienta, ajo, limón o tus condimentos favoritos). Llévala al horno a una temperatura moderada (180 °C) durante unos 15 minutos.
  • En salsa: es una de las formas tradicionales de consumir este pescado; la salsa va desde marinera hasta de tomate o con crema.
  • Escabeche: este método se utiliza tanto para la conservación de la melva como para la preparación de recetas. Consiste en cocinarla en vinagre, aceite, cebolla, zanahoria y especias.
  • Ensaladas: la carne tierna de la melva se puede desmenuzar en las ensaladas de vegetales. Luego, puedes mejorar el sabor con aderezos ligeros como el vinagre balsámico o el aceite de oliva.
  • Guisos y sopas: la melva dará un sabor muy especial a estas recetas que, a menudo, también llevan verduras y hierbas.
  • Conserva: es la opción que se encuentra con frecuencia en supermercados. Viene lista para el consumo y la puedes añadir en dips, ensaladas, sándwiches y muchos otros bocadillos.

¿La melva contiene mercurio?

La contaminación con mercurio no deja de ser una preocupación entre los consumidores de pescado. En el caso de la melva, hay que saber que se cataloga como un pescado de contenido moderado de mercurio; acumula mucho menos que otros pescados más grandes como el atún y el pez espada.

De todos modos, la cantidad puede variar de acuerdo al tamaño del pescado, la edad y la zona en que se realizó su pesca. En general, la melva que se distribuye comercialmente —fresca y en conserva— es segura para los consumidores.

Por seguridad, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sugiere moderar la ingesta de estos pescados entre mujeres embarazadas, lactantes y niños pequeños. De ser posible, hay que procurar variar la ingesta entre pescados blancos y azules, sin superar las 3 o 4 raciones semanales.

¿Comer melva es más saludable que comer atún?

En lo que a nutrición ser refiere, comer melva es tan saludable como el atún y otras variedades de pescado azul. Todos son fuentes de grasas saludables, proteínas, vitaminas y minerales; sin embargo, cabe destacar que la melva es un pescado de menor tamaño y, por lo tanto, su riesgo de contaminación con metales pesados es inferior. Esa es su principal ventaja.

Un atún puede pesar de 30 a 300 kilogramos, mientras que la melva entre 500 gramos y 1 kilogramo.

Aun así, como apuntamos en líneas anteriores, esto dependerá en gran medida de la procedencia del pescado. Por ello, conviene comprobar en la pescadería o en la etiqueta de la conserva su fecha y zona de captura. 



¿Qué debes recordar?

Famosa por su presencia en la cocina tradicional andaluza, pero menos conocida en otras regiones de España y del Mediterráneo, la melva es un pescado azul con un perfil nutricional que merece especial atención. Fuente de proteína, omega-3, vitaminas y minerales, y con un sabor más delicado que el atún, tiene cabida en cualquier plan de alimentación saludable.

Tanto fresco como en conserva, se puede incorporar en ensaladas, sandwiches, parrilladas, sopas, guisos y muchas otras recetas. Su ingesta regular se asocia con importantes beneficios para la salud cardiovascular, cognitiva, metabólica, inmunitaria y muscular.

Y aunque su contenido de mercurio es moderado, es bastante inferior en comparación con otros pescados. Para la mayoría de las personas su ingesta se considera segura; solo las embarazadas, las lactantes y los niños pequeños deben procurar un consumo moderado, sin sobrepasar las 4 raciones semanales.


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