Mi hijo tiene problemas para dormir: ¿Qué puedo hacer?

Cuando un niño se despierta en medio de la noche, lo primero que hace es llamarnos y pedir que encendamos la luz o decir que tiene sed y que quiere agua.
Mi hijo tiene problemas para dormir: ¿Qué puedo hacer?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 10 abril, 2022

Los problemas del sueño, tales como el insomnio, no son exclusivos de las personas adultas, a veces los niños tampoco pueden dormir. En el caso de los niños también es frecuente. De hecho, se estima que entre el 20 y el 30 % de las visitas al pediatra tienen como origen este tipo de trastornos.

Entre ellos está la dificultad para conciliar el sueño, despertarse en numerosas ocasiones por las noches e incluso sufrir pesadillas.

Como madres y padres, ¿qué medidas podemos tomar? Además de seguir todas las pautas que nos recomienden los pediatras, siempre puedes poner en práctica estos sencillos consejos para que tu hijo duerma bien. Seguro que te serán de ayuda.

1. Mi hijo se niega a ir a la cama, “no tiene sueño”

Niño en la cama viendo la televisión.

Es problema muy común y que suele traer a los padres de cabeza. Hemos de recordar que los niños cumplen diariamente unas jornadas bastante intensas.

El agotamiento físico e intelectual es indudable, de ahí que necesiten entre 9 y 12 horas de descanso. Sin embargo, en ocasiones, nos resulta llamativo que cuando más necesitarían ir a la cama más se niegan, y las conductas que suelen presentar son las siguientes:

  • Quieren dormir en nuestra cama.
  • Quieren quedarse más tiempo viendo la televisión o jugando con el ordenador.
  • Piden “tiempo extra”, justificando que no están cansados y que sus amigos “se acuestan más tarde”.

Aspectos que podemos tener en cuenta sobre los posibles problemas para dormir

Los niños necesitan horarios fijos y es importante que los cumplan por el bien de su salud física y emocional. Es necesario que duerman las horas suficientes para poder levantarse descansados y con energía.

Haz pequeños pactos con ellos: “Cuando llegue el fin de semana podrás quedarte un poco más, pero mañana tienes que ir al colegio”. Muéstrate firme pero argumenta siempre la necesidad de “ir pronto a la cama”.

En ocasiones, el cansancio se transforma en “sobreexcitación”, un estado de ánimo que se ve aún más intensificado si los niños juegan con sus videojuegos, con sus tabletas, ordenadores o móviles. Puede ser buena idea tratar de que no los usen un tiempo antes de ir a la cama.

2. Mi hijo se despierta muchas veces por la noche

La mayoría de las veces, cuando un niño se despierta en medio de la noche lo que hace de inmediato es llamarnos, pedir que se le encienda la luz o decir que tiene sed y que necesita un vaso de agua. Después suele tener bastantes problemas para conciliar el sueño y dormir y al día siguiente se levanta agotado.

Aspectos que podemos tener en cuenta

  • Puede deberse a un problema emocional, ansiedad o inseguridad.
  • Lo primero que haremos será descartar cualquier problema físico, cualquier enfermedad que pueda alterar el correcto descanso del niño.
  • Averiguar qué le preocupa. Puede que tenga algún problema en el colegio y eso es algo a lo que deberemos darle prioridad para saber si es así.
  • Los niños necesitan rutinas para desarrollarse y sentirse seguros. Cuando hay algún cambio en casa o en su vida, esto se reflejará en problemas para dormir, e incluso en su alimentación.
  • Hay niños que suelen tener gran dificultad para separarse de sus padres y del mundo cuando llega la noche.
  • Haz que el proceso de ir a dormir sea algo divertido y normal. Lee con ellos un libro, siéntate en la cama y pregúntales cómo ha ido el día, dales seguridad en todo momento y haz que todo el proceso sea algo cotidiano.
  • Evita que los niños duerman siestas muy largas a mediodía. De lo contrario, les costará mucho conciliar el sueño por la noche.

3. Tiene pesadillas

Las pesadillas y los terrores nocturnos son parasomnias muy comunes en la edad infantil. Según afirma la Clínica Mayo, afectan a casi el 40 por ciento de los niños.

No obstante, hemos de tener en cuenta que, más que nada, se deben a este momento evolutivo, a su desarrollo cerebral y a una sobreexcitación neuronal que tiende a estabilizarse con el tiempo.

Según nos explican los psicólogos, las pesadillas sirven también para liberar tensiones y conflictos que han vivido durante el día, de ahí que sea imprescindible nuestro apoyo.

¿Qué se puede hacer si tiene problemas para dormir por las pesadillas?

  • Son algo normal, de modo que siempre será adecuado pedirles que cuenten sus pesadillas para después darles un enfoque racional.
  • Nunca refuerces sus pesadillas, es decir, si tu hijo empieza a obsesionarse con un monstruo de sus sueños, intenta desviar el tema.
  • No obstante, es necesario también averiguar si esa pesadilla tiene como origen “un miedo real”, algo que no podemos descartar y que deberemos hablar con el niño.
  • Hablad de cosas bonitas, leed cuentos amables, y deséale que tenga fantásticos sueños en los que divertirse. Si lo deseas, haz que tenga sus propios amuletos, como el típico atrapasueños, o pequeños pilotos de luces de colores.
  • Si vieras que en algún momento algunas pesadillas se vuelven muy reiterativas y no puede descansar adecuadamente por las noches, no dudes en consultar con un profesional.

Conoce la terapia cognitiva conductual para el insomnio

Se trata de una serie de medidas que permiten identificar y reemplazar pensamientos y conductas que trastornan el sueño, por rutinas y hábitos que ayudan a dormir. Se utilizan diferentes técnicas, como:

Terapia de control de estímulo

Esta indica la necesidad de establecer un horario constante para ir a la cama, recomienda evitar la cama para hacer siestas y salir de la habitación si a los 20 minutos no se concilia el sueño y regresar cuando se esté somnoliento.

Restricción del sueño

Permancer en la cama despierto es un hábito que provocaría sueño deficiente. Lo que se busca es estar en la cama menos tiempo -lo que se denomina privación parcial del sueño- con el fin de aumentar el cansancio.

Higiene del sueño

Consiste en cambiar de hábitos que no ayudan a tener una mejor relación con el sueño. Por ejemplo, el uso de pantallas. En ese sentido, antes de ir a dormir poner en práctica hábitos relajantes, como cenar temprano, un baño de agua tibia una hora o dos antes, un vaso de leche, entre otros.

En este artículo se describe como en el hogar de una niña con trastornos del sueño “Se reestructuraron las rutinas y las actividades que se realizaban en casa: 1º) Bañar a Mayte, 2º) Ponerle el pijama, 3º) Darle la cena, 4º) Lavarse los dientes, 5º) Leer un cuento, 6º) Darle el muñeco que indique la hora de ir a dormir y 7º) Beso de despedida para dormir”.

Entrenamiento de relajación

Implica practicar meditación, visualización guiada, relajación muscular, entre otros ejercicios. En este artículo se detalla el caso de un niño con problemas de sueño y las terapias que mejor le iban eran las de respiración y visualización. “Para hacerla más divertida, se utilizaron instrumentos como una vela para controlar la cantidad de aire que se inhala y se expiraba. Posteriormente, se entrenó a Pablo en la relajación muscular de Koeppen. Se le indicó al niño que imaginara situaciones placenteras, de logro o de competencia”.

Mejora del entorno

Tener la habitación ordenada, oscura, fresca, sin televisión y sin relojes que causen aprensión.

Permanecer despierto de manera pasiva

Aunque suene extraño, en la misma proporción en que intentar dormir nos mantiene despierto, no preocuparse por dormir, relaja y atrae el sueño.

Como ves, no son más que pequeñas estrategias con las que normalizar un proceso evolutivo en muchos niños y que, seguramente, acabará resolviéndose en poco tiempo. Hasta entonces, apóyales en cada momento. Esperamos que estas directrices te sean de ayuda.

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