10 mitos sobre la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)

La enfermedad inflamatoria intestinal suele estar rodeada de varios mitos y datos con poca validez científica. Descubre 10 falsos conceptos sobre la EII.
10 mitos sobre la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Última actualización: 22 febrero, 2022

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) constituye un grupo de afecciones del tracto digestivo caracterizadas por cólicos, diarrea y sangre en las heces. A pesar de contar con una alta prevalencia mundial, está rodeada de un gran cantidad de datos erróneos. Te contamos 10 mitos sobre la enfermedad inflamatoria intestinal.

La EII incluye la colitis ulcerativa (CU), la enfermedad de Crohn (EC) y la colitis indeterminada. Estudios estiman una prevalencia anual de 40 casos de CU por cada 100 000 habitantes y de 20 a 40 casos de EC por cada 100 000 habitantes. Por fortuna, el diagnóstico y el tratamiento oportuno determinan una mejor calidad de vida.

Existen variados mitos acerca de los síntomas, el tratamiento y la evolución de la enfermedad inflamatoria intestinal. La mayoría de estas confusiones son resultado de estudios poco fidedignos o de conocimiento popular transmitido desde la antigüedad.

Algunos de los mitos de la EII más comunes son los siguientes.

1. La EII es originada por el estrés excesivo

El estrés es una condición asociada con la hipertensión arterial, así como con varias enfermedades mediadas por el sistema inmunitario y endocrino. Sin embargo, se ha demostrado que este no es responsable de originar la EII. Por otro lado, el estrés sí puede promover brotes e intensificar los síntomas de la patología.

Esta es la razón por la que muchas personas suelen asociar al estrés como desencadenante directo de esta afección. En este sentido, los profesionales recomiendan practicar ejercicios de meditación y actividades deportivas.

2. Ciertas personalidades aumentan el riesgo de EII

En la antigüedad se pensaba que la EII se incluía dentro de un grupo de enfermedades vinculadas a personalidades eufóricas y agresivas. No obstante, la causa subyacente es de origen genético y biológico, mas no emocional.

Se ha demostrado que las sesiones de psicoanálisis podrían retrasar el inicio del tratamiento adecuado y empeorar los casos de CU. Por lo que, antes de iniciar cualquier plan terapéutico, es recomendable consultar con un médico especialista.

Psicoterapia para la enfermedad inflamatoria intestinal.
La EII no es una patología psicológica.

3. No puedo hacer nada para tratar y aliviar la EII

Es cierto que la EII no cuenta con una cura definitiva. Pero sí es posible seguir un tratamiento adecuado para remitir la sintomatología.

Existe una gran cantidad de opciones terapéuticas, dependiendo de la gravedad del cuadro. Los tratamientos pueden incluir desde cambios en la dieta, medicamentos biológicos y terapias inmunosupresoras, hasta procedimientos quirúrgicos.



4. Es posible tener colitis ulcerativa y enfermedad de Crohn al mismo tiempo

La CU y la EC son condiciones que debutan con sintomatología intestinal similar hasta un 40 % de los casos, según algunas investigaciones. Sin embargo, son afecciones muy diferentes desde el punto de vista del daño que generan en la mucosa intestinal y el tipo de complicaciones a largo plazo.

Por otro lado, existe un pequeño grupo de personas con EII en las que se dificulta el diagnóstico diferencial entre la colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn. En estos casos se habla de colitis indeterminada y no de una superposición de ambas.

5. El síndrome del intestino irritable (SII) es lo mismo que la EII

El SII es una condición bastante común. Es resultado de una interacción anormal entre el cerebro y la pared intestinal. Se presenta con diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. Esto podría explicar la confusión.

Sin embargo, la EII es una patología asociada a un mal funcionamiento del sistema inmunitario que provoca daños en las paredes intestinales. Este hecho promueve la aparición de sangre en las heces, cólicos, diarrea, pérdida de peso y fatiga. A pesar de su similitud, el SII y la EII no representan la misma afección.

6.  Todas las personas con EII requieren cirugía

En el pasado, la mayoría de las personas con EII eran remitidas a cirugía para aliviar la enfermedad. En la actualidad no todos los pacientes deben ser intervenidos. Esto es gracias a las terapias inmunosupresoras.

La meta terapéutica es evitar que el paciente requiera un procedimiento quirúrgico, debido al alto riesgo de complicaciones. No obstante, la cirugía sigue siendo el método de elección cuando no se mejora con otras medidas o para reducir la probabilidad de desarrollar cáncer de colon.

7. No se pueden consumir medicamentos durante el embarazo

Se debe tener especial atención al consumo de medicamentos durante el embarazo. La mayoría de los fármacos empleados para tratar la EII son seguros para el control de brotes peligrosos en la gestación.

Los profesionales recomiendan consultar con un médico para crear un plan terapéutico eficaz y sin riesgos para el desarrollo del bebé. Una de las contraindicaciones farmacológicas más comunes en el embarazo es la administración de metotrexato.

8. Es posible abandonar el tratamiento al mejorar los síntomas

Es común que los síntomas de la EII remitan y desaparezcan luego de seguir a detalle las indiciaciones médicas. Sin embargo, la suspensión del tratamiento aumenta el riesgo de reaparición e incluso podría empeorar el curso de la enfermedad.

En ocasiones, el abandono terapéutico puede favorecer la resistencia medicamentosa, por lo que la enfermedad ya no respondería al fármaco. Por tal motivo, es recomendable continuar tomando lo recetado, incluso si ya no se presenta ningún síntoma.

Medicamentos para la EII.
Los fármacos para la EII no se pueden dejar. Es un tratamiento crónico.

9. Se debe mantener una dieta libre de gluten de por vida

Las dietas sin gluten son de utilidad en las personas con enfermedad celiaca o intolerancia al gluten. No obstante, este no es el caso de todos los pacientes con EII.

De hecho, evitar algunos alimentos podría acarrear graves consecuencias nutricionales. Por lo que antes de realizar cambios en la dieta se debe consultar con un nutricionista.



10. La EII solo compromete las paredes del intestino

En la mayoría de los casos, las personas consideran que la EII solo afecta la mucosa y las paredes del intestino delgado y el colon. Sin embargo, esta patología puede extenderse y comprometer otros órganos y tejidos.

La enfermedad de Crohn puede afectar todo el tracto digestivo, desde la boca hasta el ano. De igual forma, estudios asocian a la EII con una gran variedad de manifestaciones extraintestinales en los ojos, la piel, las articulaciones, los riñones, el hígado, la vesícula biliar y los pulmones.

A pesar del diagnóstico, es posible llevar una vida normal

Uno de los mitos más frecuentes de la enfermedad inflamatoria intestinal es que no se puede llevar un estilo de vida normal. Esto es falso.

Con el manejo médico adecuado y algunos ajustes en los hábitos es posible continuar realizando nuestras actividades diarias sin ningún problema. Ante cualquier duda, consulta a tu médico de confianza.



  • Gonzáles M. Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII). Rev. chil. pediatr. 2002;  73( 5 ): 508-510.
  • Seyedian SS, Nokhostin F, Malamir MD. A review of the diagnosis, prevention, and treatment methods of inflammatory bowel disease. J Med Life. 2019 Apr-Jun;12(2):113-122.
  • Levine JS, Burakoff R. Extraintestinal manifestations of inflammatory bowel disease. Gastroenterol Hepatol (N Y). 2011 Apr;7(4):235-41.
  • Zhang YZ, Li YY. Inflammatory bowel disease: pathogenesis. World J Gastroenterol. 2014 Jan 7;20(1):91-9.
  • Romeo M, Martínez M, Pizarro I. Enfermedad inflamatoria intestinal: importancia del diagnóstico precoz. Rev Pediatr Aten Primaria. 2014;  16( 61 ): 49-53.
  • Suárez L, Agrimbau J, Fuentes D. Enfermedad inflamatoria intestinal: Situación actual de las alternativas terapéuticas. Colomb. Med. 2007 ;  38( 1 Suppl 1 ): 34-40.