8 mitos sobre la limpieza de colchones y de ropa de cama

La suciedad y las manchas que puedes encontrar en tu cama son asombrosas. Conoce las falsas creencias en torno a la limpieza de colchones y su ropa. ¡Aprende a limpiar de forma correcta!
8 mitos sobre la limpieza de colchones y de ropa de cama

Escrito por Andrea de los Angeles Salas Suarez, 01 mayo, 2021

Última actualización: 01 mayo, 2021

Uno de los lugares en los que pasamos más tiempo es en la cama. Por ello, no alcanzamos a imaginar la cantidad de ácaros, bacterias y polvo que se acumula en ella. ¿Conoces la forma correcta de hacer la limpieza de colchones y de ropa de cama?

La realidad es que es imprescindible para la salud y el descanso adecuado. Sin embargo, como sucede con tantos temas, cada quien tiene una opinión, una creencia y una experiencia. Te presentamos este artículo para desmentir los mitos más comentados en torno al aseo del colchón y su ropa. ¡Sigue leyendo para conocerlos!

1. Si tiene un protector no hace falta la limpieza del colchón

Muy por el contrario de lo que la mayoría cree, las fundas o cubrecolchones no sirven para prevenir la aparición de ácaros de polvo y otros microorganismos causantes de alergias. De hecho, según la Asociación Nacional de Manejo de Plagas de Estados Unidos, los colchones pueden contener hasta 2 millones de ácaros que son capaces de duplicar su peso al cabo de 10 años.

Los protectores solo funcionan para filtrar algunos derrames (por ser impermeables), pero no son mágicos. Así que lo recomendable es asear el colchón dos veces al año. Un buen truco es guiarte por el cambio de estación.

2. Los cubrecolchones no se lavan

Si bien es cierto que estos productos no necesitan lavarse con tanta continuidad, como el resto de la ropa de cama, los cubrecolchones sí deben ser aseados. Lo ideal es hacerlo cada seis meses, al mismo tiempo que el colchón, o incluso cada cuatro meses.

3. La cama se debe ordenar apenas te despiertes

La regla del orden aquí no cuenta, debido a que los ácaros están más activos con el calor. Después de ocho horas de descanso, el colchón estará más cálido que nunca.

Los alborotarás si acomodas las sábanas enseguida. Deja que se enfríen durante, al menos, media hora. Cuando ordenes, abre la ventana para refrescar el dormitorio.

Abrir ventanas para airear el cuarto.
Las ventanas son aliadas para la ventilación de los cuartos y para que los colchones no se llenen de ácaros.

4. Las almohadas no se limpian

Suciedad, sudor, saliva, polvo y mucho más. Las almohadas son receptoras de todo esto.

Son los accesorios de cama que siempre tocamos y, por esta razón, requieren de una limpieza cada trimestre. Luego de varias lavadas, lo mejor es sustituirlas por unas nuevas.

5. Asea la ropa de tu cama a 30 grados centígrados

Tal vez no sepas lo importante que es la temperatura a la hora de lavar tu ropa de cama. Pero lo más favorable es desarrollar esta tarea en la lavadora con un ciclo de 60 grados centígrados, ya que es la garantía de que los gérmenes desaparecerán.

6. El pijama solo se usa una vez

La higiene de tu ropa para dormir depende de muchos factores. Por ejemplo, si el clima en el que duermes es muy cálido y sudas en medio de la noche, no puedes usar el pijama más de una vez.

Mientras tanto, si la utilizaste recién bañado, en una habitación fría, es posible aprovecharla dos veces, pero siempre quitándotela al levantarte. De todas formas, si se ve sucia o huele mal, ¡a la lavadora!

7. Se puede dormir solo con ropa interior

La verdad es que irse a la cama con ropa interior, sin pijama, no tiene nada de malo, siempre y cuando esté limpia. El problema se presenta cuando esta prenda está contaminada con bacterias que vienen de los genitales.

De esta manera, los microbios se esparcirán con más facilidad por toda la cama, lo que traerá, a la larga, problemas de salud que nadie quiere tener.

8. Todas las fundas se cambian al mismo tiempo

No. Las fundas de las almohadas y las fundas nórdicas (usadas como mantas o edredones) son dos elementos con diferente uso y, en consecuencia, con una variante de limpieza.

Por un lado, el cobertor se lava cada semana o cada 15 días. Por el otro, como la almohada es receptora directa de sudor y cremas, el aseo de sus fundas debe realizarse cada 3 o 4 días.

Consejos para la limpieza de colchones

La adecuada limpieza de los colchones se reflejará en nuestra calidad de vida, pues representa la salud y el descanso diario. Además, uno de los beneficios es que su vida útil será mucho más larga. Sigue estos consejos.

Ventila tu habitación todos los días

¿Cuándo fue la última vez que abriste tu ventana? Lo recuerdes o no, llegó el momento de hacerlo a diario, por lo menos durante cinco minutos, preferiblemente entre las 7 y las 10 de la mañana. Ventilar el dormitorio es clave en la rutina de limpieza.

Desmancha el colchón

Es inevitable que los colchones se manchen porque hay una gran cantidad de líquidos y fluidos que, aunque exista un protector, pueden llegar a esa superficie. Entre los productos favoritos están el bicarbonato en polvo o pasta, el limón, el vinagre blanco, el agua oxigenada y la leche fría.

Para cada mancha habrá un procedimiento específico que aquí te explicamos. Lo mejor en cada suciedad es lo siguiente:

  • Manchas de sudor: el limón con agua, el vinagre blanco (mezclando una parte de vinagre y cuatro de agua) o una combinación de tres cucharadas de amoníaco, un litro de agua y tres cucharadas de jabón líquido son especiales para estos rastros.
  • Manchas de vómito y orina: es genial rociar limón con agua, pues además de desmanchar, la fruta tiene una propiedad antiséptica. Otra opción, sobre todo si la mancha está seca, es regar bicarbonato en polvo, cubrir con un material de plástico, dejar reposar y aspirar.
  • Manchas de sangre: el agua oxigenada es ideal para quitarlas. Solo tienes que aplicar un poco, esperar las burbujas y quitar con un trapo de color blanco.
  • Manchas de humedad: sean causadas por sudor o por agua derramada, la humedad es otra causa de aparición de manchas. En primer lugar, seca el colchón a pleno sol o con un secador, añade una pequeña ración de disolvente, enjuaga con agua tibia y termina rociando un toque de desinfectante.

Haz la limpieza de colchones a profundidad cada seis meses

Aprovecha el cambio de estación para hacer la limpieza. Para desaparecer los olores desagradables, esparce un poco de bicarbonato, coloca una tela o sábana y deja que haga su acción durante un par de horas o un día.

Evita mojar tu colchón para limpiarlo, ¡no debe quedar empapado! Eso perjudica la tapicería y hace proliferar el moho, los hongos y las bacterias. De tu lista, descarta los limpiadores a vapor.

También está contraindicado golpearlo para sacudir el polvo. Siempre opta por la aspiradora especial para cama y tapicería. Aspira, aplica con un atomizador desinfectante o agua oxigenada, frota con fuerza, deja que seque y listo.

Consejos para la limpieza de ropa de cama

La ropa de cama también requiere un cuidado especial. Así como te trajimos consejos para la limpieza de los colchones, ahora veremos algunos para completar la tarea con sábanas y cobijas.

Toma en cuenta las recomendaciones del fabricante

Cada tela tiene sus características y esto hace que los procesos de lavado y secado sean de una forma u otra. El mantenimiento varía, pero el fin siempre será el mismo.

Leyendo con atención la etiqueta te darás cuenta de que, en ocasiones, solo es permitido lavar a mano, con un máximo de temperatura.

Aséala cada semana

Este es el lapso ideal, pero puedes recurrir a varios trucos para prolongar la limpieza. En primer lugar, evita que tus mascotas se suban a la cama, no comas en ella y aplícate las lociones corporales un rato antes de acostarte, para que no queden pegadas por todos lados.

Comer en la cama.
Al comer en la cama aumentas las manchas que tendrá el colchón y las sábanas, así que trata de evitarlo.

Retira las manchas antes de lavar las sábanas y cobijas

Antes de lavar, revisa muy bien la ropa para verificar que no haya manchas. Si las encuentras, emplea cualquiera de los productos que comentamos arriba para la limpieza de colchones. El efecto será el mismo.

Separa las prendas

Todos queremos terminar rápido con las labores domésticas, pero en ese afán tendemos a juntar la ropa de cama con trapos, pijamas y cualquier cosa que tengamos en el camino, lo que es un absoluto error. Debes separar las prendas según el material, uso y color.

Lava de forma adecuada

No sobrecargues la lavadora. Vierte primero el jabón y, al final, introduce la ropa. Trabaja con el ciclo de lavado indicado y a una temperatura de 60 grados centígrados (sobre todo si la tela es de algodón).

Un consejo útil es aplicar detergente para aportar mayor suavidad. No obstante, ¡ten cuidado con la cantidad! Una dosis en exceso puede dejar residuos, aspereza u olores muy fuertes.

Seca el tiempo necesario

Si prefieres la secadora porque es más cómoda y rápida, escoge un ciclo que no sobrecaliente. Mientras que si deseas ahorrar energía y aprovechar el sol, hazlo al aire libre.

Lo más aconsejable es tocar cada cierto tiempo para recoger apenas esté seca la carga, de modo que la tela no pierda el color o la suavidad. Para evitar arrugas sacude las piezas luego de lavar y de secar.

Por último, que tu colchón no sea tan viejo

Para que tus quehaceres culminen con éxito, todavía quedan varias cosas que debes saber. Primero, el colchón no debe tener más de 10 años, pues sino se convierte en una fuente contaminante que amenazará tu salud con alergias, infecciones, padecimientos en la piel o cuadros respiratorios.

No te limites a la limpieza de colchones y su ropa. Incluye todo lo relacionado con la cama. Ten presente que pasas un tercio de tu día en ese espacio.

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