¿Qué es la moda rápida y cómo está afectando al medio ambiente?

Daniel Osuna Sisco·
17 Febrero, 2021
Estar en boga tiene una cara oculta vinculada con el incesante daño al medio ambiente. En tal sentido, te contamos de qué se trata la moda rápida y cuál es su impacto en el planeta.

La industria de la moda se ha adaptado a distintas generaciones y estilos, logrando encontrar el camino hacia la rentabilidad. Así, los cambios han sido notables, pasando de prendas de una utilidad prolongada hasta creaciones con vigencia de pocas semanas. Esta voraz competencia de las tendencias dio paso a lo que se conoce como moda rápida.

A tal efecto, la forma de vestir está modificándose en dirección a la vertiente pasajera, normalizando que el desecho sea irreprimible. De aquí parte la necesidad de profundizar en el tema, tomar conciencia sobre las perturbaciones ambientales causadas y dar un paso adelante en la reducción de este mal.

¿Qué es la moda rápida?

La moda rápida o fast fashion es la generación de nuevos diseños a precios asequibles que salen al mercado por un corto periodo de tiempo. Esto puede estar referido a atuendos de pasarela o a la vestimenta que utilizan los famosos.

Por consiguiente, la moda rápida sepultó la salida de ropa clásica dependiendo de las estaciones, ya que solo es necesario un evento que mueva masas para exhibir una línea en tiempo récord y con precios que se adaptan a toda clase de consumidores.

Requerimientos de la moda rápida

La aparición de esta moda tuvo lugar luego de cumplir requerimientos acordes a una productividad beneficiosa. Dentro de los aspectos con los que debe cumplir una empresa para la fabricación acelerada y a precios bajos están los siguientes:

  • Mano de obra satisfactoria: la mano de obra barata es imprescindible para que los precios del producto sean bajos. Sin embargo, es claro que «lo barato sale caro».
  • Responsabilidad total de producción: solo las empresas que tienen todo el ciclo productivo cubierto pueden agilizar los tiempos de fabricación y ofrecer prendas nuevas en apenas semanas. En otras palabras, la integración vertical es un punto neurálgico.
  • Conocimiento del mercado: la moda rápida solo es posible por medio de la recopilación de información sobre los gustos de los usuarios, lo cual se logra desde las redes sociales y desde la opinión de compradores asiduos.
Moda rápida con varios modelos a la vez.
La moda rápida es capaz de sacar muchos diseños al mercado en poco tiempo, inclusive con mínimas modificaciones.

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¿Qué impactos negativos tiene en el medio ambiente?

Desde la óptica de las marcas, la moda rápida se anuncia como un paraíso. No obstante, ese talante utópico termina cuando se altera el análisis utilizando el prisma del deterioro medioambiental. Así pues, los impactos negativos que protagoniza el consumismo de los hilos son los siguientes.

Aumento de la huella de carbono

La industria de la moda utiliza fibras sintéticas en la mayoría de sus productos, las que se producen desde compuestos derivados del petróleo. En ese orden de ideas, la ropa que termina en contenedores no transitará por un proceso de descomposición natural, sino de incineración, dando paso a microfibras que contaminan mares y otros espacios naturales.

A su vez, tomando otra preocupante estadística de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el sector de la moda es el segundo que mayor contaminación crea en todo el globo terráqueo. Sus emisiones de dióxido de carbono alcanzan un aproximado de 10 % a nivel mundial.

Gasto de agua

El desperdicio de agua para la fabricación de la ropa es otra afectación directa hacia el ambiente. Calculando la relación del consumo de agua por cada kilogramo de algodón nos encontramos con que son 10 mil litros del vital líquido que se necesitan.

Por otro lado, para entender la magnitud del problema, un pantalón vaquero se lleva 3000 litros de agua, mientras que unos zapatos pueden alcanzar los 4000 litros. De este modo, la velocidad de creación de la moda rápida es proporcional al menoscabo del ecosistema.

Plástico en los océanos

Este factor está asociado en mayor medida al poliéster, ya que desprende partículas diminutas al momento de ser lavado a altas temperaturas. Tienen como última parada los océanos.

De momento, las aguas siguen acumulando desechos de este tipo y sufriendo daños que pueden ser irreparables.

Microplásticos y fibras textiles que contaminan.
Los plásticos en sus versiones de microplástico y de fibras textiles contaminan los océanos, poniendo en riesgo la vida acuática.

Reciclaje insuficiente

No hay opciones viables de reaprovechamiento que puedan contribuir a contrarrestar la dimensión del problema. La razón es que la tasa de producción resulta mucho mayor a lo que tarda en hacerse el proceso de reciclaje. Por otro lado, la tela se deteriora durante el ciclo de reutilización, quedando limitado su provecho.

¿Cómo podemos reducir el impacto de la moda rápida?

Más allá de un cambio que debe hacerse desde las empresas, también hay medidas que el consumidor puede tomar con el fin de reducir el impacto. Algunas de las más efectivas son las siguientes:

  • Compra pensando en prendas que puedan durar y no utilices la inmediatez como alternativa de adquisición.
  • Opta por hacer las compras de ropa de marcas que apliquen regulaciones favorables al medio ambiente.
  • Utiliza ropa ecológica.
  • Antes de comprar ropa nueva aplica combinaciones de las opciones que tienes en tu armario.
  • Promueve la economía circular, favoreciendo que la moda del pasado se reutilice en el futuro.
  • Repite vestimentas sin complejos como aporte hacia el ambiente.

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Tú puedes cambiar la moda rápida

Las recomendaciones finales se enfocan en darle importancia a los recursos no renovables sobre cualquier beneficio estético pasajero que los años, de manera inexorable, dejan en el olvido.

El cambio comienza desde el consumidor y tiene como consecuencia la respuesta de las empresas, ya que se mueven en función de la oferta y la demanda. En definitiva, la próxima vez que compres un tejido no adviertas la vistosidad de sus colores y diseños como primer factor, sino la pérdida de reservas naturales.

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