La Navidad: ¿un factor de riesgo cardiovascular?

El frío de invierno, los cambios dietéticos y factores estresantes podrían influir en la aparición de eventos cardiovasculares en Navidad. ¿Qué hacer para reducir los riesgos? Descubre algunas recomendaciones.
La Navidad: ¿un factor de riesgo cardiovascular?
Diego Pereira

Escrito y verificado por el médico Diego Pereira el 21 diciembre, 2020.

Última actualización: 21 diciembre, 2020

Una amplia variedad de estudios han asociado la Navidad con un mayor riesgo cardiovascular. En particular, se ha observado que durante estas fechas hay una mayor incidencia de eventos mortales, como los infartos y la enfermedad cerebrovascular. ¿Por qué razón?

Esto se explica por varios motivos; sin embargo, la mayor parte de las veces es posible adoptar medidas para evitarlo. ¿Cómo disfrutar las fiestas de forma responsable? En el siguiente espacio compartimos algunas recomendaciones.

¿Por qué la Navidad puede ser un factor de riesgo cardiovascular?

Que la Navidad sea un factor de riesgo cardiovascular depende en gran medida de los hábitos. Sin embargo, también hay otras situaciones que inciden, como el frío, el estrés y la tardanza en acudir a hospitales ante las señales de problemas de salud. Veamos en detalle.

Frío de invierno

Los infartos y otros eventos cardiovasculares se relacionan con la obstrucción del flujo sanguíneo hacia un determinado tejido. Esto dificulta suministrar oxígeno y nutrientes para su adecuado funcionamiento, lo que puede llevar a la muerte de las células en pocos minutos.

Este fenómeno obstructivo suele verse influido por varios factores. Uno de ellos es el grado de dilatación de los vasos sanguíneos, es decir, su diámetro. No es una medida estática, ya que puede modificarse gracias al músculo liso que se encuentra alrededor de las arteriolas y a las propiedades elásticas de los vasos.

Por lo tanto, en un vaso contraído hay menor flujo sanguíneo que en uno que se encuentra dilatado. Si existe una obstrucción, como una placa de ateroma, el riesgo de infartos aumenta bastante.

Con el objetivo de desviar el flujo sanguíneo hacia órganos más importantes, cuando existen ambientes fríos se produce vasoconstricción arterial generalizada. Además, suele producirse una liberación de hormonas como la adrenalina, que favorecen el aumento de la presión arterial.

Esto permitiría explicar, en parte, el aumento de mortalidad cardiovascular en los meses más fríos del año. Según este estudio publicado en la revista Circulation, suele ser en las regiones menos habituadas a este clima, como el sur de los Estados Unidos.

Intolerancia al frío
Las bajas temperaturas de la época navideña suelen incidir en un mayor riesgo de eventos cardiovasculares.

Cambios dietéticos, alcohol y cigarrillo

Para nadie es una sorpresa que la Navidad es sinónimo de mucha comida. De acuerdo al país y a las costumbres familiares, los platos y bebidas pueden variar mucho. Sin embargo, como regla general, el consumo de carbohidratos, dulces y alcohol aumenta en los días festivos.

Durante la ingesta de comidas copiosas, suele aumentar la incidencia de infarto del miocardio o angina de pecho en pacientes de alto riesgo. Esto podría estar relacionado con la redistribución del flujo sanguíneo de todo el organismo hacia el tracto digestivo para favorecer la absorción de los nutrientes.

Cuando esto sucede, el suministro de sangre al corazón a través de las arterias coronarias puede verse disminuido. Si existe una placa de ateroma de tamaño considerable, el aumento de turbulencia producto de la vasoconstricción podría provocar la ruptura de la misma. Esto liberaría pequeños trombos capaces de interrumpir la circulación.

El consumo de alcohol y cigarrillo también es otro problema. Según este estudio publicado en el año 2015, una gran cantidad de pacientes que sufrieron un evento cardiovascular reportaron abuso de alcohol y tabaco en los 12 meses previos al incidente.

A su vez, el consumo de tabaco tiene un efecto directo sobre la vasoconstricción arterial, lo cual puede aumentar el riesgo de sufrir alguno de estos eventos en caso de excesos.

Estrés

A pesar de que el objetivo siempre es disfrutar y compartir buenos momentos en familia, no siempre resulta de esa manera. Las preocupaciones laborales, buscar los regalos adecuados, organizar eventos y reunir a los seres queridos podría convertirse en un auténtico dolor de cabeza.

Estas situaciones podrían desencadenar estrés emocional. Este término se refiere al conjunto de cambios dentro del cuerpo que ocurren como respuesta a un evento interno o externo. Los protagonistas de esta respuesta son las hormonas y el sistema nervioso.

La activación del eje hipotálamo-hipófisis-glándulas suprarrenales y del sistema nervioso vegetativo conlleva a la liberación de diversas sustancias que tienen actividad sobre el sistema cardiovascular. La adrenalina es una de las más representativas.

Esta actúa sobre las arteriolas para favorecer su vasoconstricción, lo que se relaciona mucho con la aparición de eventos cardiovasculares. Además, se promueve la liberación de ácidos grasos, la coagulación y el aumento de la frecuencia cardíaca (taquicardia).

Al analizar un poco más a fondo la taquicardia, esta puede ser un factor que acelere la aparición de infartos. Como el corazón se encuentra trabajando con más intensidad, los requerimientos energéticos y de oxígeno son mayores. Si dicha condición se mantiene en el tiempo, la probabilidad de sufrir lesiones aumenta de forma considerable.

No acudir a los centros de salud

En un reciente artículo de revisión, los autores establecieron el perfil de pacientes que suelen tardan más en acudir a los hospitales durante un síndrome coronario agudo. Dicha tardanza influye de forma considerable en la mortalidad, en especial en el contexto de infartos extensos que requieren reperfusión coronaria inmediata.

Algunos factores que condicionan un retraso son los siguientes:

  • Las mujeres de edad avanzada.
  • Tener estado civil soltero o divorciado.
  • No tener un seguro de vida.
  • Bajo nivel socioeconómico.
  • Vivir solo.

A su vez, según los autores, esto puede suceder en varios niveles. El primero de ellos es la identificación por parte de los pacientes de los signos y síntomas característicos de un síndrome coronario agudo. El segundo, se refiere a la solicitud de ayuda y el traslado a un centro hospitalario.

Debido a que la Navidad representa una época tan importante para muchas personas, el retraso puede ser considerable. Cuando los síntomas empiezan de madrugada, durante la cena tradicional o en el contexto de cualquier celebración, puede hacerse difícil pedir ayuda.

Por lo general, los centros hospitalarios funcionan con menor capacidad durante estas fechas festivas. En escasas ocasiones, el retraso de la atención también podría deberse a este factor.

Mujer en el cardiólogo
No atender de manera oportuna los eventos cardiovasculares aumenta el riesgo de muerte. En Navidad, justamente, esto suele descuidarse.

¿Quiénes tienen mayor riesgo cardiovascular en Navidad?

Cualquier paciente que tenga factores de riesgo cardiovascular pueden sufrir un evento de este tipo en la Navidad. La mayoría se corresponde con enfermedades crónicas, y el pronóstico puede empeorar si no se cumple con el tratamiento indicado.

Aquellos que sufren de diabetes mellitus deben tener mayores precauciones. Se trata de un conjunto de trastornos metabólicos relacionados con una deficiente producción o mal manejo de la insulina. Por lo tanto, deben seguir dietas bastante estrictas y cuidar sus niveles de glucemia.

Los antecedentes personales o familiares de enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial sistémica, también son considerados factores de riesgo. De hecho, según este artículo de revisión, el riesgo de sufrir una enfermedad cerebrovascular (ECV) aumenta entre 3 y 4 veces en pacientes con esta patología.

La obesidad también se debe tener en cuenta. Es una enfermedad crónica caracterizada por aumento del índice de masa corporal por encima de 30 kg/m2, muy ligada a factores genéticos. La angina de pecho, el infarto del miocardio, la hipertensión arterial y la ECV son algunas de las consecuencias de sufrir esta patología.

A pesar de que no está demostrado un vínculo directo entre la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y los eventos cardiovasculares, estos pacientes suelen tener factores de riesgo clásicos asociados. Es decir, muchos de ellos, además del EPOC, suelen tener hipertensión arterial y obesidad, lo cual empeora su pronóstico.

¿Cómo reducir el riesgo cardiovascular en Navidad?

Para reducir el riesgo cardiovascular en Navidad resulta conveniente mantener hábitos saludables, sobre todo en lo que a dieta y ejercicio se refiere. A continuación, detallamos varios consejos.

Ejercicio

Este tema hay que manejarlo con cuidado, ya que puede ser un arma de doble filo. Durante la Navidad, las personas con factores de riesgo clásicos podrían sufrir con más frecuencia estos eventos si hacen demasiado ejercicio.

Durante este tipo de actividades, tanto la liberación de hormonas como la taquicardia pueden provocar la aparición de un síndrome coronario agudo. Es recomendable consultar al médico antes de iniciar un plan de ejercicios en una persona con sedentarismo de larga data.

Por lo general, están admitidas actividades como caminar durante al menos 30 minutos al día y ejercicios de estiramiento. Los deportes como el tenis, el atletismo, el fútbol o el simple hecho de trotar podrían provocar demasiado esfuerzo en los pacientes.

Esto depende mucho de la edad y las otras comorbilidades. En cualquier caso, es recomendable iniciar la actividad poco a poco y antes de que empiece el invierno.

Beneficios de seguir entrenando durante la Navidad
Si hay algún factor de riesgo cardiovascular, es mejor consultar al médico antes de iniciar una rutina de ejercicios.

Alimentación

En general, se deben evitar las comidas copiosas y poco saludables. El mayor riesgo es para los diabéticos, quienes deben procurar no cometer excesos que puedan llevar a sufrir alguna de las complicaciones agudas de su enfermedad.

Para ello, sería recomendable reemplazar algunos platos. Las entradas, en vez de contener frituras, podrían incluir sopas o cremas hechas con ingredientes naturales. En el caso de las comidas principales, es preferible optar por pescados, hortalizas y puré. El queso siempre es una controversia para estos pacientes, por lo que te recomendamos leer este artículo.

Por supuesto, esto no quiere decir que no se puedan probar pequeños bocados de las comidas principales, a menos que exista una contraindicación explícita por parte del médico. En estos casos, lo más importante es no excederse, en especial en avanzadas horas de la noche en las que puede dificultarse acceder a los servicios de salud.

En el caso de las bebidas, es recomendable evitar el alcohol. Si bien su consumo ocasional no se suele asociar con la aparición de eventos cardiovasculares agudos, los pacientes diabéticos deberían evitarlo. Cuando se consume, solo aporta «calorías vacías» con escaso o nulo valor nutricional.

En estos pacientes, no está de más tener un glucómetro a la mano para poder medir los valores de glucemia en caso de cualquier malestar físico. A veces, esta simple costumbre puede prevenir muchas complicaciones de la enfermedad de base.

Técnicas de relajación

Con el objetivo de evitar el estrés en estas fechas, la utilización de técnicas de relajación es algo válido. Procurar no sobrecargarse de trabajo, respetar los horarios laborales, mejorar la comunicación con los seres queridos y dormir las horas adecuadas también son pequeños elementos que, juntos, pueden marcar la diferencia.

Existe gran cantidad de técnicas que puedes aprender. El taichí, según la Clínica Mayo, es una opción útil. Se trata de una modalidad de ejercicio de baja intensidad no competitiva, cuyo origen se remonta a algunas tradiciones chinas.

Mediante maniobras de estiramiento, adecuada postura y respiración profunda, es posible adquirir ciertos beneficios para la salud. Esto podría contribuir a mejorar la calidad del sueño, favorecer la relajación y disminuir la ansiedad.

De hecho, algunos estudios han postulado una posible relación entre su práctica habitual y la reducción de la tensión arterial. Otras recomendaciones prácticas incluyen adelantar las compras navideñas y planificar con tiempo todas las actividades.

Cuidarse del frío

Para aquellos que piensan pasar estas fechas en una zona más fría de lo habitual o que no toleren este tipo de ambientes, es necesario tener en cuenta ciertas cosas para prevenir la aparición de eventos cardiovasculares, como las siguientes:

  • Utilizar ropa adecuada (abrigo, calcetines, guantes y gorros).
  • Evitar cambios bruscos de temperatura al salir y entrar de establecimientos.
  • Reparar cualquier problema con los calefactores antes de las vacaciones.
  • Priorizar las reuniones en casa por encima de salir a locales.

La Navidad es una época de alegría y celebración. A pesar de ello, la incidencia de eventos cardiovasculares en estas fechas está demostrada. Seguir algunas recomendaciones básicas podría marcar la diferencia entre días excelentes y una estancia hospitalaria. Ante cualquier duda, consulta a tu médico de confianza.

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