¿Cuándo es necesario acudir a terapia familiar?

26 Febrero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por psicólogo Andrés Carrillo
¿Sientes que la dinámica de tu familia es conflictiva? En este artículo vamos a explicar qué es la terapia familiar y cuándo es necesario acudir a ella.

Las relaciones sociales humanas son complejas, incluso con los propios miembros de la familia. La terapia familiar es una modalidad de abordaje psicoterapéutico que busca mejorar las falencias dentro de este sistema de vínculos.

En este artículo vamos a plantearnos cuándo es necesario acudir a una terapia familiar. Además, revisaremos algunos de sus principios más elementales y en qué casos puede resultar efectiva.

¿Qué es la terapia familiar?

El objetivo de una terapia familiar es detectar los principales problemas del sistema constituido por los miembros de la familia. Por lo tanto, se trata de un proceso de acompañamiento terapéutico dirigido a mejorar la convivencia.

Es frecuente que durante una terapia de familia se abordan aspectos como la comunicación asertiva, la tolerancia a la frustración, el reconocimiento de las emociones propias y las ajenas. Todo esto en vías de mejorar las capacidades de adaptación de quienes conforman el sistema familiar.

Este tipo de terapia se lleva a cabo por psicólogos, terapeutas acreditados y, en algunos casos, por un asistente social clínico. Por lo general, la modalidad es de corta duración, debido a que el objetivo principal es solventar problemas puntuales.

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¿Qué beneficios tiene la terapia familiar?

Veamos un listado con los principales beneficios que tiene asistir con un terapeuta de familia. Además de mejorar el proceso de la comunicación asertiva, existen otras bondades importantes.

Problemas familiares abordados en una terapia familiar.
A veces, los sistemas familiares necesitan ayuda profesional para mejorar sus vínculos de comunicación.

1. No requiere de la participación de toda la familia

A pesar de que la terapia está enfocada en mejorar el sistema familiar, no requiere que asistan todos sus miembros. Podrían ir solo aquellas personas que sientan la necesidad de hacerlo.

El terapeuta será capaz de brindarles los recursos necesarios a quienes asisten a la terapia para que puedan ser agentes de cambio en su sistema familiar.

2. Mejora el proceso de comunicación

Los procesos comunicativos son indispensables para el bienestar de los vínculos familiares. En muchos casos sucede que las carencias expresivas generan conflictos intensos en las familias. Pero una vez que la comunicación mejora, los problemas llegan a un buen término.

Durante las primeras sesiones el terapeuta deberá tener el rol de traductor, para que la comunicación entre los asistentes a la consulta pueda tener eficacia. Se trata de comprender cuál es el verdadero significado que se esconde tras una conducta o una frase y dar las herramientas para expresarlo.

3. Fortalece la confianza familiar

Otro de los aspectos que generan conflictos dentro de una dinámica de familia es la desconfianza. Cuando ocurren sucesos que perjudican el vínculo de confianza, las relaciones se deterioran de manera intensa.

Para reforzar la seguridad es necesario entender que algunas cosas no se pueden cambiar y toca aceptarlas como han ocurrido. Una vez que se produce la aceptación, las personas se sienten desahogadas,.

Eventualmente, serán capaces de volver a depositar su confianza en los otros miembros de la familia. Por supuesto que este proceso no ocurre de igual forma en todos los casos. En algunas familias las relaciones pueden tardar más en reestructurarse.

4. Previene futuros conflictos

En psicología existen los motivos reales y aparentes. Es común que, cuando una persona o núcleo familiar asiste a consulta, exista un motivo aparente.

Luego, en la medida que avanza el proceso, el terapeuta podrá encontrar los motivos reales que originan los conflictos y prevenir que puedan intensificarse o traer nuevos problemas.

5. Reduce los niveles de agresividad

La agresividad es natural en todos las personas; se trata de un nivel elevado de intensidad que se enfoca en el afrontamiento de alguna situación. Cuando decimos que alguien es agresivo nos referimos a que tiene determinación; no es lo mismo que ser violento.

En los conflictos familiares suele ocurrir que la agresividad mal canalizada termina por convertirse en actos de violencia doméstica. Es por eso que uno de los principales objetivos del terapeuta familiar debe ser disminuir la agresividad y canalizar hacia formas más adaptativas de resolución de conflictos.

¿Cuándo se debe acudir a terapia familiar?

En los casos en los que la familia se encuentre inmersa en situaciones que afecten su desenvolvimiento natural y de manera continua, será necesario acudir a un profesional. Suele ocurrir que las personas intentan buscar ayuda individualizada primero; en ese caso, el terapeuta deberá sugerir la terapia de familia.

Como mencionamos, no siempre se podrá incluir a todos los miembros en el proceso. Lo ideal es que los asistentes lo hagan de forma voluntaria, con la firme convicción de incorporar los recursos terapéuticos a su vida diaria.

Ninguna familia está a salvo de los problemas, pero cuando los conflictos se vuelven recurrentes e intensos el funcionamiento del sistema comienza a fallar. De esta manera, podemos establecer que se debe acudir con un terapeuta familiar cuando la incomodidad se hace duradera e intensa.

Relación conflictiva que necesita terapia familiar.
La agresividad no es lo mismo que la violencia dentro de las familias, pero es rol del terapeuta canalizar la primera para evitar problemas mayores.

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Características de una familia sana

Una familia sana, si es que se puede emplear dicha expresión, es aquella que afronta sus conflictos de manera funcional sin dejar que los vínculos se afecten de forma permanente. De este modo, hay una serie de cualidades que son propias de las familias sanas:

  • Respeto por las diferencias individuales de cada uno de los miembros.
  • Cuidado en justa medida, sin caer en la sobreprotección o el descuido.
  • Llegada a acuerdos de convivencia de manera conjunta.
  • Normas que no son rígidas y se pueden flexibilizar cuando es necesario.
  • Comunicación natural sin miedo a expresarse.

¿Qué hacer si mi familia no quiere asistir a terapia?

En caso de que exista una negativa generalizada para asistir a terapia familiar, se puede asistir de manera individual para adquirir recursos comunicativos esenciales. Luego se intentará conseguir que los demás miembros se incluyan al proceso de manera voluntaria.

En algunos casos, el terapeuta podría ponerse en contacto con los miembros de la familia para invitarlos a formar parte de las sesiones. No importa si se asiste de manera individual; dar el primer paso es un comienzo para mejorar las condiciones.

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