¿Necesitamos consumir azúcar? Conoce la verdad

21 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
El azúcar simple genera un impacto negativo en el organismo a partir de un incremento del estrés pancreático, que se origina por medio de la necesidad de una gran producción de insulina.

Con el auge de las dietas cetogénicas, mucha gente se pregunta si de verdad necesitamos consumir azúcar para mantener el organismo en funcionamiento. Lo cierto es que los expertos han ofrecido opiniones diversas en los últimos años. Por ello, te vamos a contar todo lo que dice la ciencia al respecto.

Antes de empezar, es importante señalar que la población actual suele consumir azúcar en grandes cantidades. Esto se debe fundamentalmente al incremento en la ingesta de ultraprocesados industriales. Estos, a menudo, cuentan con un alto contenido de azúcares simples y de grasas trans con el objetivo de mejorar las características organolépticas del producto final.

¿Qué es el azúcar?

El azúcar blanco
El azúcar es un carbohidrato simple cuyo principal componente es la glucosa.

Cuando hablamos de azúcar como tal nos referimos a un tipo de carbohidrato simple compuesto fundamentalmente por unidades de glucosa unidas mediante enlaces.

A pesar de que dichas unidades pueden formar estructuras más complejas, por lo general cuentan con una elevada velocidad de absorción a nivel intestinal. Por este motivo, incrementan la cantidad de insulina producida, lo que ha demostrado ser perjudicial a medio plazo. Los azúcares pueden englobar los nutrientes que exponemos a continuación.

Monosacáridos

Son azúcares categorizados como simples. Normalmente, están constituidos por una serie de moléculas de glucosa unidas por enlaces simples. Su ingesta regular se asocia con un peor estado de salud, ya que afectarían a la salud metabólica y al riesgo de desarrollar sobrepeso. Así lo evidencia un estudio publicado en Frontiers in Bioscience.

Disacáridos

Los disacáridos están constituidos por la unión de monosacáridos mediante un enlace o-glucosídico. Estos cuentan con una velocidad de absorción un poco más lenta que los anteriores, aunque se siguen considerando como azúcares simples. Por este motivo, su ingesta ha de limitarse en la medida de lo posible.

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Polisacáridos

Los polisacáridos son carbohidratos compuestos fundamentalmente por glucosa, aunque forman una red de enlaces que incrementa de forma notable su peso molecular. Por este motivo, ya entran en la consideración de azúcares complejos.

Su velocidad de absorción se reduce y, por lo tanto, los efectos que provocan en el organismo varían. Dichos compuestos son capaces de generar picos menores de glucosa en sangre.

¿Cómo se metaboliza el azúcar en el cuerpo?

Los carbohidratos llegan al intestino delgado donde son descompuestos en unidades simples por medio de enzimas para ser, posteriormente, absorbidos. Luego, pasan a la sangre y, así, incrementan la glucemia y estimulan la secreción de insulina, la hormona anabólica que permite el transporte del nutriente a las células o al hígado.

Principales diferencias entre el azúcar blanca, morena y mascabado
Cuando una persona está en reposo, el azúcar se almacena y puede llegar a convertirse en grasa, si el consumo es muy elevado.

Si se realiza actividad física, el azúcar llega a los tejidos musculares, donde se convertirá en energía dispuesta para ser utilizada. En el caso de que el sujeto se encuentre en estado de reposo, se almacenará en forma de glucógeno hepático o muscular.

Merece la pena aclarar que dichos depósitos son limitados. En el momento en el que se saturan, el azúcar se comienza a transformar en grasa a nivel hepático para su posterior acumulación en el tejido adiposo.

Es necesario tener en cuenta que dicho incremento de las reservas de lípidos ha demostrado ser perjudicial para la salud, sobre todo cuando excede ciertos niveles. A partir de aquí, se promocionan los procesos inflamatorios, ligados en muchos casos con el desarrollo de patologías complejas.

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¿Para que se usa la glucosa en el cuerpo?

Como comentamos, la glucosa se utiliza fundamentalmente para la génesis de energía. Es el combustible preferido de las rutas anaeróbicas del metabolismo y pueden introducirse también en las de carácter aeróbico.

No obstante, estas últimas aceptan también los ácidos grasos, o incluso la glucosa no procedente del azúcar. Esta última se forma a través de procesos fisiológicos en los que se involucran los ácidos grasos y las proteínas.

Cabe destacar también que la glucosa funciona como combustible cerebral. De todos modos, y en contra de lo que se creía hasta hace poco, existen otros compuestos que pueden ejercer perfectamente dicha función. Un ejemplo de ellos serían los cuerpos cetónicos generados durante la cetosis.

¿Es realmente necesario consumir azúcar?

Lo cierto es que todo parece indicar que el azúcar no es necesario en la dieta de las personas sedentarias. Incluso en el caso de los deportistas su ingesta genera controversia. El cuerpo puede funcionar perfectamente en situaciones de bajo aporte de carbohidratos; de hecho, este tipo de dietas pueden llegar a ser beneficiosas para el organismo.

Cereales azucarados

A pesar de todo, se puede plantear una alimentación con bajo contenido en azúcar y con presencia de carbohidratos complejos. Para ello, habría que reducir notablemente el consumo de dulces y ultraprocesados, e incrementar el de alimentos frescos. Dicha situación se englobaría en la teoría del término medio y sería ventajosa para el funcionamiento del organismo.

Consumir azúcar: un nutriente poco aconsejado

Según hemos podido descubrir, el azúcar es un nutriente que aporta un escaso valor a la dieta. De hecho, la mayor parte de los expertos defiende la necesidad de reducir su consumo en sujetos sedentarios. Incluso en los deportistas se debate la opción de evitar también su ingesta. De este modo, se podría incrementar la flexibilidad metabólica y el rendimiento a medio plazo.

Lo que está claro es que reducir su aporte mediante la dieta genera un impacto positivo sobre la salud. Esto no quiere decir que sea necesario retirar completamente los carbohidratos.

Claro que no: se pueden consumir aquellos que presentan un índice glucémico bajo, es decir, que son complejos. Estos son los que se encuentran en los tubérculos y en las legumbres, fundamentalmente.

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