Nuevo brote de hepatitis infantil: causas, síntomas, prevención y tratamiento

La hepatitis aguda es un proceso inflamatorio del hígado que responde a múltiples causas. Un aumento de los casos graves se ha reportado en algunos países, por lo que se han encendido las alarmas.
Nuevo brote de hepatitis infantil: causas, síntomas, prevención y tratamiento
Maryel Alvarado Nieto

Escrito y verificado por la médica Maryel Alvarado Nieto.

Última actualización: 28 abril, 2022

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) informó en su reporte de la semana 14, con fecha del 8 de abril, que en el Reino Unido se detectó un incremento en los casos de hepatitis aguda en niños. Sin embargo, el origen de esta hepatitis infantil no ha sido esclarecido.

La hepatitis, una patología que afecta al hígado causando la inflamación del órgano, tiene diversas causas. Entre ellas se encuentran las infecciones virales y las intoxicaciones, tanto por medicamentos como por tóxicos presentes en el ambiente.

¿Cuál es la causa más común de hepatitis infantil?

Existen diversos virus capaces de alterar el funcionamiento del hígado. Por este motivo, se conocen en conjunto como virus de la hepatitis o hepatotropos. Corresponden a los virus A, B, C, D o delta y E.

Sin embargo, estos provienen de familias virales diferentes. Aunque afectan al tejido hepático, no todos lo hacen de la misma manera.

Por otro lado, existen más patógenos que poseen cierta predilección por el tejido hepático, pero esta no es tan marcada, por lo que son considerados no-hepatotropos. Sirven de diagnóstico diferencial en la hepatitis infantil aguda:

  • Citomegalovirus (CMV).
  • Virus de Epstein-Barr (EBV).
  • Virus herpes simple (VHS) 1 y 2.
  • Varicela-zóster (VVZ).
  • Virus herpes humano (HHV) 6 y 8.

Otras causas de hepatopatías

Además, existen situaciones que condicionan la aparición de una alteración en el hígado. Entre las otras alternativas se pueden nombrar las siguientes:

  • Intoxicación medicamentosa, siendo el paracetamol uno de los fármacos más implicados.
  • Causas vasculares en pacientes con cardiopatías y arritmias.
  • Patologías obstructivas de la vía biliar.
  • Afectación autoinmune.
Hepatitis infantil aguda en el cuerpo.
El hígado es un órgano que recibe mucha sangre y que tiene funciones esenciales de metabolismo, por lo que se expone a los virus casi constantemente.


¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis aguda infantil?

Uno de los signos que más llama la atención en la hepatitis aguda es la ictericia, es decir, el tinte amarillo de la piel y las mucosas. Sin embargo, esta no es la primera manifestación que aparece, aunque sí suele ser la más evidente.


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En las fases iniciales, los síntomas son triviales e inespecíficos, por lo que el diagnóstico es poco probable. Entre las primeras manifestaciones clínicas se incluyen las siguientes:

  • Inapetencia.
  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Dolor muscular y abdominal.
  • Náuseas y vómitos.
  • Diarrea.

Fase ictérica

Al pasar algunos días aparece la coloración amarilla característica de la hepatitis, que afecta piel y mucosas. Este tinte es producto de la presencia de un pigmento: la bilirrubina.

Dicha molécula requiere la acción del hígado para su transformación en sustancias más sencillas de eliminar. Debido a estas modificaciones, la bilirrubina puede pasar al intestino, donde ayuda a darle el color a las heces.

Del mismo modo, la circulación sanguínea permite llevar la bilirrubina transformada al riñón, donde se filtra hacia la orina. En la hepatitis aguda, el paso hacia el intestino presenta una alteración, producto de la inflamación del tejido hepático. Es por ello que se acumula en la sangre, brindándole un tinte amarillento a la piel.

Al no haber suficiente pigmento en el intestino, las heces no pueden teñirse de manera adecuada, por lo que adquieren una tonalidad pálida. Esta condición es denominada acolia. Asimismo, al estar acumulada la bilirrubina en la sangre, existe una mayor facilidad para filtrarse a la orina, lo que constituye la coluria.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis aguda infantil?

Siempre se debe realizar un interrogatorio minucioso que pueda dirigir la búsqueda hacia una causa probable. Si bien los valores de bilirrubina muestran cierta elevación, las pruebas que caracterizan a la hepatitis aguda son las determinaciones de las transaminasas.

Estas enzimas hepáticas pueden incrementarse hasta en más de 10 veces. Es importante resaltar que la severidad de la hepatitis no está asociada a este incremento, por lo que una cifra alta permite solo confirmar la enfermedad, pero no clasificarla como grave.

Existen otros exámenes que pueden ser solicitados al momento de evaluar un paciente con hepatitis aguda:

  • Fosfatasa alcalina.
  • Tiempo de protrombina.
  • Bilirrubina total, directa e indirecta.
  • Gamma-glutamiltranspeptidasa (GGT).

Para confirmar un agente causal se cuenta con la determinación de antígenos y anticuerpos específicos para cada uno de ellos. Estos estudios serológicos pueden ser solicitados, siguiendo la orientación tanto de la sospecha como del tiempo de evolución de la patología.

Examen de sangre para hepatitis infantil aguda.
Con un examen de sangre es posible obtener la mayoría de los datos que confirmen el diagnóstico de hepatitis.

¿Es posible prevenir la hepatitis en los niños?

Como la forma en la que se adquiere la enfermedad difiere con cada causa, se han agrupado a los mecanismos de transmisión en dos:

  • De origen alimentario.
  • Contagio por vía patenteral.

De esta forma, se pueden promover recomendaciones que permitan prevenir el contagio. Además, la vacuna contra los virus de la hepatitis A y B forma parte del esquema de inmunizaciones en la infancia.

Transmisión fecal-oral

Esta es la vía clásica de transmisión descrita para los virus de la hepatitis aguda A y E. La primera es la más habitual en la infancia.

En este mecanismo, una persona que excreta las partículas virales en las heces, no lava sus manos de forma adecuada luego de evacuar. Por ello, es capaz de contaminar distintas superficies y alimentos, que son consumidos por una persona distinta.

Las recomendaciones para prevenir este contagio incluyen lo siguiente:

  • Consumo de agua potable.
  • Lavado de manos vigoroso luego de ir al baño.
  • Seguir las normas de higiene al manipular y consumir alimentos.
  • No tener contacto íntimo con una persona que curse con hepatitis.

Otras formas de transmisión

En cambio, para los virus de la hepatitis B, C y D, la transmisión ocurre por vías distintas al tracto digestivo. Además, estos tipos suelen tener una evolución crónica.

En este mecanismo se incluye el contacto sexual y cualquier exposición de lesión cutánea o mucosa con líquidos corporales de una persona contagiada.

Tratamiento

En términos globales, al tener con frecuencia una causa viral, el manejo de la hepatitis aguda incluye cuidados generales con reposo en cama y dieta a tolerancia, así como el abordaje de los síntomas que afectan al paciente.

Sin embargo, la severidad del caso podría condicionar la necesidad del ingreso hospitalario. No existe un tratamiento específico para todas las hepatitis agudas infantiles.

¿Por qué no se ha podido determinar la causa del brote de hepatitis infantil?

Desde la notificación hecha por el Reino Unido acerca del incremento de casos de hepatitis agudas graves en niños, ha sido difícil establecer la causa. En especial porque no se halla el nexo en común.

Por otro lado, porque ya se han descartado a los virus hepatotropos como agentes causales. La investigación actual se centra en determinar si existen aspectos coincidentes entre los niños afectados, de forma que pueda ser orientada la búsqueda.

Este análisis se hace un poco más complejo, debido a que el brote se ha extendido hacia otros países, sin seguir un patrón aparente. A medida que lo hace, pone a más niños en riesgo. La evolución se ha mostrado grave, con casos que requirieron trasplante de hígado e incluso un paciente fallecido.

Todo este panorama hace que la investigación se convierta en una prioridad. Por el momento, además de descartarse a los virus clásicos de la hepatitis, se ha determinado la presencia de un adenovirus en algunos casos, mientras que otros resultaron positivos para SARS-CoV-2.

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