Parásitos alimentarios más comunes

Los parásitos alimentarios son una causa frecuente de intoxicación por alimentos. ¿Cuáles son los más comunes? En este espacio los detallamos y te damos algunas estrategias para evitarlos.
Parásitos alimentarios más comunes
Saúl Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias el 23 noviembre, 2020.

Última actualización: 23 noviembre, 2020

Los parásitos alimentarios son una serie de microorganismos que pueden poner en riesgo la salud de los humanos. Se ingieren por medio de la dieta y cuentan con la capacidad de colonizar algunos tramos de tracto intestinal o de generar toxinas que resultan nocivas. Es importante conocer cuáles son los más comunes y las medidas necesarias para evitar su consumo.

Cabe destacar que una de las causas más frecuentes de la visita a urgencias es la intoxicación alimentaria. Esta situación se suele generar a partir de malas prácticas de higiene, lo que termina con la ingestión de patógenos que ocasionan problemas de tipo digestivo.

Sin embargo, algunos de ellos pueden desarrollar procesos alérgicos y afectación a otros órganos vitales, como el hígado. ¿Qué otros peligros causan? En el siguiente espacio te contamos más al respecto.

Peligros de los parásitos alimentarios

En muchas ocasiones, los parásitos alimentarios se consumen sin que la persona sea consciente de su presencia en los alimentos debido a su pequeño tamaño. También es posible que en el producto se encuentren solo las huevas del patógeno, que eclosionarán en las zonas de tracto intestinal hasta causar un daño a corto plazo.

Quizás sea uno de los casos más complicados de tratar, ya que el parásito se instala dentro del sujeto y ocasiona un problema de salud constante. Cabe destacar que esta serie de organismos pueden desarrollarse en alimentos muy diversos. Pueden aparecer en productos frescos, pero también en alimentos en conservas.

Es relativamente habitual encontrarlos en las carnes que no han sido tratadas de forma adecuada, incluso en algunos pescados. Una vez que se desarrollan en el interior del organismo, podrían llegar a transmitirse por medio del contacto, sobre todo si existe un higiene de manos deficiente.

Parasitosis abdominal.
La presencia de parásitos en los alimentos es una causa habitual de intoxicación alimentaria.

Principales parásitos alimentarios

Un artículo publicado en Advances in Food and Nutrition Research expone que los parásitos transmitidos por alimentos es uno de los grupos de patógenos más desatendidos, dada su complejidad y la gran prevalencia en poblaciones marginadas. No obstante, en los últimos años se han extendido hacia otras poblaciones y se han vinculado a síntomas inesperados.

¿Cuáles son los más comunes? ¿Cómo reducir el riesgo de contaminación? Responder estos interrogantes es muy importante. A continuación, detallamos más al respecto.

Taenia solium

También se conoce como «tenia del cerdo». Se trata de un microorganismo que se encuentra, sobre todo, en la carne de cerdo que no ha sido tratada de manera correcta o saneada durante el proceso que ocurre en el matadero.

A partir del consumo de alimentos contaminados, es posible que se desarrollen tenias en el interior del intestino. Las mismas tienen un aspecto de gusano y cuentan con la capacidad de ingerir los nutrientes que se consumen a través de la dieta.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Parasite Immunology, esto puede originar una pérdida de peso progresiva en el humano, con su consiguiente estado de desnutrición.

Echinoccoccus granulosus

Por lo general, se trata de un parásito que habita en el intestino de los perros. Sin embargo, se ha demostrado que puede transferirse también a los humanos a partir del consumo de carne contaminada de otros animales, como la procedente del cerdo.

Se trata de un organismo con forma de tenia, aunque de pequeño tamaño. Ocasiona un consumo proteico que reduce la biodisponibilidad de los aminoácidos para el aprovechamiento humano. En consecuencia, perjudica la salud de manera significativa.

Toxoplasma gondii

Este protozoo puede causar la toxoplasmosis en humanos. Se trata de un microorganismo que habita fundamentalmente en los gatos, aunque su paso a las mujeres embarazadas genera consecuencias negativas para el feto.

Para el tratamiento es necesario recurrir a una serie de fármacos que consiguen actuar sobre la síntesis de ácido fólico. Así, se genera un impacto negativo sobre el ciclo vital y reproductor del parásito.

En el cuadro clínico de la toxoplasmosis, destacan los síntomas gripales como puede ser la fiebre. Incluso esta enfermedad puede llegar a ser mortal en el caso de las personas inmunodeprimidas.

Además, existen algunas investigaciones que aseguran que la infección con este patógeno puede incrementar el riesgo de desarrollar esquizofrenia a medio plazo.

Estrategias para reducir los riesgos

Uno de los mecanismos más eficaces para reducir el riesgo de desarrollar una infección por parásitos alimentarios es extremar las medidas de higiene alimentaria. En este sentido, es preciso realizar un correcto lavado de los productos frescos de consumo, salvo en el caso de las carnes.

Además, conviene asegurar que se alcanza una elevada temperatura interna en el interior del alimento durante su cocinado, ya que este es un mecanismo eficaz para exterminar los patógenos que puedan contenerse en su interior.

Al mismo tiempo, no se deben compartir utensilios para manipular alimentos crudos y cocinados. Es importante también higienizar los cubiertos de manera óptima, así como lavarse las manos antes de manipular los comestibles.

En el caso de someter algún alimento a un proceso de congelación, se recomienda siempre realizar el descongelado en el frigorífico y evitar dejar el producto a temperatura ambiente, ya que podría promocionar la eclosión de las huevas que contenga en su interior o en su superficie.

Manipulación de alimentos
Una adecuada manipulación de los alimentos es determinante para evitar una intoxicación por parásitos alimentarios.

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Cuidado con los parásitos alimentarios

Contraer una infección causada por parásitos alimentarios es relativamente frecuente, y se trata de un problema que puede comprometer de forma grave la salud humana . No solo afecta al metabolismo de los nutrientes o a la disponibilidad de los mismos, sino que también puede generar un daño hepático e incluso una reacción de hipersensibilidad que condicione la vida.

Además, en el caso de las embarazadas, ciertas intoxicaciones son muy peligrosas, ya que consiguen poner en peligro la vida del feto. En este sentido, te aconsejamos siempre adquirir alimentos de primera calidad, que hayan superado los controles sanitarios y que presenten la certificación oportuna.

Al mismo tiempo, es primordial que realices cocciones completas de los alimentos para así asegurarte de que se destruyen los posibles patógenos que habitan en su interior. En el caso de conservar los productos, utiliza métodos que sean seguros y que consigan mantener en buen estado los comestibles para evitar la reproducción de los parásitos.

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