Parestesia o ardor en la rodilla

Rotura de meniscos, infecciones, artritis y neuropatías son causas del ardor en la rodilla. Pero no las únicas. Descúbrelas a todas aquí.
Parestesia o ardor en la rodilla
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 28 mayo, 2024

El ardor en la rodilla es una forma de parestesia. Se denomina con este último término a cualquier alteración de la sensibilidad, en cualquier parte del cuerpo, que se puede manifestar con entumecimiento, hormigueo o sensación de quemazón.

Algunos refieren al ardor en la rodilla como pequeños alfileres que se clavan desde el interior de la articulación. Otros notan un aumento de temperatura en la zona, acompañada de dolor vago.

Las causas del síntoma son variadas. No solo es responsable la artritis, sino que también puede responder a padecimientos más distantes, como la lumbociatalgia.

A continuación, encontrarás un listado de las causas más frecuentes de ardor en la rodilla. Aunque puede resultarte información orientadora, no postergues tu consulta al médico para confirmar el diagnóstico y recibir el tratamiento adecuado.

1. Neuropatía periférica

La neuropatía periférica es un trastorno que damnifica a los nervios, sobre todo, de los miembros. Si se afectan terminaciones nerviosas que inervan los alrededores de la rodilla, es posible que aparezca ardor, hormigueo, dolor o entumecimiento en la zona.

En general, es una sensación intermitente, que puede empeorar durante la noche o con la actividad física. Pero la neuropatía no es una enfermedad en sí, sino que puede ser el resultado de las siguientes afecciones de base:

  • Trastornos autoinmunes: la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico.
  • Exposición a toxinas: los metales pesados, por ejemplo, o los solventes industriales.
  • Diabetes: es una de las causas más comunes de neuropatía periférica. El exceso de azúcar en la sangre daña las neuronas.
  • Enfermedad de Guillain-Barré: no es la presentación más frecuente de este síndrome, pero puede afectar a las rodillas. En algunos casos reportados por la literatura científica, se comenta que deja consecuencias a largo plazo en la articulación.


2. Ciatalgia

La ciatalgia y el ardor en la rodilla son dos problemas diferentes, pero pueden estar relacionados. Hablamos de lumbociatalgia cuando un dolor se irradia a lo largo del nervio ciático, que comienza en la parte baja de la espalda, pasa por las nalgas, recorre la parte posterior del muslo y llega hasta la pantorrilla y el pie.

Si la ciatalgia deriva en hormigueos o debilidad en los miembros inferiores, ello podría condicionar a todas las articulaciones en su recorrido. También puede ocurrir que se modifique la forma de caminar para reducir el dolor lumbar, lo que sobrecarga una rodilla y media en la aparición de dolor o ardor allí.

3. Espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante es un tipo de artritis crónica que afecta principalmente a la columna vertebral. Aunque también puede afectar otras articulaciones, incluidas las rodillas. En general, con signos notorios de inflamación.

Las articulaciones con este trastorno duelen, pero también tienen rigidez, especialmente por la mañana o después de periodos de inactividad prolongada. El daño articular podría ser irreversible a largo plazo.

La enfermedad es autoinmune y su causa exacta no se comprende por completo. Factores genéticos y ambientales estarían involucrados.

4. Bursitis

La bursitis es una condición que implica la inflamación de una bursa o bolsa, que es un saco lleno de líquido que actúa como amortiguador entre los huesos, los tendones y los músculos. El ardor en la rodilla por este problema puede aparecer como resultado de la presión entre sí de los tejidos circundantes, debido a la falta de amortiguación.

En concreto, en la rodilla, hay dos tipos de bursitis:

  • Prepatelar o prerrotuliana: es una de las más frecuentes entre todas las bursitis. Afecta a la bursa localizada entre la piel y el hueso, en la parte delantera de la rodilla.
  • Anserina: ocurre en la zona de unión de los músculos sartorio, grácil y semitendinoso. También se le conoce como inflamación de la pata de ganso. Los síntomas son más intensos en la parte interna de la rodilla.

5. Síndrome de la banda iliotibial

El síndrome de la banda iliotibial suele afectar a corredores, pero también a personas que realizan actividades físicas que implican flexión y extensión repetitiva de la rodilla, como ciclistas. Se produce porque un tejido conectivo que se extiende desde la cadera hasta la parte exterior de la rodilla se inflama.

La culpa de la inflamación estaría en la repetición de movimientos que frotan a este tejido contra el cóndilo femoral externo de la rodilla. Así, habrá dolor y ardor. Pero en la actualidad, también se sospecha de una falta de coordinación neuromuscular como responsable.

Es común que los síntomas empeoren durante la actividad física. En casos más severos hay crepitación de los tejidos, es decir, un sonido que se oye al apretarlos.

6. Artritis

La artritis es la inflamación de una o más articulaciones en el cuerpo. Ya sea por una causa degenerativa o por una enfermedad más compleja autoinmunitaria, su presencia tiene como uno de los signos principales, junto al dolor, el ardor.

En su forma de osteoartritis, suele afectar a personas de edad avanzada. Se produce cuando el cartílago que recubre los extremos de los huesos se desgasta.

La artritis reumatoide, por su parte, es cuando el sistema inmunitario ataca por error a las articulaciones. Primero tiende a empezar en las pequeñas coyunturas de manos y pies, para luego continuar con rodillas y caderas.

Este ardor en las rodillas por artritis puede ser constante o intermitente. A veces, empeora con la actividad física o el movimiento. Aunque también se acentúa al pasar mucho tiempo en la misma posición.

7. Meniscopatías

Las lesiones en los meniscos son un problema común en personas que practican deportes de contacto, fútbol, baloncesto o esquí. Estos cartílagos en forma de C u O, ubicados dentro de la rodilla, actúan como amortiguadores y estabilizadores.

Cuando se produce una rotura o rajadura en ellos, por un giro repentino, una torsión excesiva o un trauma directo, habrá dolor, inflamación, rigidez y ardor. En general, hay una inflamación acompañante, lo que empeora la sensación de ardor, así como se irritan los nervios circundantes.

8. Tendinopatías

Las lesiones en los ligamentos de la rodilla son también una causa recurrente de dolor y ardor en deportistas. Las formas más comunes de presentación son las siguientes:

  • Afectación del ligamento cruzado anterior (LCA): ocurre debido a movimientos repentinos de torsión, cambios de dirección o trauma directo. Hay dolor intenso en el momento, hinchazón y sensación de inestabilidad. La recuperación y rehabilitación es lenta.
  • Lesión del ligamento colateral medial (LCM): los síntomas de este problema se localizan en la parte interna de la rodilla. Es raro que se presente como lesión aislada, ya que casi siempre forma parte de un conjunto de otras lesiones en ligamentos cercanos.
  • Rotura del tendón patelar: es una lesión grave que ocurre cuando el tendón que conecta la rótula con la tibia se rompe. Se asocia a esfuerzos descomunales de salto o aterrizaje cuando el cuádriceps está contraído. Su presentación bilateral al unísono es muy poco frecuente.


9. Infecciones

Las infecciones en la rodilla (artritis sépticas) no son tan comunes, pero su presencia es una señal de alarma. Ocurren por la proliferación de microorganismos que ingresan a la articulación desde una lesión penetrante, una cirugía o la llegada a través de la diseminación por el torrente sanguíneo.

Los signos de inflamación, además del ardor, tienden a ser más evidentes. Se siente la piel caliente al tacto y la hinchazón crece cada día. Los casos severos cursan con fiebre.

¿Cuándo preocuparse por un ardor en la rodilla?

La presencia de ardor en la rodilla es un síntoma que debe atenderse. Lo recomendable es efectuar una consulta con un médico general o un traumatólogo para llegar a un diagnóstico oportuno.

De todas maneras, debes saber que hay situaciones que ameritan más celeridad en la consulta que otras. Por ejemplo, en las siguientes circunstancias:

  • El ardor aparece de modo repentino tras un trauma por caída o un accidente deportivo. Se debe descartar una rotura de ligamentos o un desgarro de meniscos.
  • Existen antecedentes de enfermedades de base, como artritis reumatoidea, o hay historial previo de lesiones en la rodilla, como una bursitis recidivante.
  • Hay signos notorios de inflamación, con hinchazón, cambio de color y aumento de temperatura en la articulación. Podría tratarse de una infección.

¿Qué hacer en caso de ardor en la rodilla?

El tratamiento dependerá de la causa diagnosticada por el médico. Sin embargo, hay algunas medidas generales que puedes tomar para aliviar el ardor y mejorar tu comodidad:

  • Realiza ejercicios suaves de estiramiento para no perder flexibilidad por el reposo y reducir el riesgo de rigidez.
  • Usa una venda elástica o una rodillera de compresión para movilizarte, hasta que tu médico te dé el diagnóstico.
  • Aplica compresas frías en la articulación. Puedes usar hielo envuelto en un paño durante 5 minutos, varias veces al día.
  • Evita actividades que empeoren el síntoma. Mantén la rodilla elevada por encima del nivel de la cadera cuando estés descansando. Con reposo podrás reducir la inflamación, si es que la hay.
Si todavía no tienes una consulta, pero el ardor en la rodilla persiste o empeora, o si se acompaña de enrojecimiento o fiebre, no demores la atención médica.

¿Qué recordar sobre el ardor en la rodilla?

Las causas de este síntoma son variadas, desde artritis y lesiones en ligamentos hasta problemas nerviosos y posibles infecciones. Es crucial prestar atención a otros síntomas que puedan acompañar y buscar atención médica para un diagnóstico preciso.

Las medidas de autocuidado, como el reposo y la aplicación de frío, pueden proporcionar alivio temporal. Sin embargo, no son soluciones definitivas.

Solo con un profesional de la salud podrás obtener recomendaciones específicas. Además, algunas causas requieren el uso de medicación y hasta de prácticas quirúrgicas para su resolución.


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