Pasta fresca vs pasta seca: diferencias y preparación

¿Cuál prefieres? ¿La pasta seca o la pasta fresca? En este artículo te comentamos los beneficios y los aportes nutricionales de cada una.
Pasta fresca vs pasta seca: diferencias y preparación
Maria Patricia Pinero Corredor

Escrito y verificado por la nutricionista Maria Patricia Pinero Corredor el 21 septiembre, 2021.

Última actualización: 21 septiembre, 2021

La pasta es un plato popular, sencillo de hacer y lo común es que sea rápido. La mayoría de las personas las compran en cajas. Pero existe un eterno debate entre pasta fresca y pasta seca. Se trata de las diferencias entre ambas preparaciones.

La pasta es originaria de Italia, con ingredientes básicos como el agua, la sémola de trigo y la sal. Aunque se le pueden añadir otros elementos, como huevos. Aquí te contamos las diferencias entre ambos tipos de pasta. Sigue leyendo y decide cuál de las dos prefieres en tu próximo plato.

Aporte nutricional de la pasta

Según la USDA, 100 gramos de pasta fresca aportan 11,3 gramos de proteínas. Además de dar 54,7 gramos de carbohidratos y 2,3 de grasas. Aporta 288 kilocalorías y no reporta fibra.

Es una excelente fuente de minerales, ya que brinda 163 miligramos de fósforo, 179 miligramos de potasio, 46 miligramos de magnesio y 26 miligramos de sodio.

En cuanto a la pasta seca, tiene un aporte de 371 kilocalorías. De proteínas, en 100 gramos otorga 13 gramos del nutriente y 3,2 gramos de fibra.

Además, hay que añadir que tiene 74,7 gramos de carbohidratos y 1,51 de grasas. Se estima que tiene un aporte mayor de minerales, ya que aporta 189 miligramos de fósforo, 223 miligramos de potasio, 53 de magnesio y 6 miligramos de sodio.

Pasta en un plato.
La pasta se consume en todo el mundo, pero se estipula que Italia es su país de origen.

Diferencias entre ambas pastas

Ambas pastas comienzan siendo pasta fresca, pero la seca se deshidrata. El proceso de deshidratación consiste en eliminar el agua de un alimento usando el calor. Puede hacerse con el secado al sol, un horno convencional o un deshidratador eléctrico.

Al deshidratarse, provoca una de las principales diferencias entre ambas. Se trata de la conservación. La pasta fresca debe comerse casi al momento, ya que en la nevera solo dura 4 o 5 días antes de dañarse. La pasta seca puede durar meses en una bolsa.

El tiempo de cocción también es una gran diferencia. Mientras la pasta fresca necesita entre 3 o 4 minutos para ser comestible, la seca necesita de 8 a 10 minutos.

Otra diferencia es que la pasta fresca suele estar hecha de sémola de trigo, lo que quiere decir que no es integral. La seca la podemos encontrar en versiones integrales en los supermercados.



¿Cómo se prepara la pasta seca?

La preparación y el tiempo de la pasta suele depender de la marca. Pero hay ciertas cosas a tener en cuenta al momento de preparar la pasta seca. Te decimos algunas.

Siempre se debe usar abundante agua. Debe ser una olla casi llena por cada 450 gramos. A eso hay que añadirle dos cucharadas de sal.

Se pone el agua a hervir y solo cuando hierva se añade la pasta seca. Para evitar que se pegue, se remueve al pasar unos minutos. Si la pasta es muy larga para la olla, no debe romperse, sino esperar a que ceda poco a poco dentro del recipiente.

La pasta no debe cocinarse a fuego alto, sino a fuego medio. Así se evita que se agite demasiado dentro de la olla.

Hay que tomar en cuenta el tiempo indicado en el empaque para revisar la textura y el color. La mayoría de las personas buscan que la pasta quede al dente. Eso significa que quedará firme y ofrecerá un tipo de resistencia agradable al ser mordida.



¿Qué pasta debo elegir?

El tipo de pasta que elijas deberá depender de la receta. Las pastas frescas van mejor acompañadas de nata o mantequilla. Son pastas que absorben mejor el sabor de la crema, la panceta y los mariscos.

Si es pasta fresca para rellenar, debe cumplir una norma que consiste en que el sabor de la salsa no tape a la del relleno. Por eso, suelen prepararse con caldo y no con salsa. Mientras que las secas se acompañan con sofritos, verduras y salsas densas con carne, tomate, pescado y hongos.

Pasta con salsa.
El acompañamiento con salsas se prefiere para pastas secas sin relleno, de manera que el sabor se complemente.

Cómo realizar pasta fresca

Para hacer pasta fresca vas a necesitar 500 gramos de harina de trigo y 3 huevos medianos. Comienza en una mesa limpia. Allí haz un volcán con la harina y pon los huevos dentro.

Amasa mezclando poco a poco. Asegúrate que todo quede bien unido. La masa debe despegarse de las manos. Si está seca, añade agua; si está muy húmeda, agrega harina.

Envuelve en papel film, evitando que se seque. Deja reposar por una hora.

Al estar reposada, divide en porciones y ponlas cada una en un bol. Espolvorea con harina la mesa de trabajo y estira cada bola con el rodillo. Debe quedar una lámina fina y rectangular. De esa manera, tendrás como resultado las tiras de pasta.

Espolvorea con pasta las porciones de tiras mientras vas cortando. Luego ponlas sobre una tabla de picar y cubre con un trapo.

Al estar listas, lo único que debes hacer es cocinar en agua con sal. 10 gramos de sal por cada litro de agua. Debe haber suficiente agua para que la pasta suelte la harina que tiene adherida.

Su tiempo de cocción depende del grosor, pero puede variar entre 2 hasta 6 minutos. Prueba el punto antes de sacar del agua.

Un plato importante en la dieta

La pasta debe consumirse con el fin de ganar nutrientes y energía para el organismo, ya que tiene una buena cantidad de hidratos de carbono que colaboran con ello. Además, si se consume acompañada de otros alimentos que enriquezcan, como verduras o carnes, mucho mejor.

Aunque debe comerse con moderación. Si se ingiere en grandes cantidades y muchas veces a la semana, puede provocar un aumento de peso importante.

Fresca o seca, disfruta de un buen plato de pasta y buen provecho.

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