Cómo preparar a tu hijo para la entrada a la escuela

Thady Carabaño·
12 Marzo, 2021
El regreso a la escuela puede ser algo difícil para un niño, especialmente, para aquel que pasa de preescolar a primer grado. Sin embargo, ante la ansiedad de nuestros pequeños, hay cosas que podemos hacer para ayudarlos.

El comienzo del año escolar es una mezcla de emociones para los niños: alegría, miedo, preocupación e incluso tristeza. Como padres, podemos preparar a nuestros niños para que la entrada a la escuela sea la experiencia grata y positiva que necesitan.

Claro está que no es lo mismo un niño que pasa de preescolar al primer año de la escuela, a uno que ya superó el primer año y regresa a la escuela después del periodo vacacional. No obstante, a pesar de las obvias diferencias por la edad y la complejidad del grado, las recomendaciones que vamos a compartir sirven por igual para ambas situaciones.

Comienza la educación preescolar

Comenzar la educación preescolar significa un proceso de adaptación para todo niño, incluyo para aquellos que ya hayan tenido la experiencia de estar en una guardería o un jardín de infancia. Del cuidado cercano de la guardería el niño pasa a una estructura con dinámicas distintas.

Asimismo, según señala este estudio publicado en Orientación Andújar, la separación resulta difícil tanto para los hijos como para los padres, pero son los adultos quienes han de motivar y ayudar a sus hijos durante este proceso de cambio.

La capacidad para adaptarse depende de la forma de ser del pequeño y de las experiencias previas. Un niño tímido tendrá un acercamiento distinto a un niño extrovertido. Igualmente, para un chico que viene de estar bajo el cuidado de su madre u otro familiar es todo un reto llegar a un espacio completamente diferente con adultos y compañeros que no conoce.

La edad promedio de entrada de un niño a preescolar es de 3 y 4 años. Es una gran nueva experiencia para sus cortas vidas. Lo que los padres pueden hacer para prepararlos pasa porque tengan paciencia y no los apuren ni los agobien con más estrés del que pueden manejar.

Ver también: 6 mejores consejos que puedes darle a tu hijo al entrar a la escuela

Preparar la entrada a la escuela

Entrada a la escuela de tu hijo: cómo prepararle.

Una salida serena

 

Evita los apuros y agobios antes de salir de casa. No sumes más estrés al niño. Deja preparado todo lo que sea necesario desde la noche anterior. Procura que el pequeño se acueste temprano y se despierte a tiempo para desayunar tranquilamente. De esta manera, podréis salir con calma a disfrutar de la entrada a la escuela.

Infórmate y cuéntale para facilitar la entrada a la escuela

Infórmate sobre cuál es la rutina diaria. Cuéntale después a tu hijo qué es lo que ocurrirá con la entrada a la escuela. En la medida en que sepa qué es lo que va a hacer a diario, el niño tendrá confianza y se sentirá más cómodo. Si podéis conocer y recorrer el salón y la escuela antes del inicio de las clases, sería de gran ayuda.

Llévalo y tráelo

En la medida de lo posible, para un niño pequeño es ideal que mamá o papá, o los dos juntos, puedan llevarlo por la mañana al colegio y recogerlo a la hora de salida. Eso le brinda la confianza y la seguridad que necesita para quedarse con tranquilidad las horas que le corresponda estar allí.

“Voy a regresar por ti”

Llegar a un sitio nuevo donde quizá haya niños (y padres) llorando es muy estresante. Asegúrale a tu hijo que se queda solo por un tiempo y que más tarde vas a ir a por él. Evita decir “Aquí me quedo, no me voy a ir”, ya que eso no es verdad, puesto que te tienes que ir. Si le dices esto, cuando el niño descubra que te has ido, quebrarás su confianza en ti.

Despedidas rápidas para facilitar la entrada a la escuela

Madre hablando con su hija.

Bríndale a tu niño la seguridad de que se queda en un sitio en el que será bien tratado y donde lo va a pasar bien. Si se alarga la despedida y se suma drama al momento, se hace todo lo que es contraproducente para facilitar la adaptación a la entrada a la escuela. Y así lo evidencia este artículo publicado en la revista Pedagogía Magna.

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Aprender y jugar

Es muy positivo informarse sobre cuáles son las actividades que está realizando en la escuela para reforzarlo en casa. Sin embargo, es igual de importante que el niño tenga tiempo de jugar en casa una vez que ha cumplido con su jornada escolar. Si puedes jugar con él, mucho mejor.

Refuerza en positivo

Anímalo a que comparta cómo le fue en la escuela. Alégrate por sus progresos diarios. Si el niño no quiere ir, evita preguntar cosas como: “¿Por qué no quieres ir a la escuela?”. Es mucho mejor decirle “¿Qué te gusta de la escuela?; ¿qué te hizo enojar?; ¿qué hace la maestra cuando un niño se porta mal?”.

Contacto con la maestra para facilitar la entrada a la escuela

Contacto con la maestra.

Aunque la maestra llene un cuaderno diario con solicitudes para los padres, o incluso hoy en día son populares los grupos de padres en aplicaciones como WhatsApp, hay que conversar directamente con la educadora sobre las inquietudes o dudas que tengas sobre el niño y su adaptación a la entrada a la escuela.

Si va al primer grado o más

Después de superar la educación preescolar, comenzar el primer grado también supone un nuevo proceso de adaptación. La educación preescolar es preparatoria de lo que viene después y es, sin duda, más flexible. Las recomendaciones que te hemos presentado son aplicables para que niños con más edad sigan siendo felices mientras se adaptan a los cambios.

En definitiva, el inicio de cada año escolar trae consigo su dosis de emociones y expectativas, que seguramente se atenuarán con el paso de los años o adquirirán matices diferentes. Sin embargo, siempre habrá unas maestras y unos compañeros de estudios nuevos a los cuales hay que conocer y tratar.

Recuerda que del primer grado en adelante, siempre es bueno hacer un repaso general de lo aprendido el año precedente, así como readaptarse de nuevo a dormir y levantarse temprano. Una o dos semanas de preparación previas son suficientes para aminorar el nerviosismo que genera todo nuevo comienzo.