Primera visita al pediatra: ¿qué hay que tener en cuenta?

La primera consulta pediátrica es fundamental. Descubre cuándo es el mejor momento para llevar a tu bebé al médico.
Primera visita al pediatra: ¿qué hay que tener en cuenta?
Maryel Alvarado Nieto

Escrito y verificado por la médica Maryel Alvarado Nieto.

Última actualización: 17 abril, 2022

El primer contacto del recién nacido con un médico ocurre en la sala de maternidad. Allí es evaluado de manera integral para descartar cualquier problema, ya sea congénito o asociado al propio trabajo de parto. Sin embargo, ese encuentro no permite valorar por completo la adaptación del bebé a su nuevo ambiente. Por lo tanto, una primera visita al pediatra de manera precoz será imprescindible.

Esta consulta inicial servirá de enlace desde la valoración obstétrica prenatal hasta el control del niño sano. En dichas revisiones periódicas se evalúa el estado general del recién nacido y la forma en la que se desarrolla a medida que crece.

¿Cuándo es el momento ideal para llevar al bebé a su primera consulta con el pediatra?

Luego del alta de la sala de maternidad, que suele ocurrir cuando el recién nacido tiene 2 o 3 días de vida, debería ser evaluado nuevamente por un pediatra. Es preferible que la visita ocurra entre las 48 y las 72 horas posteriores al alta médica. Es decir, cuando el niño tiene de 3 a 5 días de nacido y antes de cumplir su primera semana.

Este período resulta ideal para volver a valorar a un bebé nacido a término que no haya tenido ninguna complicación durante el parto. A pesar de que la visita al pediatra en la primera semana de vida es aconsejada por los expertos, resulta sorprendente constatar que en algunos casos suele posponerse hasta más de 10 días.



Importancia de valorar al recién nacido en la primera semana de vida

Los primeros días de vida son cruciales para un bebé, puesto que es el período en el que el neonato se adapta a su nuevo entorno. Al momento de nacer ocurren cambios fisiológicos en el niño, como la respiración y la alimentación. Estas funciones eran llevadas a cabo por la circulación feto-placentaria.

Cuando nace, el recién nacido comienza a recibir su alimentación a través de la lactancia materna. En los primeros días le provee una solución amarillenta escasa llamada calostro. Es rica en inmunoglobulinas que ayudan al bebé a defenderse frente a agentes patógenos.

La primera consulta permite hacerle seguimiento a la eficacia de la lactancia materna. Esto ayuda a que el bebé comience a recuperar el peso que se recomienda para su edad.

Del mismo modo, acudir al pediatra en la primera semana de vida afecta de manera positiva el apego a la lactancia materna. Lo que brinda mejores resultados que cuando no se cuenta con una asesoría por parte del especialista.

Lactancia materna en el recién nacido.
La lactancia materna es mejor cuando las madres son asesoradas desde el primer momento por un especialista.

Buscando problemas de gravedad en la primera consulta del bebé

Existen condiciones que pueden mostrar sus primeras manifestaciones pasados algunos días desde el nacimiento. Entre estas se encuentran la hiperbilirrubinemia, las infecciones y algunas cardiopatías. Por ende, la visita al pediatra en la primera semana de vida es clave para diagnosticar estas patologías de manera temprana.

Del mismo modo, otras alteraciones más comunes en esta etapa, como la deshidratación hipernatrémica, tienen una mejor resolución cuando son tratadas de manera oportuna. Para ello es necesario reconocerlas con una visita temprana al pediatra.

Despejando las dudas de los padres

En los padres comienzan a aparecer un sinfín de preocupaciones con respecto a los cuidados de su bebé. En parte, esto es motivado a que ya no cuentan con el apoyo del personal capacitado del que disponían en la sala de maternidad.

Al verse solos en casa, los padres tienden a recurrir a consejos de personas cercanas a ellos, que pese a tener las mejores intenciones, podrían dar recomendaciones poco acertadas. Esto contribuye a que surjan nuevos problemas en el recién nacido. Lo mismo ocurre cuando se buscan consejos poco fiables en internet.

Por ello, la mejor opción siempre es contar con la asesoría de un pediatra, que desde la primera consulta permitirá despejar las inquietudes, pero también preverá las diversas situaciones a enfrentar. No solo es un médico tratante de las enfermedades, sino un guía en la educación de los padres frente a los cuidados del hijo.



¿Qué evaluará el pediatra en la primera consulta?

Antes de explorar al recién nacido, el pediatra hará una revisión detallada de los antecedentes obstétricos, iniciando con ello la historia clínica. A través de un interrogatorio minucioso podrá obtener información referente a lo siguiente:

  • Características y frecuencia de las evacuaciones.
  • Patologías durante el embarazo.
  • Tipo y duración del parto.
  • Edad gestacional.
  • Peso y talla al nacer.
  • Tipo de alimentación.

El examen físico del recién nacido en la primera visita al pediatra

Al terminar de recolectar toda la información que se necesita sobre el bebé, se procederá a tomar las medidas antropométricas del mismo, es decir, peso, talla y algunas circunferencias de importancia (cabeza, tórax y abdomen).

Luego se revisará al bebé, evaluando sistemáticamente cada aparato y sistema. A diferencia del examen físico completo de niños más grandes, es de vital relevancia la revisión minuciosa adicional de lo siguiente:

  • Fontanelas.
  • Audición.
  • Genitales.
  • Fondo de ojo.
  • Muñón umbilical.

Del mismo modo, el pediatra evaluará los reflejos propios del neonato para solicitar estudios complementarios pertinentes, cuyos resultados constatarán o descartarán sus hallazgos.

Revisión fontanelas en bebé.
La revisión de las fontanelas es un paso básico de las primeras consultas pediátricas que nunca se pasa por alto.

Lo que se debe llevar a la primera valoración médica del bebé

Aunque parezca una nimiedad, formular un listado de preguntas y tenerlas por escrito a la hora de acudir al pediatra resultará de gran ayuda. De esta manera se pueden evitar olvidos, que son más frecuentes de lo que parece.

Del mismo modo, es aconsejable llevar a la primera consulta cualquier documentación o reporte que se tenga del alta del bebé. Así como todo tratamiento que hayan instaurado tanto en la madre como en el recién nacido.

Existen algunas situaciones que son consideradas de alarma. Cuando alguna se presenta, es importante consultar con el pediatra, a pesar de no contar con una visita programada:

  • Fontanela deprimida o abombada.
  • Ausencia de evacuaciones.
  • Presencia de vómitos o diarrea.
  • Coloración amarillenta o azulada de la piel.
  • Dificultad respiratoria.

En estos casos se debe acudir prontamente a la sala de urgencias para que el bebé reciba una valoración médica. No son las situaciones más frecuentes, pero es mejor estar atentos.

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  • Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria; Estudio sobre la primera visita de los recién nacidos en atención primaria y sus implicaciones para la salud infantil y la lactancia materna; Sevilla, España
  • Grupo Asesor Técnico para la Pediatría de Atención Primaria; Atención durante las primeras 48 horas del alta de maternidad en la consulta de enfermería y/o pediatría: procedimientos que aseguren esta disposición; 2013