Principales efectos mentales de estar desempleado

El desempleo es una situación que trae consigo malestar en la mayoría de los casos. ¿Cuáles son sus consecuencias en la salud mental?
Principales efectos mentales de estar desempleado
Montse Armero

Escrito y verificado por la psicóloga Montse Armero el 20 octubre, 2021.

Última actualización: 20 octubre, 2021

Estar desempleado es una situación que muchas personas experimentan a lo largo de la vida. Esto sucede tanto la primera vez que se busca un empleo como al perder el trabajo por diversas circunstancias. ¿Cuáles son sus efectos en la salud mental?

Pues bien, aunque muchos lo pasan por alto, este estado provoca cambios que no siempre son fáciles de asumir. No se trata solo de dejar de asistir a un puesto de trabajo y no recibir una prestación económica, sino de un impacto emocional que puede extenderse hacia lo físico y lo social.

Y es que, a menudo, nos cuesta trabajo sobrellevar bien los cambios, sobre todo cuando tienen una connotación negativa. Por ello, es importante saber cuáles son los efectos de estar desempleados y qué hacer para gestionarlo mejor. A continuación, lo detallamos.

Efectos mentales de estar desempleado

El desempleo es una condición que puede acarrear consecuencias a nivel físico y mental. Sin embargo, estas no afectan a todos por igual, ya que todo depende de las circunstancias de cada persona. En cualquier caso, algunos de sus efectos en la salud mental son los siguientes.

Insatisfacción vital

Tener un trabajo suele provocar una sensación de satisfacción en la mayoría de las personas. Esto puede ser porque es una fuente de ingresos, porque es la vía para realizarse profesionalmente, porque refuerza la identidad o por una mezcla de todo esto.

En el caso del desempleo, la sensación es contraria. Es decir, aumenta de forma considerable la insatisfacción vital, dado que está incompleto este ámbito tan importante.

Insatisfacción vital
Las consecuencias del desempleo a nivel emocional y mental son variadas. Sin una adecuada gestión, puede conducir a cuadros de depresión.


Frustración

Una de las emociones más frecuentes al estar desempleado es la frustración, que está muy ligada a la insatisfacción. Esta incrementa al presentar varias entrevistas de trabajo y no ser elegidos en ninguno. También empeora cuando pasa el tiempo y los trabajos que surgen no se ajustan al perfil.

Pérdida de confianza

El desempleo puede afectar de una forma muy importante a la autoestima, sobre todo cuando este se alarga en el tiempo. Pasar muchos meses o años desempleados puede provocar un pensamiento sesgado que hace creer que no somos lo suficientemente válidos.

Falta de hábitos

Cuando una persona lleva mucho tiempo desempleada, es posible que sus rutinas sean muy diferentes a las que tenía cuando trabajaba. Al fin y al cabo, ir a trabajar es una forma de estructurar el día, ya que el tiempo gira alrededor de lo que hacemos tanto antes como después de trabajar.

Estar desempleado puede hacer que dejemos de lado nuestra rutina y que nuestra vida sea más desorganizada.

Aislamiento

Si la persona lleva desempleada mucho tiempo, es posible que le invada una sensación de invisibilidad – como si no fuese importante para la sociedad – porque no forma parte activa, al menos a nivel laboral. Este sentimiento puede provocar aislamiento social, vergüenza o síntomas depresivos.

Estrés

Por supuesto, la falta de empleo se convierte en una fuente importante de estrés, en especial cuando hay cargas familiares y gastos que no pueden esperar. A su vez, esto se manifiesta con síntomas como insomnio, irritabilidad, aumento o pérdida de peso, depresión, etcétera.

Problemas de salud

Como consecuencia del estrés, sobre todo si este se cronifica, aparecen los problemas de salud físicos. En particular, el sistema inmunitario se debilita y el riesgo de enfermedades incrementa. Así las cosas, no solo pueden presentarse afecciones infecciosas, sino de tipo cardiovascular, inflamatorias, entre otras.

¿Cómo gestionar las emociones el estar desempleado?

Estar en paro es una situación transitoria y no tiene por qué alargarse en el tiempo. Sin embargo, en muchas ocasiones, el nuevo empleo puede tardar en llegar mucho más de lo esperado.

Por ello, una mentalidad proactiva se vuelve esencial para sobrellevar mejor la situación. A continuación, detallamos algunos consejos útiles para estos casos.

  • Analizar la situación de manera racional. Esto permite tener una idea real de la situación.
  • Plantear si es conveniente trabajar en lo mismo. A veces, por el momento actual, no es la mejor opción. Quizá es momento de redirigir las opciones laborales hacia otros ámbitos.
  • Mantener una actitud proactiva. El trabajo no llegará si no se busca. Es bueno dedicar varias horas al día a la búsqueda de trabajo, como si fuese una jornada laboral.
  • Reforzar las habilidades. Mientras se encuentra un empleo, es bueno invertir el tiempo en reforzar las competencias laborales. Quizá tomar un curso o aprender algo nuevo será una ventaja más adelante.
  • Aceptar las emociones, por incómodas que sean. Sin embargo, no se trata de que estas sean las protagonistas de las decisiones.
  • Hablar sobre las preocupaciones con las personas cercanas. Sentir el apoyo de amigos y familiares contribuye a disminuir el estrés.
  • Practicar el agradecimiento. Este hábito ayuda a gestionar mejor las emociones. Es bueno tener presente todo aquello que en la actualidad sí se tiene.
¿Cómo gestionar las emociones el estar desempleado?
En ocasiones, manejar la situación de desempleo se sale de las manos. Si es así, lo mejor es buscar ayuda profesional.


¿Cuándo buscar ayuda por estar desempleado?

Estar desempleado es de entrada una situación neutra, ya que cada cual la vive de un modo diferente. Hay quien aprovecha ese tiempo para formarse en una nueva profesión, por ejemplo. También hay quien agradece por disponer de ese tiempo para estar más con su familia.

No obstante, para algunos es motivo de incomodidad y preocupación. Si estas emociones son demasiado intensas, pueden llegar a influir de forma negativa en otros ámbitos. Por lo tanto, si el desempleo desborda a nivel mental, lo mejor es buscar ayuda profesional.

De entrada, es conveniente buscar asesoramiento laboral. A menudo, tanto en pueblos como en ciudades hay centros especializados en la búsqueda de empleo. Allí pueden orientar sobre cómo mejorar el currículum o cómo potenciar las aptitudes para conseguir el trabajo esperado.

Por otra parte, no hay que descuidar la salud mental. Si las emociones ligadas al desempleo son muy fuertes, un psicólogo puede brindar las herramientas necesarias para gestionar mejor la situación actual.

No hay que ignorar que para encontrar un buen empleo también es clave gozar de bienestar emocional. Así las cosas, si la situación ya se salió de las manos, la intervención de un profesional es determinante para volver a centrarse y tomar decisiones acertadas.

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