Principales problemas de conducta en niños con TDAH

Los problemas de conducta en niños con TDAH se expresan en inatención, impulsividad e hiperactividad. La base es neurológica y se tratan con apego y pedagogía positiva.
Principales problemas de conducta en niños con TDAH
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz el 26 septiembre, 2021.

Escrito por Ana Núnez, 26 septiembre, 2021

Última actualización: 26 septiembre, 2021

Al hablar de problemas de conducta en niños con TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) es importante saber que estamos ante un síndrome neurológico. La conducta de los niños con esta condición tiene un alto origen biogenético, al tiempo que se encuentra influenciada por el entorno, especialmente familiar y escolar.

Ahora bien, un niño impulsivo e inquieto no necesariamente tiene TDAH, sino mucha energía y necesidad de canalizarla. El deporte y la actividad física son los mejores aliados, acompañados de una pedagogía positiva que ayude a modular su conducta.

En ese sentido, solo un profesional puede diagnosticar el grado de TDAH cuando los padres han percibido inatención, impulsividad, desafío a la autoridad e hiperactividad. Actuar en consecuencia y aprender las formas adecuadas de abordar la conducta es esencial para que sea una etapa superable sin mayores consecuencias.

Problemas de comportamiento asociados al TDAH

Los problemas de conducta en niños con TDAH son comunes. En especial, se manifiestan en el periodo escolar. Con regularidad, coexiste con otras patologías, como el trastorno desafiante oposicional, la ansiedad, la dislexia o el síndrome de Gilles de la Tourette.

Debido a esta complejidad, es importante el diagnóstico correcto. Primero para no confundir la energía e impulsividad natural de los niños con un trastorno. Segundo, para actuar con tratamientos eficaces que impliquen procedimientos conductuales, de autocontrol de la rabia y autoinstruccionales.

Veamos parte de los problemas de comportamiento más comunes asociados al TDAH, según los dos grupos en que se presentan: inatención e hiperactividad-impulsividad. Porque en efecto, algunos niños presentarán mayor inatención, mientras que en otros prevalecerá o será predominante la hiperactividad-impulsividad.



Falta de atención

Estamos en presencia de este síntoma si el niño no presta atención a los detalles y comete errores por descuido en las tareas escolares. Cuando no se organiza y no termina el trabajo en la escuela, lleva a casa más carga que los demás compañeros.

También si se distrae con frecuencia y facilidad o pareciera no prestar atención cuando se le habla de manera directa. En este caso, demuestra mayor dificultad para seguir instrucciones, lo que lo lleva a evitar o resistirse a tareas exigentes o que ameriten mayor esfuerzo.

Niño con falta de atención en clases.
La falta de atención a las tareas escolares puede ser el primer signo de indicio para hacer una consulta.

Hiperactividad

Entre los síntomas para diagnosticar el TDAH de tipo hiperactivo-impulsivo se encuentra que el niño se mueva o retuerza de manera constante. Que no permanezca en su asiento y corra inapropiadamente.

Resulta impaciente e incapaz de esperar su turno. Habla de manera excesiva, interrumpe conversaciones o actividades, responde antes de que se le termine de formular una pregunta. En general, parece estar siempre en movimiento, no juega de manera tranquila, corre y trepa sin sosiego.

La actitud desafiante

El niño monta en cólera, discute y desafía a la autoridad, molesta a los otros y crea situaciones en las que a su vez es molestado. Se inicia así un ciclo de violencia física o verbal. Este comportamiento recurrente afecta las estructuras de relacionamiento familiar, comunitario y escolar.

Los niños desafiantes no cuentan aún con las habilidades cognitivas y emocionales para atender las exigencias del entorno. En los casos de TDAH, de 30 % a 50 % de los niños presentan estos rasgos de trastorno oposicionista desafiante.

Irritación y sentimiento de frustración

En los problemas de conducta en niños con TDAH, hasta en un 75 % de los casos hay síntomas intensos y frecuentes de baja tolerancia a la frustración. Además, hay tristeza, cambios de humor y temperamentos fuertes. Ocurren ante una emoción que el niño no tiene herramientas para inhibir y reenfocar.

¿Por qué ocurren los trastornos de conducta en el niño con TDAH?

El TDAH es multifactorial. Por lo tanto, no está asociado a una sola causa y no responde a una mala educación.

Hay que advertir que no es fácil de diagnosticar. El Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatría exige la participación de la madre, el padre y los maestros. Y como dato crucial, la concordancia en sus apreciaciones.

Estudios indican diferencias en el cerebro de los niños con y sin TDAH. No por ello son más o menos inteligentes, sino que los cerebros de estos infantes, en algunas zonas, tardan más en desarrollarse.

En un estudio a gran escala financiado por National Institutes of Health, se obtuvo que la diferencia se halla en la amígdala cerebral. Esta estructura está relacionada con el control de las emociones. También resultaron más pequeñas las áreas relacionadas con la memoria y el aprendizaje.

Lo más relevante del trastorno es que se trata de una afección de origen neurobiológico, con un componente genético y hereditario determinante. El bajo peso al nacer y la prematuridad, las lesiones en la cabeza, el alcohol o el tabaquismo en el embarazo, aumentan el riesgo de que aparezca.

Ante la sospecha, la observación y el seguimiento deben ocurrir en un contexto en el que el niño interactúe con otros niños de su misma edad. La diferencia de un año o incluso de meses es significativa en el desarrollo y la madurez neurológica.

Por cierto, se tiende a enfocar el TDAH en niños; por eso en las niñas el diagnóstico puede llegar tardío. Pues los síntomas suelen ser más sutiles. La inatención a veces se confunde con ensoñación y la impulsividad con emotividad o emocionalidad.

¿Qué hacer para enfrentar las crisis?

Los padres necesitan entrenamiento parental que los ayude a ser más positivos y, sobre todo, a evitar los patrones punitivos que refuerzan las conductas negativas y agresivas. Padre y madre deben acordar el establecimiento de límites y regulaciones de manera consistente.

El punto es lograr ante los problemas de conducta en niños con TDAH, el control de las respuestas agresivas. Para ello se requiere prestarles atención y conducirlos a la aceptación de límites. Un sistema de recompensas claro y consistente debe instrumentarse con tiempos fuera y manejo apropiado de las crisis en lugares públicos.

Es crucial comprender que la proyección negativa de las rabietas, como parte del tratamiento del TDAH, ha de ser asumida sin sobrecarga social. No es un problema de educación, sino inmadurez neurológica, que cede ante respuestas positivas y amorosas. Sin gritos ni arrebatos. Toca a los padres mantener la calma y brindar apoyo y seguridad.

Rabieta en niño con TDAH.
Los berrinches de los niños con TDAH deben asumirse desde la calma. Toca a los adultos ser coherentes y brindar contención.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Los problemas de conducta en niños con TDAH se reflejan con frecuencia en dos ámbitos: la escuela y la casa. A esto se suma que la conducta disruptiva se sostiene durante al menos seis meses.

De modo que, ante signos de inatención e hiperactividad por tiempo prolongado, afectando la vida escolar y familiar, se debe acudir a la ayuda profesional. Si los signos son acusados no es aconsejable esperar a que los infantes crezcan.

En presencia de TDAH, la conducta se extenderá de forma traumática a la adolescencia y más allá. Incluso hasta la edad adulta.

Los niños más pequeños pueden sufrir sobrediagnóstico de hiperactividad cuando solo están actuando acorde a su edad.



Atención y amor para enfrentar los casos de TDAH

La atención que desarrolla un niño tiene bastante relación con la atención que recibe. Y si la materia prima de la atención es el tiempo, para que la atención aumente, la familia debe lograr sacar mayor tiempo y dedicación.

Los padres con niños con TDAH precisan saber a qué se enfrentan y ganar seguridad para ofrecer a su hijo control y apego. Un vínculo estrecho y la sensación de que juntos pueden resolver las molestias que lo aquejan son el punto de partida.

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