Pruebas de la alergia, ¿en qué consisten?

Las pruebas de la alergia realizadas en la piel dan positivo cuando se produce una reacción en la zona en la que se ha aplicado la sustancia.
Pruebas de la alergia, ¿en qué consisten?
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto el 19 julio, 2020.

Última actualización: 19 julio, 2020

Las pruebas de la alergia se realizan con la intención de descubrir si una persona es alérgica y para detectar a qué sustancias en concreto lo es. La idea es que esa persona conozca las sustancias que le provocan esta reacción para así poder evitarlas y mejorar su calidad de vida.

Las alergias son un problema de salud cada vez más frecuente en nuestro entorno. De hecho, se estima que afectan en torno al 40-50 % de la población. Aunque mucha gente asocia las alergias siempre a síntomas respiratorios, como los estornudos, no es así.

Una persona puede ser alérgica prácticamente a cualquier cosa. Se trata de una situación en la que nuestro sistema inmunitario reacciona de manera exagerada ante una sustancia, como si fuera un peligro, cuando en realidad no lo es.

Las alergias más comunes son al polen o a los ácaros y son las que se relacionan con los síntomas típicos, como la rinitis. Sin embargo, existen muchos tipos de alergia. También se puede ser alérgico a un alimento, como los frutos secos, a un medicamento, a una planta, etcétera.

Debido a todo esto, las pruebas de la alergia se han convertido en un pilar fundamental de las consultas médicas, especialmente en pediatría. Por ello, en este artículo te explicamos cuáles son y en qué consisten estas pruebas.

Pruebas de la alergia: pruebas cutáneas

Médico realizando las pruebas de alergia a un paciente.

Las pruebas de la alergia se suelen realizar en base a la historia clínica del paciente. Es decir, es necesario que el paciente le cuente al médico sus sospechas sobre qué sustancias parecen causarle algún tipo de reacción.

Las pruebas cutáneas consisten en aplicar sobre la piel pequeñas muestras de sustancias que suelen causar alergia. Son los denominados ‘alérgenos’. Después, se observan dichas zonas en busca de signos de una reacción alérgica.

Aquí está la importancia de lo que le contamos al médico, ya que lo podemos orientar para que pruebe con una sustancia específica o con otra. Por ejemplo, si piensas que eres alérgico a algún tipo de metal, como el níquel, que suele estar presente en los botones de la ropa, probará con él o con metales similares.

Para realizar las pruebas de la alergia mediante pruebas cutáneas, también es importante informar al médico de si estamos tomando algún medicamento. Normalmente, se realizan en la consulta de enfermería o en la del médico.

En primer lugar, se pone sobre la piel una gota que contenga el alérgeno sobre el que se sospecha. Después, se pincha la piel ligeramente, para que esta sustancia se introduzca en ella. Entonces, se espera unos 20-40 minutos.

Pasado este tiempo, se observa la piel del paciente para ver qué ha ocurrido. Se considera que el resultado es positivo cuando en esa zona se aprecia una elevación de la piel, enrojecimiento y/o picor. En ese caso, el paciente sería alérgico a dicha sustancia.

Muchos estudios afirman que estas pruebas de la alergia, que también se denominan prick test, son muy eficaces. De hecho, dichos estudios comentan que el valor predictivo de estas pruebas está en torno al 95 %.

Otras pruebas de la alergia

Aunque las pruebas cutáneas sean las más utilizadas, también se pueden emplear otras pruebas de la alergia, que tienen diferentes ventajas y desventajas. Por ejemplo, se puede diagnosticar mediante un análisis de sangre.

Análisis de sangre

análisis de sangre

El análisis de sangre puede utilizarse también con el fin de diagnosticar una alergia. Esto es así porque, en sangre, se pueden buscar anticuerpos que aparecen específicamente en la alergia. Sin embargo, los análisis de anticuerpos sanguíneos suelen ser inespecíficos y no informan a qué sustancia se es alérgico, sino solo la condición de alergia.

No obstante, se trata de una prueba que necesita más tiempo y que es menos sensible que las cutáneas. Sin embargo, sí es cierto que es una opción menos ‘arriesgada’.

Normalmente, las pruebas cutáneas no conllevan ninguna complicación y los riesgos son muy escasos. Pero hay ciertos pacientes que presentan una alergia muy fuerte porque están muy sensibilizados y pueden sufrir problemas con dicha prueba.

Por ejemplo, es el caso de los que tienen un episodio de alergia dificultoso cuando se van a realizar las pruebas. Un paciente con asma, urticaria aguda o una rinitis alérgica muy fuerte, es preferible que evite las pruebas cutáneas.

En conclusión

Las pruebas de la alergia son muy útiles en la actualidad, ya que la incidencia de esta patología no para de aumentar cada año. Además, no conllevan apenas riesgos y permiten hacer un diagnóstico adecuado, la mayoría de las veces.

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