¿Se pueden lanzar los tampones por el inodoro?

Millones de dólares gastados en limpiar las redes cloacales y océanos y ríos contaminados son solo algunas de las consecuencias de arrojar los tampones por el inodoro. Te contamos por qué no debes tirarlos allí.
¿Se pueden lanzar los tampones por el inodoro?

Escrito por Maria Jimena Freytes, 15 diciembre, 2020

Última actualización: 18 diciembre, 2020

El título de este artículo puede tener una respuesta muy obvia para algunos, mientras que para otros es motivo de discusión y dudas. La realidad es que no solo lanzar los tampones al inodoro es perjudicial para el medioambiente y las cañerías, sino que tirar muchos otros objetos también es dañino.

“Los inodoros no son cestos de basura” (toilets are not trashcans según su forma en inglés). Esta es la frase de una famosa campaña que lanzó la Asociación Nacional de Agencias de Agua Limpia (NACWA por sus siglas en inglés). Se trata de una organización que vela por los intereses de las instalaciones públicas de tratamiento de aguas residuales en Estados Unidos.

En el Reino Unido, por otro lado, se arrojan dos billones de elementos menstruales por año. Mientras que solo en Nueva York se han destinado unos 19 millones de dólares en los últimos años para reparar las obstrucciones de las cañerías. Entretanto, en Europa la eliminación de los residuos menstruales se lleva de 500 a 1000 millones de euros.

¿Por qué no se deben lanzar los tampones al inodoro?

Los tampones y otros productos menstruales, como las toallitas, están fabricados con materiales que son ultra absorbentes. Al lanzar los tampones al inodoro se humedecen, se hinchan absorbiendo mucho líquido y su tamaño aumenta. De esta manera, quedan atorados en las cañerías y provocan que estas se obstruyan.

Por otro lado, si logran pasar por las cañerías y llegar hasta las plantas de tratamiento de líquidos cloacales no podrán atravesar sus filtros e irán directo al mar o a los ríos. Una vez allí van a contaminar no solo el agua, sino también las playas y alrededores, ya que su material no se degrada con facilidad, como el papel higiénico.

¿No es igual al papel higiénico? 

Las cajas de tampones aclaran que no se pueden desechar en el inodoro y que tampoco se pueden reciclar. Es más, en algunos casos se agrega que no se deben procesar en las plantas destinadas al tratamiento de aguas residuales y que pueden dañar las cámaras sépticas.

Esto nos da la pauta de que un tampón no es similar al papel higiénico en cuanto a material y descomposición. El papel higiénico está pensado y fabricado para desintegrarse inmediatamente después de ser usado y arrojado a las cloacas. Se degrada casi por completo (un 95 % en tan solo 20 minutos). Las toallitas tardan cientos de años.

Tubo de cartón de papel higiénico.
El papel higiénico no tiene la misma composición que los tampones, por lo que no pueden compararse en su proceso de degradación.

¿Cuáles son los principales efectos negativos?

Como ya hemos visto, lanzar los tampones al inodoro no es una opción viable por diferentes motivos. Entre ellos, los más importantes son los siguientes:

  • Obstrucción de las cañerías del hogar: los tampones podrían quedar atascados en las cañerías y provocar que las aguas residuales afloren por los resumideros del hogar. Esta situación es riesgosa para la salud por la gran cantidad de bacterias que contienen estos líquidos.
  • Colapso del sistema cloacal de una comunidad: si multiplicamos la cantidad de tampones y demás residuos menstruales por todas las viviendas de una localidad (y ni hablar de grandes ciudades) el panorama es tremendo. Miles de tampones terminarán en las cloacas. Esto puede generar un gasto enorme por parte del gobierno para efectuar los arreglos correspondientes que, en definitiva, todos pagamos con impuestos.
  • Contaminación ambiental: todos los tampones y demás residuos que se generan con la menstruación van a parar a océanos y demás corrientes de agua. En el caso de las toallitas, están compuestas por hasta un 90 % de materiales plásticos y tardan cientos de años en degradarse.

Otros productos que no se deben lanzar al inodoro

Además de los tampones y toallitas existen otros elementos que no podemos arrojar en el inodoro. Son objetos comunes que al parecer son inocuos, pero que causan un daño enorme:

  • Preservativos: quedan atascados en las tuberías y no se degradan, ya que están fabricados de látex y se diseñan para que no se rompan con facilidad.
  • Arena y heces de gatos: contienen un parásito que no se elimina con el tratamiento en las plantas cloacales. Es perjudicial para la salud de las personas. De igual manera, la arena puede bloquear por completo las tuberías y causar un verdadero desastre.
  • Cabello: es muy común limpiar el cepillo capilar y tirar en el inodoro los pelos que sacamos de él. Es un error muy grave porque se forma una bola que se atora en el sifón del inodoro o bien en el desagüe del mismo.
  • Algodón y toallitas desmaquillantes: no se rompen ni se desintegran con facilidad. Tampoco notarás la obstrucción tan rápido como en el caso de tampones o toallitas, pero con el paso del tiempo formarán una bola de grasa.
  • Aceites y productos químicos: en el caso de los aceites vegetales se hacen unas bolas de grasa que dificultan la salida de aire de las cañerías y provocan muy mal olor. Asimismo, los jabones y detergentes tienen sustancias que promueven la formación de algas perjudiciales para la vida acuática.
  • Colillas de cigarrillos: no se van con la primera descarga y una vez que entran en las cañerías llevan consigo todos sus químicos y contaminan la red de agua.
Pelo en el cepillo de cabellos.
Una costumbre habitual es tirar los pelos del cepillo al inodoro, pero esto también es perjudicial para las cañerías.

No lanzar los tampones por el inodoro: cómo deshacerse de ellos

Finalmente, para desechar los tampones de forma correcta hay que envolverlos en papel higiénico y arrojarlos al cesto de basura. También vienen unas bolistas destinadas a tal fin que se pueden llevar en la cartera.

Por otro lado, queremos alentar el uso de elementos menstruales amigables con el medioambiente. En este sentido, podemos mencionar la copa menstrual como un método que de a poco se impone entre las mujeres. Son de látex y reutilizables.

Además, existen toallitas sanitarias de algodón reutilizables, como así también ropa interior pensada para la menstruación que se puede usar más de una vez. Sin embargo, si ninguna de estas opciones ecológicas resulta cómoda, es recomendable optar por tampones o toallitas biodegradables.

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