¿Qué puedo hacer si no siento apego con mi bebé recién nacido?

Ana Núnez·
29 Abril, 2021
El apego por tu bebé recién nacido es un vínculo que construyen a medida que interactúan y se reconocen. Si aún no lo sientes, no te alarmes y descubre aquí consejos para mejorarlo.

Cuando se habla de apego entre madre e hijo se hace referencia al vínculo afectivo intenso que se desarrollará entre ambos. A veces ese sentimiento no fluye de manera temprana y automática después del alumbramiento, por lo que es normal que te estés preguntando por qué no siento apego con mi bebé recién nacido.

No tienes que experimentar culpa por ello, sobre todo si eres madre primeriza o si las condiciones del embarazo no han sido las idóneas. Después del parto es muy probable que hayas quedado cansada, como cuando practicas horas de ejercicios. Además de que ocurrieron importantes cambios hormonales, el cuerpo está agotado por el esfuerzo físico y la mente se encuentra en condiciones similares por el estrés.

A la par, tienes la incertidumbre que trae consigo el parto y el desconcierto ante todo lo nuevo que representa la maternidad. Así que no te desesperes ni te sientas una mala madre si el instinto maternal no ha hecho acto de presencia, tal como lo habías imaginado.

Ten paciencia y confianza que llegará. Mientras ocurre, quédate leyendo que aquí apuntamos algunos consejos para fortalecer ese vínculo.

Expectativas antes del parto

Durante la gestación, y a medida que se acerca el último trimestre, suelen surgir muchas ideas sobre cómo será el parto. En las consultas de control el obstetra seguro habrá planteado los escenarios posibles; incluso ya en las últimas semanas sabrás si puedes intentar parir de forma natural o es preciso planificar una cesárea.

Todo ese panorama que comienza a dibujarse crea en ti grandes expectativas. Es probable que visualices que tras el nacimiento protagonizarás la escena romántica de mamá enamorada, extendida en la cultura a través de las diferentes pantallas. Y no la de mamá extenuada y llena de interrogantes.

Estas expectativas van acompañadas de todos los comentarios y consejos que, quieras o no, recibirás con frecuencia de allegados y familiares. Situación por la que algunas mujeres se sienten abrumadas, a lo que se suma que no en todos los casos los niños llegan al mundo en óptimas condiciones. Pues parece que no es descabellado entonces que pienses “no siento apego con mi bebé”.

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¿Cómo se construye el vínculo madre-hijo?

Hay quienes afirman que el nexo entre mamá y bebé inicia desde que se tiene conciencia que dentro se está formando un nuevo ser. Pese a esto, es necesario que sepas que, como en toda relación humana, ese lazo se irá construyendo.

No hay una receta o un manual que nos explique a cabalidad cómo ser mamá o cómo surge ese vínculo madre-hijo. Todo indica que es un sentimiento que le acontecerá a cada una de manera auténtica e irrepetible, de distintas formas y en un tiempo particular.

En unas madres empieza a manifestarse desde la noticia de la concepción, en otras desde el parto. También están quienes logran el apego después de pasar las difíciles y agotadoras primeras semanas o quienes necesitan un período más largo. De cualquier modo, estará bien y adaptado a tu ritmo con el bebé.

Relación de madre e hijo.
El vínculo madre-hijo y el apego no son iguales en todas las relaciones, pues cada persona es única y maneja sus tiempos. El crecimiento ayudará a complementarlo.

Consejos para mejorar los sentimientos hacia tu bebé

Como te dijimos, no existe una guía para que la madre e hijo conecten sus afectos desde el instante en que tienen contacto. Pero sí se han validado recursos que pueden realizarse mientras se afianza ese vínculo con naturalidad.

1. Procura el contacto físico

Resguarda al bebé sobre tu pecho, si se quiere debajo de tu ropa, haciendo contacto piel a piel. A esto se le denomina método canguro.

Es especial para prematuros porque permite que regulen la temperatura. Tener al bebé tan cerca, sentir su respiración y su olor son sensaciones placenteras que contribuyen a estimular el apego.

2. Míralo a los ojos

Aprovecha la hora de la lactancia para mirarlo fijamente a los ojos. Al principio no te enfocará, pero tú sí y comenzarás a buscarle parecidos.

Ese contacto visual será un complemento afectivo mientras lo alimentas y acompañas. Más tarde podrías sumarle una canción en específico para que la asocie con esa hora.

3. Practica el colecho

Practicar el colecho cuando vas a amamantar al bebé genera un clima de intimidad que los favorece a los dos para la conexión que estás buscando. También puedes llevarlo a dormir en la misma habitación si crees que eso te tranquiliza.

Puedes aprovechar para acariciarlo y darle masajes. Está documentado que esto sirve de estímulo para su desarrollo y estrecha la relación entre ustedes.

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4. Descansa

La llegada al hogar de un bebé recién nacido implica una alta demanda de atenciones, tanto en el día como en la noche. No pretendas abarcar sola todos los cuidados del bebé porque puedes quedar muy cansada.

Mientras esté a tu alcance esa posibilidad, por ejemplo, si un familiar te ofrece ayuda, no la rechaces. El descanso te permitirá luego compartir con el bebé con mejor ánimo y disposición para los mimos y las caricias.

5. Habla de tus emociones

Si el “no siento apego con mi bebé” te perturba y ocupa buena parte de tus pensamientos, quizá es conveniente que busques una persona para hablar sobre el tema. Alguien con quien te sientas en absoluta confianza para contarle lo que te pasa sin ser juzgada.

A lo mejor te sorprendas hablando con una amiga que te diga que ha pasado por lo mismo; lo importante en este caso es que puedas soltar eso que sientes y no guardártelo como un reproche que pueda desencadenar una situación de tristeza o ansiedad más prolongada.

6. Descúbrete madre

Puede que caigas en la tentación de cuestionarte si una vez que abrazaste a tu hijo o hija y lo llevaste a casa no sientes el apego por el bebé del que todos te habían hablado. Esa idea de maternidad perfecta y armoniosa desde que cruzas la primera mirada con el recién nacido responde a una construcción social sobre el apego temprano que no siempre acontece.

Importante saber eso, ¿verdad? No estás sola ni eres la única que ha tenido esta experiencia materna. Por lo tanto, no te culpes y prepárate para descubrirte madre con todas las imperfecciones y realidades que la sociedad tiende a ocultar. La filósofa francesa Simone de Beauvoir planteaba en 1949 que “la maternidad es natural, porque la cultura patriarcal la naturalizó”.

Madre estresada por la maternidad.
Las ideas sobre la maternidad que son culturales no deben influir para generar estrés. Son construcciones sociales y no normas de vida.

7. Date tiempo

La maternidad es una condición, pero cada mujer emprende su propio recorrido. Está atenta al que te toque vivir, no te compares con nadie y espera si no estás a gusto.

Ya vendrá el momento en que te sentirás bien contigo y con tu bebé. El vínculo no tiene que darse de inmediato y eso no te hace buena o mala madre.

Vive el día a día, sé autónoma. Nadie más que ustedes dos serán testigos de ese viaje. Sin embargo, si te inquieta el tema y te interesa seguir investigando, puedes revisar el material que el Programa de Salud Infantil y Adolescente de Andalucía ofrece sobre cómo establecer un buen apego.

Si no siento apego con mi bebé puedo consultar

Si con el pasar de las semanas y a pesar de intentarlo, aún te estás preguntando qué hacer si no siento apego con mi bebé, parece aconsejable buscar ayuda profesional. Sobre todo si este estado emocional te es incómodo y te recriminas por ello.

Ocurre más a menudo de lo que se cree. Algunos estudios lo han vinculado con la depresión posparto, por lo que se recomienda atender la situación. Mientras llega esa etapa puedes intentar un ejercicio de introspección para que revises en la memoria si pudo existir un elemento desencadenante.

Por último, ten ánimo. Es cuestión de tiempo y de hacer conciencia de que estás atravesando tu propia experiencia. Después verás con mucha satisfacción cómo ese nexo poderoso que construyeron no hará sino crecer y crecer con los años.

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