¿Qué es la angustia del octavo mes?

La angustia del octavo mes es una etapa en la que el bebé quiere estar todo el tiempo con la madre. No se comporta así por capricho o porque esté muy consentido, sino que esto forma parte de su desarrollo normal.
¿Qué es la angustia del octavo mes?
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 03 enero, 2023

La angustia del octavo mes es una etapa del desarrollo del bebé que se caracteriza por un cambio en la conducta socioafectiva del pequeño. Quiere estar todo el tiempo en brazos de la madre y se muestra ansioso cuando está en presencia de extraños.

En esta etapa, el bebé se da cuenta de que su madre y él son dos personas diferentes. También, identifica el contraste entre las personas que le resultan familiares y las que no. La angustia del octavo mes es una respuesta a esa autonomía y esa conciencia incipientes.

Aunque a esta fase se le conoce como «angustia del octavo mes», en realidad puede aparecer antes o después. Por lo general, se da entre los 6 y los 10 meses, y es una etapa en la que el bebé necesita que se le brinde confianza, amor y seguridad. Veamos de qué se trata.

La angustia del octavo mes, ¿qué es?

Astenia primaveral en una mujer.
La angustia del octavo mes resulta agotadora para las madres, pero es vital para el desarrollo del bebé.

La angustia del octavo mes es una etapa normal del desarrollo en la que el bebé comienza a comprender el concepto de lo propio y lo extraño. Esa conciencia básica lo lleva a sentir ansiedad al alejarse de su madre, o de su cuidador, y al enfrentarse a personas que no conoce.

Aunque en principio no lo parezca, esto es un avance. Significa que ha comenzado a hacer una discriminación acertada entre él y el mundo externo. Si bien es cierto que esto le provoca angustia al pequeño, sin duda es una señal de que evoluciona en términos de percepción y de conciencia.

Asimismo, la angustia del octavo mes constituye una evidencia de que la memoria  del bebé está más desarrollada. Recuerda mejor a las personas que ve con frecuencia y las distingue de aquellas con las que no ha tenido contacto.

Las reacciones del bebé podrían resultarle extrañas a los padres, pero es muy importante tener presente que el apego a la madre y el miedo ante los extraños no es un retroceso, ni un capricho. Todo esto forma parte del desarrollo normal del niño y es una fase temporal.



Cómo se manifiesta

No es posible saber con exactitud lo que pasa por la cabeza del bebé en estos momentos. El pequeño se da cuenta de que depende mucho de su madre y que, a la vez, ella es una persona independiente. A partir de esto, surge el miedo a que ella lo abandone.

La madre se vuelve fundamental en sus preferencias de contacto. Es usual que el bebé comience a comportarse más distante con otros familiares, como los abuelos o los tíos. También, es muy común que sienta desde aprehensión hasta terror hacia los extraños.

Esas son las manifestaciones más evidentes de la angustia del octavo mes: un apego más intenso hacia la madre y el temor hacia las personas que no ve con frecuencia o a los extraños. Esto se traduce en comportamientos como los siguientes:

  • Sigue a la madre con la mirada, en donde quiera que ella esté.
  • Se siente inquieto cuando la madre desaparece de su vista e, incluso, llora.
  • Quiere que la madre lo tenga entre sus brazos todo el tiempo.
  • En general, hay más sensibilidad y el llanto es más frecuente.
  • Se muestran tímidos con los extraños. Bajan la mirada o se tapan la cara con las manos.
  • A veces, hay un rechazo absoluto hacia los extraños. Gritan y lloran cuando personas desconocidas se les aproximan.
  • Rechazan el hecho de que los carguen otras personas diferentes a la madre.
  • Se despiertan más veces en la noche para corroborar que la mamá está cerca.

Por qué ocurre

¿Qué es la angustia del octavo mes?
Tu hijo ha comprendido que tú no formas parte de él y esto le genera una enorme angustia.

Al comienzo de la vida, el bebé llora para que alguien atienda sus necesidades, particularmente de alimento y comodidad o bienestar. En realidad, le tiene sin cuidado quién lo haga. Lo único que cuenta para el pequeño es sentirse satisfecho.



Entre los 6 y los 10 meses, el bebé cobra conciencia de que él no puede, por sí solo, atender a sus necesidades. En otras palabras, que depende de otra persona, por lo general de la madre, para sobrevivir. Esto lleva a que construya un vínculo muy estrecho con esa persona que le provee lo que él necesita.

Antes, él sentía como si su madre y él eran una misma persona. Se mantenía seguro en todo momento y, por eso, no le molestaba que otras personas lo cargaran o se acercaran a él. Ahora, sabe que su madre es una persona y él, otra. El miedo de ser abandonado lleva a la angustia del octavo mes.

El hecho de no estar con su madre, aunque sea por poco tiempo, le hace sentirse desamparado. Por eso, reacciona con ansiedad a la separación. La angustia del octavo mes se considera la primera forma de angustia, en estricto sentido, que experimenta un ser humano.

Cómo abordar la angustia del octavo mes

Es claro que la angustia del octavo mes puede ser muy agobiante para la madre. Ella se siente demandada por su bebé todo el tiempo y podría experimentar esto con tensión emocional y fatiga. Lo más importante es comprender que se trata de una situación temporal y que forma parte del desarrollo normal del pequeño.

El bebé necesita apoyo y afecto en esta etapa. Si no es fácil para la madre, tampoco para él. No se está convirtiendo en «un mimado», ni quiere manipular a los adultos. Solo siente una ansiedad muy profunda y la expresa a través de ese apego extremo y del rechazo por las personas que no conoce.

Los siguientes son algunos consejos para sobrellevar esta etapa:

  • Enseñarle jugando. Los juegos de «aparecer y desaparecer» son muy adecuados. Por ejemplo, taparse la cara y luego descubrírsela.
  • La voz. Si la madre sale de la habitación, lo más indicado es que siga hablando. A través de la voz, el bebé entenderá que sigue allí.
  • Objeto transicional. Una manta o un juguete suelen convertirse en una especie de sustituto que calma al niño cuando la madre no está.
  • El bebé no va a entenderlo todo, pero es importante explicarle que mamá va a salir y, luego, volverá. También, despedirse de él y no salir a escondidas.
  • Ritual de despedida y de llegada. Un breve ritual de despedida y otro de llegada le ayudará al bebé a entender la dinámica de ir y volver.
  • No obligarlo a que acepte a otras personas. Ni el bebé se está tornando insociable, ni importa lo simpáticas o amorosas que puedan ser las personas extrañas. Si él no quiere estar en brazos de esas personas, no hay que presionarlo.

Mantén la calma en esta etapa

Cuando el bebé pasa por la angustia del octavo mes, está más sensible que de costumbre y también más irritable. Lo indicado es que los padres mantengan la calma, en lugar de contagiarse de la ansiedad del pequeño. Un ambiente tranquilo ayuda mucho.

Es importante reiterar que esta etapa dura tan solo dos o tres meses. Por lo tanto, solo es cuestión de tener algo de paciencia y de acompañar al bebé con amor en este difícil proceso para él. En poco tiempo, él habrá logrado superar la angustia del octavo mes y todo irá muy bien.

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