¿Qué es la hipervigilancia?

10 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Montse Armero
La hipervigilancia no solo significa estar excesivamente pendiente de todo. En ocasiones, también puede indicar la presencia de algún tipo de trastorno orgánico o psiquiátrico.

La hipervigilancia es un estado en el que la persona experimenta un alto grado de alerta. Por lo general, va acompañada de una exaltación a nivel sensorial, motor, cognitivo y emocional.

Desde fuera, observamos a la persona hipervigilante como alguien con un elevado nivel de energía, tenso, nervioso, pendiente de todo y al que no se le escapa detalle.

La persona que la experimenta tiene la sensación de «claridad mental». Sin embargo, esta puede ser una percepción sesgada. De hecho, la persona está tan sobreestimulada que, en muchas ocasiones, presenta hiperprosexia, es decir, una alteración de la atención que la distrae con facilidad.

El estrés agudo como origen de la hipervigilancia

Un alto grado de alerta puede darse en momentos puntuales sin estar asociado a una psicopatología grave u organicidad. El caso más habitual es cuando tenemos un sobresalto. Debido al susto, podemos pasar las horas siguientes al suceso en un estado de alerta más acentuado.

Otra situación muy frecuente es sufrir un estrés agudo. Este consiste en una reacción disfuncional que se inicia poco después de vivir un acontecimiento traumático o abrumador. Así, si por ejemplo vivimos alguna de las siguientes situaciones:

  • Robo o atraco.
  • Amenaza.
  • Agresión.
  • Terremoto.
  • Accidente.
  • Explosión.

En función de la gravedad del suceso, es muy posible que presentemos una serie de alteraciones los siguientes días o semanas. La hipervigilancia será uno de los síntomas más comunes a todos ellos.

Aun así, la mayoría de personas lo superarán de manera natural en relativamente poco tiempo y no desarrollarán un trastorno por estrés postraumático.

El estrés agudo como origen de la hipervigilancia
La hipervigilancia puede ocurrir a raíz de un hecho traumático o abrumador para la persona.

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Causas psicopatológicas de la hipervigilancia

La hipervigilancia puede aparecer, además, como preludio o durante los siguientes trastornos:

  • Trastorno delirante.
  • Esquizofrenia paranoide.
  • Episodios maníacos.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Trastornos obsesivos-compulsivos.
  • Intoxicación por consumo de drogas (cannabis, LSD, cocaína, anfetaminas).

En todos ellos estará presente en mayor o menor medida, junto con otra serie de manifestaciones propias de cada trastorno. Además, la hipervigilancia también puede ser un síntoma de multitud de trastornos orgánicos que inciden en el comportamiento del paciente.

Consecuencias de vivir en un estado de alerta constante

Vivir en un estado de vigilancia permanente perjudica de forma importante a las personas que sufren esta dolencia. De inicio, la hiperprosexia dificulta a los pacientes ignorar los estímulos que no interesan y atender a los que sí se desea prestar atención. Esto puede afectar, en gran medida, su rendimiento escolar o laboral.

Permanecer en alerta tiene además otros costes físicos, como los siguientes:

  • Produce un agotamiento extremo, lo que puede conllevar debilidad.
  • Genera una respuesta inmune más pobre frente a patógenos.
  • Predispone a sufrir diversos trastornos orgánicos, originados por un estrés físico continuo.

A nivel social, la persona hipervigilante puede tener problemas para integrarse, ya que muchas de sus reacciones no son comprendidas por los demás. Ello puede contribuir a un aislamiento social y a la depresión.

Consecuencias de vivir en un estado de alerta constante
Vivir en un estado de alerta constante puede dificultar el descanso. Además, aumenta el riesgo de sufrir efectos físicos por el estrés.30

Tratamiento

La hipervigilancia en sí no es un trastorno, sino que es un síntoma. Por ello, el tratamiento dependerá de la causa que la genera. Algunos de los más habituales para tratar un exceso de alerta son los siguientes:

  • Reestructuración cognitiva.
  • Desensibilización sistemática.
  • Entrenamiento en técnicas de relajación.
  • Terapia Breve Estratégica.
  • Escritura terapéutica.
  • Terapia de aceptación y compromiso.
  • Benzodiacepinas.
  • Antidepresivos ISRS.
  • Neurolépticos en casos de psicosis.

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Recomendaciones finales para tratar la hipervigilancia

Para poder diferenciar si el exceso de alerta se debe a una causa patológica o no, será clave el contexto en el que aparezca. También será importante tener en cuenta los antecedentes personales de la persona afectada. En caso de no tener suficientes conocimientos para distinguirlo, será recomendable contar con la ayuda de un terapeuta profesional.

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