¿Qué es la permanencia del objeto y cuándo aparece en bebés?

La permanencia del objeto es un gran hito del desarrollo cognitivo. Gracias a él, los bebés comprenden que existe un mundo más allá de sus sentidos.
¿Qué es la permanencia del objeto y cuándo aparece en bebés?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 09 abril, 2022

Los bebés experimentan un desarrollo vertiginoso a nivel físico y psicológico durante sus primeros años de vida. Van adquiriendo multitud de capacidades que les permiten comprender su entorno y desenvolverse en él de mejor manera. Entre las más importantes se encuentra la permanencia del objeto, una habilidad psicológica que ayuda al niño a entender que existe un mundo más allá de sí mismo.

Para un recién nacido solo existe aquello que él puede ver, tocar, oler o sentir. Lo que escapa a su propia percepción, para él simplemente no existe. Esto sucede porque aún no cuenta con la capacidad de representar mentalmente a los objetos o a las personas. Así, si su madre sale de su campo de visión, probablemente no mostrará llantos ni signos de angustia; y si se le esconde un juguete, no tratará de buscarlo.

Esta realidad comienza a cambiar a partir de los cuatro meses, cuando de forma paulatina y progresiva se va desarrollando la permanencia del objeto. Entonces, el bebé comenzará a comprender que los elementos tienen una existencia propia y continúan ahí pese a no poder percibirlos con los sentidos. Este es un gran hito que marca un antes y un después en la cognición del infante.

La permanencia del objeto y el desarrollo cognitivo según Piaget

Apego desde la infancia.
Los bebés recién nacidos no tienen consciencia del objeto.

El psicólogo suizo Jean Piaget realizó grandes aportes a la comprensión de la psicología evolutiva, entre los que destaca su clasificación de las cuatro etapas del desarrollo cognitivo. Según este autor, los niños atraviesan diferentes periodos en los que su modo de pensar, interpretar y relacionarse con el entorno varían notablemente.



La primera de estas etapas, conocida como estadio sensoriomotor, abarca desde el nacimiento hasta los dos años de edad y tiene la permanencia del objeto como principal logro a alcanzar.

Piaget observó el desarrollo de esta habilidad a través del examen de cómo reaccionan los bebés cuando se les presenta un juguete para después ocultarlo con una manta. Progresivamente, el niño pasará de no mostrar ninguna intención de búsqueda a ser capaz de encontrar el objeto parcialmente visible o, incluso, de encontrarlo en lugares insospechados.

Subetapas del estadio sensoriomotor

Todas estas transiciones se producen en las subetapas descritas por el mismo autor:

  •  Actividad refleja: durante el primer mes de vida, el bebé actúa principalmente mediante reflejos innatos. Aprende a mover su cuerpo y puede seguir un objeto con la vista, pero lo que escapa a su campo de percepción deja de existir para él.
  • Reacciones circulares primarias: entre el primer y el cuarto mes, el infante ya actúa de forma más intencional y presta más atención a los objetos. Sin embargo, aún no comprende que estos continúan existiendo más allá de sus sentidos.
  • Reacciones circulares secundarias: entre los cuatro y los ocho meses, comienzan a surgir las primeras nociones de permanencia del objeto. El niño ya tratará de alcanzar aquellos juguetes que estén parcialmente escondidos, pues entenderá que el resto del juguete también está allí.
  • Coordinación de las relaciones circulares secundarias: de los ocho a los doce meses se instala la permanencia del objeto propiamente dicha. En este momento, el bebé ya buscará y será capaz de recuperar objetos totalmente ocultos, siempre que haya visto cómo se escondían.
  • Reacciones circulares terciarias: el infante tiene ya entre 12 y 18 meses de vida. Ahora es capaz de buscar un objeto en aquellos lugares en los que suele encontrarse. Sabe que el objeto existe aunque no lo vea y busca en los lugares más familiares. No obstante, si se lo coloca en un lugar extraño, no se le ocurrirá buscar allí.
  • Resolución simbólica de problemas: de los 18 a los 24 meses el niño ya comprende que el objeto puede estar en cualquier lugar, incluso aunque no haya visto cómo se lo esconde. Así, logra tener una representación mental del objeto y puede imaginar que se encuentra en diversos lugares.

La permanencia del objeto y su relación con la ansiedad por separación

La permanencia del objeto es fundamental para que el bebé se desenvuelva en el entorno, pero también tiene una gran influencia en el plano social. Antes el niño consideraba que las personas dejaban de existir cuando no las percibía, ahora sabe que siguen existiendo y comprende que se han ido. Lo que no sabe es cuándo volverán o si lo han abandonado para siempre.

Por lo mismo, con el desarrollo de la permanencia del objeto surge también la conocida ansiedad de separación. El infante que antes permanecía tranquilo y sereno cuando se le dejaba en la cuna o cuando sus padres se iban dejándolo a cargo de otros, ahora puede reaccionar con gran angustia, llanto y desesperación a estas mismas situaciones.

Antes no percibía claramente la separación entre él mismo y el resto del mundo. Ahora, sabe que sus figuras de apego son individuos diferentes a él y teme que se alejen.



Cómo estimular el aprendizaje de la permanencia del objeto

¿Qué es la permanencia del objeto y cuándo aparece en bebés?
A partir de los 24 meses, aproximadamente, los niños comienzan a entender que el objeto persiste aunque no lo vean.

La permanencia del objeto es un hito evolutivo que todos los bebés alcanzan tarde o temprano. Cabe mencionar que las edades propuestas por Piaget son orientativas y que cada niño puede seguir su propio ritmo. De hecho, sus postulados han recibido varias críticas, ya que autores como Bower afirman que esta habilidad está presente a edades mucho más tempranas.

En cualquier caso, se puede estimular este aprendizaje mediante juegos y actividades sencillas con el bebé:

  • Cucú-tras: este popular juego consiste en cubrirse la cara con las manos y preguntarle al niño «¿dónde está mamá?». Posteriormente, se descubre el rostro al tiempo que se exclama «¡aquí está!». Los bebés más pequeños, que aún no han desarrollado la permanencia del objeto, reaccionarán con fascinación.
  • Escondite: es posible, también, jugar a esconder muñecos y observar si el pequeño los busca. Primero, escondiéndolos parcialmente y, luego, totalmente. Más tarde, es posible ocultarlos mientras el pequeño no lo ve. Puedes desarrollarse esta misma dinámica siendo la figura de apego quien se esconde.
  • Cajas de permanencia Montessori: este juguete puede utilizarse a partir de los seis meses. Permite que el niño introduzca un objeto en una ranura, vea cómo desaparece por unos momentos y pueda recuperarlo bien de forma automática (cajas con bandeja) o al abrir la puerta o el cajón de la caja donde se ha insertado.

En cualquier caso, no te preocupes si tu hijo se encuentra algo rezagado respecto a las edades orientativas para desarrollar esta habilidad. Recuerda que no se trata de un asunto de estimulación y que en algún momento adquirirá esta capacidad. Por el momento, disfruta contemplando cómo descubre el funcionamiento del mundo.

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  • Bower, T. G. R., & Wishart, J. G. (1972). The effects of motor skill on object permanence. Cognition, 1, 165–172.
  • Feldman, R. (2007). Modelo del desarrollo cognoscitivo de Piaget. En Desarrollo Psicológico. (pp. 158-167). México: Pearson.
  • Piaget, J. (1964). Part I: Cognitive development in children: Piaget development and learning. Journal of research in science teaching2(3), 176-186.