¿Qué son los aneurismas cerebrales?

El origen del aneurisma puede ser congénito o deberse a otras enfermedades. Al principio suelen cursar de manera asintomática, para luego derivar en dolor ocular, debilidad fácil o pupilas dilatadas.
¿Qué son los aneurismas cerebrales?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por psicóloga Valeria Sabater el 29 diciembre, 2020.

Última actualización: 29 diciembre, 2020

Los aneurismas cerebrales son pequeñas dilataciones en los vasos sanguíneos del cerebro. Muchos no presentan síntomas hasta que se rompen, filtran sangre o crecen, ejerciendo presión sobre los nervios cerebrales.

Los aneurismas pueden ser muy graves, por lo que se debe solicitar asistencia médica urgente si se padecen sus síntomas o se detecta alguno en una revisión. Te contamos todo lo que necesitas saber sobre los aneurismas.

1. ¿Qué es un aneurisma cerebral?

Los aneurismas cerebrales se producen cuando un vaso sanguíneo del cerebro se inflama, se llena de sangre y presiona algún nervio cerebral. Pueden darse en cualquier parte, pero lo más habitual es que aparezcan en ramificaciones de las arterias.

Las complicaciones derivadas de los aneurismas pueden dividirse en dos aspectos; que se produzca una lesión irreversible en el nervio presionado, o que el aneurisma se rompa.

2. ¿Cuáles son sus causas?

No existe un origen claro, pero sí se han identificado factores de riesgo.

  • Factores de riesgo congénitos: Algunas enfermedades y trastornos hereditarios, y malformaciones pueden favorecer la aparición de aneurismas. Los más destacados son: el síndrome de Ehlers-Danlos, la enfermedad renal poliquística o la malformación arteriovenosa cerebral.
  • Factores de riesgo adquiridos: Un aneurisma puede derivarse de otras enfermedades o problemas circulatorios. Tener la tensión alta, fumar, o sufrir traumatismos craneoencefálicos o infecciones, por ejemplo, también pueden aumentar las probabilidades de sufrir un aneurisma.

3. ¿Quién tiene más riesgo de padecer un aneurisma cerebral?

De acuerdo con las estadísticas, la población adulta, mayoritariamente entre los 30 y los 60 años, y especialmente, las mujeres.

A partir de los 5 milímetros de tamaño, la presión en el nervio puede generar síntomas que apunten a un aneurisma. A medida que aumente, más fácil será que se rompa, y todos los aneurismas cerebrales pueden llegar a romperse. Los factores de riesgo adquiridos hacen que las probabilidades de sufrir un aneurisma, o de que este empeore, aumenten con la edad.

4. ¿Cuáles son sus síntomas?

Mujer mayor con fatiga.

Muchos de los aneurismas cerebrales no muestran síntomas hasta que son muy grandes o se rompen. Los síntomas empiezan a sentirse cuando la presión aumenta y el nervio cerebral se ve afectado.

  • Pupilas dilatadas.
  • Dolor de cabeza.
  • Visión doble o borrosa.
  • Dolor por encima y detrás de los ojos.
  • Debilidad o parálisis en un lado de la cara.

Otros síntomas que se pueden detectar e indican que el aneurisma ha empezado a sangrar son:

  • Mareos.
  • Vómitos.
  • Convulsiones.
  • Párpados caídos.
  • Rigidez en la nuca.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Pérdida del conocimiento.
  • Dolor de cabeza intenso (los pacientes la describen como “el peor de su vida”).

Es en este momento, si no ha podido ser antes, cuando se debe acudir urgentemente al médico.

5. ¿Cómo se diagnostican los aneurismas cerebrales?

Para detectar aneurisma, se realiza un TAC (tomografía computerizada) o una resonancia magnética. En ocasiones, los aneurismas se detectan por casualidad al hacer pruebas para otras enfermedades.

6. ¿Cuál es el tratamiento que se indica?

Cada caso es único, y en función del estado del paciente y lar características del aneurisma, el médico tomará una elección u otra. Las dos técnicas más comunes para tratar los aneurismas cerebrales son los siguientes:

  • Cliplado microvascular: sirve para cortar el flujo sanguíneo hacia el aneurisma. El cirujano localiza el aneurisma e identifica la arteria que lo alimenta. Se coloca un clip metálico y pequeño que evita que la sangre fluya al interior. Es una técnica muy eficaz, ya que estos aneurismas no suelen aparecer de nuevo.
  • Embolización endovascular: Se introduce un catéter por la arteria inguinal, y se llega al aneurisma con un alambre de platino. Se rellena el aneurisma con el alambre, en forma de espirales, de manera que se evita que entre más sangre. Se corta el alambre con una pequeña corriente, que hace que la sangre coagule y el aneurisma se sella por completo.

Es importante seguir todas las indicaciones del médico para que el proceso de recuperación se dé de la mejor manera posible y el paciente recupere su bienestar. Asimismo, los chequeos periódicos serán sumamente importantes.

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