¿Qué es la rabdomiólisis y qué la causa?

La rabdomiólisis es una afección que en muchos casos se desata por una práctica inadecuada de la actividad física. Si bien el ejercicio regular es muy recomendable, lo cierto es que se debe realizar de forma razonable.
¿Qué es la rabdomiólisis y qué la causa?
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina el 18 julio, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 18 julio, 2021

Última actualización: 18 julio, 2021

La rabdomiólisis es una afección poco común. Tiene múltiples causas y una de ellas es la realización de ejercicio físico de una manera inapropiada, desproporcionada, sin planificación y sin supervisión.

Lo que ocurre es que los músculos se lesionan, se rompen y sus células mueren. Cuando las células musculares se degradan, liberan una proteína llamada mioglobina, que pasa a la sangre. Los riñones son los encargados de expulsarla del cuerpo.

Un gran volumen de esta proteína puede provocar daño en los riñones. Estos se vuelven incapaces de expulsar los desechos a tiempo. La consecuencia es una insuficiencia renal. Si la rabdomiólisis es detectada a tiempo, es posible tratarla.

Síntomas de la rabdomiólisis

Hay tres síntomas típicos de la rabdomiólisis: debilidad, dolor muscular y orina de color marrón rojizo. Sin embargo, solo en el 10 % de los casos están presentes esas manifestaciones. En el 90 % restante los signos varían y no son tan contundentes.

Si hay dolor, lo habitual es que este se presente en las pantorrillas, los muslos, la zona lumbar y los hombros. Así mismo, puede haber inflamación, rigidez, dolor en las articulaciones y calambres.

Algunas manifestaciones clínicas adicionales y asociadas son las siguientes:

  • Fatiga.
  • Aumento involuntario de peso.
  • Disminución en la producción de orina.
  • Dolor abdominal.
  • Náuseas o vómitos.
  • Fiebre.
  • Confusión, pérdida de la conciencia y convulsiones.

¿Qué lo puede causar?

Es importante remarcar el hecho de que la rabdomiólisis siempre se produce por una lesión muscular. Lo que cambia es el origen de esa lesión, que puede ser de carácter físico, químico, genético o de otros tipos.

Dolor muscular en el brazo.
La lesión muscular es la base de la rabdomiólisis. La destrucción de las células provoca la salida de la mioglobina.

Trauma, esfuerzo y calor

La lesión inicial puede desencadenarse por un golpe de calor o escalofríos intensos. Así mismo, por una quemadura de tercer grado, un accidente en coche o una lesión isquémica de alguna extremidad. Esta última ocurre cuando no hay el suministro de sangre adecuado.

Otros factores que pueden generar rabdomiólisis son los siguientes:

  • Aplastamiento: cuando algo pesado cae sobre el músculo.
  • Ejercicio intenso.


Trastornos metabólicos y genéticos

Hay algunos trastornos metabólicos que pueden dar lugar a la rabdomiólisis. Dentro de ellos están el hipotiroidismo, la cetoacidosis diabética y los desequilibrios de electrolitos.

Entre los trastornos genéticos que causan esta afección se encuentran los siguientes:

  • Enfermedad de McArdle.
  • Distrofia muscular de Duchenne.
  • Deficiencia de carnitina.
  • Deficiencia de lactato deshidrogenasa.

También suceden casos en los que un trastorno genético origina problemas para metabolizar sustancias, como los lípidos, los carbohidratos o las purinas. Esto también se convierte en causa de la rabdomiólisis.

Infección e inflamación

Hay varios tipos de infección e inflamación que pueden causar rabdomiólisis. Se incluyen las infecciones virales o bacterianas, la polimiositis, la dermatomiositis y las picaduras de serpiente.

Medicamentos y sustancias tóxicas

Los medicamentos con estatinas, destinados a reducir los niveles de colesterol, también pueden provocar la rabdomiólisis, aunque en raros casos. Dentro de estos se encuentran varios de uso común, como la atorvastatina, la rosuvastatina y la pravastatina.

El consumo de altos niveles de alcohol también provoca la enfermedad, así como la ingestión de otros fármacos o sustancias, como eritromicina, colchicina, ciclosporina, cocaína y éxtasis.



¿Cómo se diagnostica la rabdomiólisis?

Los síntomas no son un indicador suficiente para diagnosticar rabdomiólisis. Por esa razón, se hace necesario llevar a cabo uno o varios análisis de sangre. Estos permiten detectar la presencia de una proteína muscular llamada creatina quinasa (CK) o creatina fosfocinasa (CPK).

El análisis de sangre para la CK es una prueba confiable que confirma el diagnóstico de rabdomiólisis. Lo habitual es que se repita varias veces para establecer si el nivel de la proteína está bajando o subiendo. Esto permite constatar si el tratamiento funciona o no.

En algunas ocasiones, también se ordena una prueba de orina, con el propósito de establecer los niveles de mioglobina. Sin embargo, los resultados de este examen pueden no ser confiables.

La biopsia de músculo se reserva para casos puntuales. Esto permite establecer las causas de la rabdomiólisis cuando no son claras.

Tratamientos disponibles

Si la rabdomiólisis se detecta en forma temprana, el pronóstico mejora considerablemente. El tratamiento inmediato da lugar a una recuperación completa e incluso se puede revertir el daño renal que se hubiera ocasionado.

Recuperación de líquidos

El suministro de líquidos es el primer tratamiento y también el más importante. Consiste en la administración inmediata de sueros por vía intravenosa, que contienen bicarbonato, lo que facilita la eliminación de la mioglobina de los riñones.

Fármacos

Se acude a ciertos diuréticos y a sustancias como el bicarbonato para contribuir con el funcionamiento de los riñones. Si se requiere, se emplean fármacos para la hiperpotasemia o para la hipocalcemia.

Diálisis

Cuando la rabdomiólisis provoca daño renal y se produce una insuficiencia renal aguda, es necesario acudir a la diálisis. Este procedimiento extrae parte de la sangre y elimina las toxinas.

Diálisis para radbomiólisis.
El procedimiento de diálisis es necesario cuando se instauró una insuficiencia renal.

Otros

En algunas ocasiones es necesario llevar a cabo un procedimiento quirúrgico llamado fasciotomía. Este se concreta cuando hay riesgo de muerte muscular o daño a los nervios.

Si la rabdomiólisis es provocada por una afección médica, como los problemas de la glándula tiroides o la diabetes, se debe abordar esa enfermedad de base para conseguir mejoría. Al contrario, si el trastorno es provocado por un medicamento debe suspenderse su uso.

Prevención de la rabdomiólisis

Si la afección es provocada por un accidente, no se puede prevenir. En cambio, si hay una enfermedad subyacente, lo indicado es mantenerla bajo control para que no provoque rabdomiólisis.

Cuando la causa es una mala práctica de ejercicios físicos, sí que es posible la prevención. En primer lugar, lo indicado es plantear un programa de ejercicios paulatino y asesorado por un profesional. Se debe evitar el sobreesfuerzo y hacer pausas.

Lo indicado es mantenerse hidratado y tomar descansos. Si una persona se siente muy fatigada al hacer ejercicio, lo aconsejable es que se recueste y trate de relajarse.

El pronóstico del trastorno es bueno, siempre que se detecte y se trate con prontitud. De lo contrario, puede traer complicaciones graves, como la insuficiencia renal.



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