Conoce los 5 rasgos principales de la personalidad

La personalidad no puede ser entendida como algo cerrado o acabado. Los rasgos nos pueden hablar de tendencias, pero no de sentencias.
Conoce los 5 rasgos principales de la personalidad
Maria Fatima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales.

Última actualización: 05 junio, 2022

Cuando hablamos de los rasgos de la personalidad debemos evitar pensar en un constructo definido y acabado. Por el contrario, se trata de un concepto que siempre la ha interesado a diferentes disciplinas, además de la psicología.

La premisa es que, entendiendo cómo es la gente, podremos entender su comportamiento. Los rasgos de la personalidad pueden darnos algunas pistas, pero no hablamos de verdades ni de sentencias acabadas.

¿Qué es la personalidad?

En términos generales, la personalidad es definida como un patrón de sentimientos, pensamientos y conductas característicos, que distingue a las personas, que suele ser estable y persistente en el tiempo (Phares, 1988).

Dicho patrón se nutre o es una mezcla de aspectos biológicos (conocidos como temperamentales) y aspectos propios de la experiencia y de la influencia del ambiente (conocidos como caracterológicos).



Los rasgos principales de la personalidad

La personalidad es uno de los temas de los que se ha ocupado la psicología a lo largo del tiempo. Desde diferentes escuelas y teorías, puede ser entendida de una u otra forma.

Así, por ejemplo, Freud elaboró una teoría de la personalidad influenciada por motivaciones inconscientes, mientras que Raymond Cattel pensaba en una propuesta muy diferente, abordando la personalidad como algo medible. O bien la propuesta fenomenológica de Rogers y Allport, que veían una motivación positiva en el desarrollo de la misma.

Es decir, lejos de ser algo uniforme, la personalidad puede ser una y muchas cosas a la vez. Uno de los enfoques más conocidos respecto a su explicación tiene que ver con los big five o los 5 grandes rasgos de personalidad, también conocidos como OCEAN, por el acrónimo que forman en inglés.

Sigmund Freud.
La teoría de la personalidad de Freud es solo una más entre tantas otras que se postularon y se postularán.

1. Apertura a la experiencia (O)

Se refiere a la tendencia a la curiosidad, a la orientación al descubrimiento, a la expresividad emocional y a la receptividad a las nuevas ideas y experiencias. Por ejemplo, alguien que puntúe alto en este rasgo estará más abierto al cambio, mientras que alguien que tenga una menor puntuación se mostrará más resistente a vivir nuevas situaciones.

2. Responsabilidad (C)

Es el modo en que nos organizamos, en que nos orientamos a nuestros objetivos y el compromiso por los mismos. Así, alguien que tenga un alto sentido de la responsabilidad, será alguien que planifique, que se prepare, que se oriente con tiempos.

Por el contrario, quien tenga menor responsabilidad, se sentirá menos presionado por los plazos y quizás tienda hacia la procrastinación.

3. Extraversión (E)

Es la tendencia a participar de situaciones sociales y a sentir alegría y optimismo. El opuesto es la introversión.

La introversión es la orientación hacia lo solitario. Sin embargo, vale la pena aclarar que no es lo mismo que ser tímido. Quien es introvertido puede preferir el aislamiento, mientras que una persona tímida puede tener dificultades o sentir nervios por la interacción social.

4. Amabilidad (A)

Es el grado en que nos mostramos compasivos u hostiles hacia los demás. Así, alguien con una mayor tendencia a la amabilidad será interesado en los demás, en escucharlos, en estar pendiente de los detalles. Por el contrario, alguien con menor amabilidad sentirá menos interés en las preocupaciones de los otros y tenderá a tener menos empatía.

5. Neuroticismo (N)

Es la tendencia al malestar psicológico y a la conducta impulsiva. Alguien que sea muy neurótico, puede estar preocupado gran parte del tiempo y ser más propenso a sentir estrés.



¿Qué información pueden aportarnos los rasgos de la personalidad?

Hablar en términos de rasgos de personalidad debe permitirnos tomar algunos indicios acerca de características generales de las personas, pero de ninguna manera debe llevarnos a verlas como sujetos definidos, acabados o herméticos.

Es importante tener en cuenta que se trata de encontrar un equilibrio entre estos rasgos de la personalidad. Es decir, la responsabilidad es positiva y puede beneficiarnos para alcanzar nuestras metas, pero también puede resultar perjudicial si nos obsesionamos con el trabajo.

Estos perfiles también nos orientan respecto a las preferencias. Así, alguien a quien le interesen las experiencias se sentirá más cómodo con nuevos desafíos en su puesto de trabajo respecto a otro que valora la seguridad de su rutina.

O bien a nivel terapéutico, las indicaciones no son las mismas para alguien que tiene dificultades en torno al control de impulsos que para alguien a quien le cuesta tomar decisiones.

Recordemos que las personas somos mucho más que un catálogo y que podemos ser de una manera al nivel de las relaciones sociales, pero diferentes cuando se trata del ámbito laboral. Es decir, ciertos rasgos pueden funcionar de manera diferencial según el ámbito, la circunstancia o el propósito que se persiga.

Terapia según los rasgos de la personalidad.
Las terapias psicológicas pueden aprovechar el conocimiento de los big five para aplicar mejores abordajes.

Somos más complejos que un listado

Por supuesto, la clasificación a partir de estos rasgos de la personalidad es solo una forma simplificada para abordar la compleja realidad humana. No somos un mero listado de características, sino que nos encontramos atravesados (de manera permanente) por nuestras circunstancias y todo aquello que sucede en el entorno.

La personalidad también tiene un componente social. No podemos negar que muchos rasgos son fomentados o desarrollados de manera diferencial, según el género y la edad, entre otros factores.

Por ejemplo, en algunas circunstancias alguien puede ser visto como aventurero o como irresponsable, como muy sociable o como lanzado. Por lo cual, a las generalizaciones le deben seguir los matices del caso por caso.



  • Palacios Cruz, Jenny, & Montaño Sinisterra, Merfi, & Gantiva, Carlos (2009). Teorías de la personalidad. Un análisis histórico del concepto y su medición. Psychologia. Avances de la disciplina, 3(2),81-107.[fecha de Consulta 15 de Mayo de 2022]. ISSN: 1900-2386. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=297225531007
  • Rodriguez de Diaz, M. L., & Diaz-Guerrero, R. (1997). Son universales los rasgos de la personalidad?. Rev. latinoam. psicol, 35-48.