Reacciones alérgicas: tipos y síntomas

24 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
Las reacciones alérgicas pueden ser leves, moderadas o graves. En algunos casos ponen en riesgo la vida, bajo la forma de anafilaxia. Te explicamos qué es un alérgenos y qué tipos de efectos pueden tener en el cuerpo.

Las reacciones alérgicas consisten en que el cuerpo perciba como nociva a una sustancia (llamada alérgeno) que no lo es. Ante esto, se activa una respuesta inmune exagerada para tratar de luchar contra el agente.

El problema es que las reacciones alérgicas interfieren de manera notable en la vida cotidiana. Según cómo sea de intensa, puede suponer un serio problema para la persona que lo sufre.

Además, las alergias pueden clasificarse en alimentarias, respiratorias y cutáneas, lo que denota la variedad de las mismas. En este artículo te explicamos todo lo que debes saber de cada una de ellas y cuáles son los alérgenos más comunes.

Alérgenos más comunes

Como hemos señalado, los alérgenos son las sustancias que desencadenan las reacciones alérgicas. En una persona sana esa sustancia no da lugar a ningún problema. No obstante, en quienes presentan hipersensibilidad sí que ponen en marcha el sistema inmune para que el cuerpo trate de defenderse de esa supuesta amenaza.

La incidencia de las reacciones alérgicas ha aumentado de manera notable en los últimos años. Según la American Academy of Allergy, Asthma & Inmunology, casi 7,8 millones de niños presentaban alergias respiratorias en 2012.

Además, en un 50 % de las personas que experimentan una reacción alérgica fatal no se conocía ninguna alergia previa a dicho suceso. Otro estudio afirma que el 50 % de los niños son sensibles al menos a un alérgeno.

No obstante, esto no significa que todas las reacciones alérgicas se produzcan o se diagnostiquen en la infancia. De hecho, el problema es que en muchos casos sucede justo al contrario. Por ejemplo, en las alergias a medicamentos.

Los alérgenos más comunes son la caspa de los animales (como perros y gatos), los ácaros del polvo y el polen. Además, alimentos como las nueces, el marisco o ciertos pescados también están en la lista. Otros menos habituales son las picaduras de insectos, como abejas o avispas, y algunas plantas.

Niño con alergia a los frutos secos.
Las alergias en los niños son frecuentes, aunque esto no significa que siempre se detecten en esa etapa de infantes.

Tipos de reacciones alérgicas

Las reacciones alérgicas pueden ser de diferentes tipos. En primer lugar, se clasifican en función de su intensidad. Así encontramos reacciones leves, moderadas, graves y potencialmente mortales. Esta última se denomina reacción anafiláctica y hablaremos más adelante de ella.

Otra forma de clasificar las reacciones alérgicas es según el aparato o sistema corporal que esté involucrado. Es decir, la forma en la que el alérgeno entra en contacto con el organismo y desencadena la reacción. De esta manera, están las alimentarias, las respiratorias y las cutáneas.

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Alergia alimentaria

La alergia alimentaria es aquella que tiene lugar poco después de haber consumido un alimento en concreto. No es necesario que se ingiera una gran cantidad del mismo, sino que pequeñas porciones pueden desencadenar la reacción.

Los síntomas que tienen lugar en este tipo de alergia suelen relacionarse con el aparato digestivo. Por ejemplo, dolor abdominal, vómitos y diarrea. No obstante, no se limitan solo a esa parte del cuerpo. También hay dificultad para respirar, tos y ronquera. La piel puede presentar urticaria, al igual que los ojos pueden estar enrojecidos y picar.

Muchos alimentos provocan esta situación. Sin embargo, según la FDA (Food and Drug Administration de Estados Unidos), el 90 % de las reacciones alérgicas alimentarias suelen ocurrir por ocho productos concretos que son la leche, los huevos, el pescado, los crustáceos, los frutos secos, los cacahuetes, el trigo y la soja.

Es importante destacar que no se deben confundir las intolerancias alimentarias con las alergias. Las intolerancias no afectan al sistema inmune y no resultan tan peligrosas como las reacciones. Consisten en la incapacidad de digerir ciertas sustancias.

Alergia respiratoria

La alergia respiratoria es una de las más evidentes y más molestas, ya que en la mayoría de ocasiones resulta difícil mantenerse alejado del alérgeno. Se asocia con diferentes entidades: la rinitis, la rinoconjuntivitis, el asma y la alveolitis.

La rinitis alérgica consiste en la inflamación de la mucosa nasal al entrar en contacto con el alérgeno. Suele provocar un aumento de la mucosidad, lo que causa una sensación de congestión y taponamiento nasal. Cuando esta situación se asocia a conjuntivitis, da lugar a la rinoconjuntivitis alérgica. En este caso, además de los síntomas mencionados, hay inflamación de la conjuntiva.

El asma, por su parte, es una enfermedad respiratoria crónica. Lo que sucede es que los bronquios sufren un proceso inflamatorio continuo. Esto hace que ese conducto sea cada vez más estrecho y que el aire no pueda llegar de manera normal a los alveolos. Puede cursar en forma de crisis cuando hay exposición al alérgeno en cuestión.

Por último, la alveolitis alérgica es una patología que consiste en que los propios alvéolos son los que se inflaman. Los alvéolos son las partes del pulmón en las que se produce el intercambio gaseoso. En esta entidad también suele haber fiebre y malestar general.

Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, los alérgenos más comunes son los pólenes, los hongos, los ácaros y los animales domésticos (perros y gatos).

Alergia cutánea

Las reacciones alérgicas cutáneas se pueden producir al tener contacto con el alérgeno a través de la piel. En primer lugar encontramos la urticaria. Consiste en la aparición de lesiones rojizas y edematosas denominadas habones. Producen mucho picor e incluso escozor.

Esta reacción suele ser una manifestación al tomar un alimento o un medicamento al que se es alérgico. El eccema es la otra forma de presentación. Es una reacción en la que aparecen vesículas, pápulas y descamación. Los alérgenos que lo causan con más frecuencia son el níquel y otros metales.

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Reacciones alérgicas graves: anafilaxia

Dentro de las reacciones alérgicas, se denomina anafilaxia al cuadro clínico de gravedad que pone en riesgo la vida. La anafilaxis ocurre porque el sistema inmune libera una gran cantidad de sustancias contra el alérgeno.

Esas sustancias hacen que los vasos sanguíneos se dilaten, baje la presión arterial y se cierren las vías aéreas. Puede acompañarse de náuseas y vómitos, además de un aumento de la frecuencia cardíaca.

Es una situación urgente que requiere administrar de forma rápida adrenalina. Como mencionamos al principio, en el 50 % de las personas que padecen este cuadro ni siquiera había un alérgeno previo identificado. Sin embargo, existen ciertos factores que aumentan el riesgo, como padecer asma y enfermedades cardíacas.

Dermatitis alérgica.
Las reacciones dérmicas de las alergias se expresan como dermatitis o eccema.

¿Qué debes hacer frente a las reacciones alérgicas?

Cualquier persona debería realizarse pruebas frente a los alérgenos más frecuentes si ha presentado alguno de los síntomas que hemos mencionado. Si se identifica una alergia respecto a una sustancia en concreto, es importante tener en cuenta ciertos aspectos.

En primer lugar, hay que tratar de evitar dicho alérgeno. En el caso de las reacciones alimentarias, hay que prestarle atención a las etiquetas de todos los alimentos. Además, se recomienda llevar un collar o un brazalete que indique la sustancia peligrosa.

Por otra parte, lo ideal es disponer de un kit de urgencia para la posibilidad de anafilaxia. Del mismo modo, si alguna vez hubo reacción a un medicamento, es fundamental informar al médico para que eso conste en el historial.

Las reacciones alérgicas pueden ser graves

Las alergias son frecuentes. Lo más usual es que se trate de reacciones leves que solo producen molestias. Sin embargo, debemos tener presente que esto puede dar lugar a complicaciones graves. Por ello, siempre hay que seguir los consejos médicos.

En la actualidad existen numerosas pruebas que permiten comprobar si existe hipersensibilidad a alguna sustancia. Son fáciles de realizar e indoloras. Por eso, no dudes en consultar si tienes alguna duda sobre un posible alérgeno.

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