6 trucos para hacer las mejores croquetas de champiñones: cremosas por dentro y crujientes por fuera

Una manera muy interesante y diferente de comer los champiñones es en croquetas. Ellas se caracterizan por su dorado y crocancia exterior, contra una cremosidad interior, en donde puedes percibir con facilidad el sabor del champiñón.
Para lograr este resultado es necesario hacer una serie de ajustes técnicos durante la preparación. Y es que los hongos son ingredientes delicados, compuestos en su mayoría por agua, que pueden arruinar la bechamel de la croqueta si no los tratas con el rigor necesario.
1. Dora los champiñones
Quizás el truco más importante para preservar el sabor y aroma del los champiñones —y que este se traslade a la croqueta—, es picar los hongos de forma muy fina y cocinarlos solos en la sartén, con un poco de aceite o mantequilla. Allí perderán el agua y tomarán un tono tostado ligero, que concentra los aromas terrosos. Ten en cuenta que incorporar los champiñones con humedad volverá la masa de la croqueta difícil de controlar y diluirá su sabor.
2. Cocina la harina
Una vez tengas los champiñones dorados, debes añadir la harina que le dará cuerpo a la bechamel. La idea es que la cocines en la sartén por unos tres minutos; así absorberá parte de los sabores de la cocción del champiñón. Remueve de forma constante y, cuando tome un tono dorado, estará lista para el siguiente paso.
3. Trabaja la bechamel
Para que las croquetas tengan la cremosidad característica, debes incorporar la leche a la sartén anterior con mucha calma. Súmala de a poco y remueve en movimientos circulares, con la ayuda de una cuchara de madera. La bechamel estará en su punto cuando la masa tenga una consistencia firme, pero todavía cremosa, capaz de despegarse de la cazuela sin convertirse en una pasta seca.
4. Deja la masa en reposo
Un error común pasa por hacer las croquetas con la masa recién hecha. Esto solo dificulta su manipulación, ya que los ingredientes necesitan asentarse. Para ello, vas a extender la masa en una fuente y cubrirla con un film transparente, cuidando que tenga un contacto superficial con la masa, para que no se forme una costra. Llévalo a la nevera y deja reposar hasta el día siguiente.
5. Arma las croquetas
Pasado el tiempo de reposo y con la masa fría, vas a armar las croquetas, dándoles la misma forma y sellándolas. Para esto vas a pasar la croqueta por una capa fina de harina, luego por huevo batido y después por pan rallado. Este último le dará la textura rugosa característica. Deja reposar las croquetas en la nevera por 30 minutos para que el rebozado se asiente.
6. Fríe de forma correcta
El paso final es la fritura y, para obtener el resultado deseado, es importante que lo hagas a una temperatura alrededor de los 180 °C y con abundante aceite. No frías tandas muy grandes, para evitar que la temperatura del aceite caiga de forma brusca y las croquetas absorban demasiado aceite. Cuando estén doradas, retirarlas y colócalas en un papel absorbente de cocina, para quitar el aceite superficial.
El secreto para hacer unas croquetas de champiñones sabrosas no está en saturarlas de condimentos. La idea es concentrar y dorar bien los champiñones antes de construir la bechamel. Sigue los consejos anteriores y sorprende a tus amigos y familiares.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







