Regresión del sueño: ¿por qué mi bebé no puede dormir bien?

Cuando los bebés atraviesan etapas evolutivas de grandes cambios su sueño puede verse afectado. Te contamos lo que debes saber sobre la regresión del sueño.
Regresión del sueño: ¿por qué mi bebé no puede dormir bien?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 17 octubre, 2021.

Última actualización: 17 octubre, 2021

Tras unos meses de poco descanso, al fin tu bebé había estabilizado sus horarios de sueño. Y, ahora, de repente, comienza a despertarse de nuevo por las noches y a tener dificultades para dormir. ¿Qué está ocurriendo? Es posible que esté experimentando una regresión del sueño.

Antes de que entres en pánico, has de saber que se trata de un proceso natural y pasajero; no estás haciendo nada mal y a tu bebé no le sucede nada. Descubre todo lo que necesitas saber sobre la regresión del sueño y de sus implicaciones.

Como sabes, el sueño de los bebés se va transformando a medida que crecen. El descanso nocturno se hace cada vez más largo y estable, mientras las siestas diurnas se van reduciendo. Sin embargo, en esta progresión pueden ocurrir retrocesos que llevan al niño a comportarse como en estadios anteriores.

Generalmente, estos duran entre dos y seis semanas antes de que el ritmo de sueño del bebé se recupere. No obstante, conviene que sepas a qué se debe para que puedas mantener la calma.

¿Qué es la regresión del sueño?

Madre dormida cuida un bebé de noche.
La regresión del sueño es parte del proceso evolutivo del bebé.

La regresión del sueño es un retroceso en los patrones de sueño infantiles. Es decir, un bebé que ya dormía varias horas seguidas por la noche comienza a tener despertares nocturnos y presenta dificultades para descansar. Es posible que tarde más en conciliar el sueño, que se niegue a volver a dormir tras un despertar y que las siestas se vean afectadas por estos cambios.

Con frecuencia el infante se muestra irascible e irritable y reclama la atención adulta sin importar la hora que sea; quizá simplemente para recibir un abrazo o porque desea ponerse a jugar.

Cuando los progenitores observan este fenómeno, suelen preguntarse qué está sucediendo, si su bebé ya había establecido un buen ritmo de sueño y unos hábitos adecuados. En realidad, se trata de algo evolutivo.

¿Por qué se produce la regresión del sueño?

Las regresiones del sueño pueden aparecer en diferentes momentos de la vida del niño, pero suelen ir ligadas a etapas de importantes avances evolutivos. Cuando tienen lugar los denominados hitos del desarrollo, se producen ciertas desorganizaciones que pueden afectar al sueño.

Así, las regresiones pueden tener lugar a los cuatro meses, a los ocho, a los dieciocho o a los dos años. Aunque la más llamativa suele tener lugar entre los ocho y los 10 meses de edad. Si en este momento la estás afrontando con tu bebé, estas son algunas de las principales causas:

Cambios en el ritmo biológico

En ocasiones, estos procesos de cambio se deben a la evolución del ritmo biológico de los niños. Hacia los cuatro meses el sueño del bebé comienza a asemejarse al de los adultos.

Así, pueden tener un sueño más ligero y tender a despertarse al pasar de una fase a otra del sueño. Esto también le ocurre a los adultos, pero al ser independientes lidian con ello fácilmente. Tu bebé al despertarse puede necesitar ayuda para volverse a dormir, especialmente al inicio de estos cambios.

Hitos del desarrollo

Los hitos del desarrollo son esos grandes avances que los bebés van adquiriendo a medida que crecen. Aprender a mantenerse sentados, a girarse, a gatear, a andar o a hablar son algunos de los más importantes.

Estas habilidades adquiridas abren un mundo de posibilidades a los niños que, al verse cada vez más independientes, pueden estar deseosos de seguir explorando el entorno en lugar de aceptar volver a dormirse fácilmente.

Mayor gasto de energía

Importancia del gateo en el desarrollo de los bebés
Los hitos del desarrollo, como comenzar a gatear, pueden desencadenar la regresión del sueño.

Todos estos avances hacen que los pequeños tengan un mayor gasto de energía durante el día y puede que por la noche sientan hambre. Si esto sucede, pueden despertarse irritables y demandantes, y tener dificultades para volver a conciliar el sueño.

Por otro lado, llegar al momento de dormir estando excesivamente cansados resulta contraproducente. Si tu bebé no duerme las suficientes horas al día, esto puede perjudicar su habilidad para descansar adecuadamente cuando al fin llegue el momento de acostarse.



Dentición

La salida de los dientes también puede influir en el sueño. Los infantes suelen sentir molestias, dolores o encías palpitantes, una incomodidad que interfiere con el descanso.

Ansiedad por separación

Por último, la ansiedad por separación puede hacer que tu bebé se despierte buscando tu contacto, con la necesidad de asegurar tu presencia, aunque anteriormente no hubiese sido así. Esta puede aparecer a partir de los ocho meses y hacer que el infante se despierte ansioso y llore demandando consuelo.

¿Cómo actuar ante la regresión del sueño?

Generalmente, la regresión del sueño desaparece en unas semanas, por lo que es conveniente ser pacientes y no perder la calma. Aún así, hay una serie de recomendaciones que pueden facilitar este proceso a padres e hijos:

  • Asegúrate de que tu bebé toma suficiente alimento durante el día. Si crees que se despierta hambriento, en lugar de alimentarlo al despertar procura incrementar la cantidad de comida durante el día. Añadir grasas adicionales durante la cena (con alimentos como el aguacate) también puede ser positivo.
  • Para la dentición, ofrecerle mordedores refrigerados puede constituir un gran alivio.
  • Procura que el bebé duerma las horas necesarias durante el día. En general, a los ocho meses dos siestas de 90 minutos son lo más adecuado.
  • Cuida la higiene del sueño. Procura que la habitación tenga una buena temperatura, se encuentre en silencio y a oscuras. No obstante, algunos niños se benefician de contar con una pequeña luz indirecta que les permita reconocer la familiaridad de la habitación al despertarse.
  • El ruido blanco puede facilitarle al niño la tarea de conciliar el sueño y volverse a dormir tras los despertares.


En suma, se trata de comprender el momento evolutivo que está atravesando el infante y facilitárselo en la medida de lo posible. Cada infante tiene un temperamento diferente y no todos acusarán de la misma manera estos cambios. No obstante, sé paciente y recuerda que es algo temporal y natural.

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