La reserva cognitiva puede proteger contra el daño cerebral

La propuesta de la reserva cognitiva intenta explicar por qué ante el deterioro cerebral algunos pacientes evidencian más síntomas que otros. ¿Quieres saber más al respecto?
La reserva cognitiva puede proteger contra el daño cerebral
Maria Fatima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales.

Última actualización: 12 octubre, 2022

¿Y qué si ahora te dijeran que tienes en tus manos la posibilidad de «diseñar» tu futuro y elegir tu calidad de vida? Quizás te parezca algo imposible de concebir. Sin embargo, el concepto de reserva cognitiva se relaciona con la idea de que, de manera proactiva, las personas pueden cuidar de su salud cerebral.

Como lo expone una investigación divulgada a través de Neuropsychologia, este concepto sugiere que dicha reserva desempeña un papel fundamental a la hora de prevenir enfermedades cerebrales como el alzhéimer. Además, también media en su evolución y posibles complicaciones. Veamos de qué se trata.

Reserva cognitiva y su papel en el daño cerebral

A través del concepto de «reserva cognitiva» se busca explicar por qué dos personas que presentan la misma neuropatología evidencian signos clínicos de diferente intensidad. Y es que el que tiene mejor reserva experimenta menos síntomas —o más leves—  de demencia en comparación con alguien que la tiene «empobrecida».

La importancia de esta hipótesis explicativa radica en que si la reserva cognitiva tiene todo este potencial que se le atribuye como factor protector, también resulta beneficiosa a la hora de prevenir enfermedades como el alzhéimer, las demencias, los accidentes cerebrovasculares, el párkinson, entre otras.

En este caso, quienes tienen una óptima reserva mostrarían síntomas de manera más tardía y la evolución de la enfermedad será más lenta. Por supuesto, no se trata de ser ingenuos y sobrevalorar la capacidad de la reserva cognitiva para convertirla en una «panacea», capaz de prevenir cualquier enfermedad o daño cerebral.

Aun así, hay que tener presente que no es lo mismo envejecer con un cuerpo cuidado, saludable y que sigue una rutina de ejercicios, que hacerlo con uno descuidado por completo. Ante una situación de adversidad, ambos reaccionarán diferente y requerirán de mayores o menores medidas de recuperación. Lo mismo sucede con el cerebro.

Este órgano maestro — que comanda la vida— si recibe estimulación y cuidado, también fortalece sus circuitos neuronales, su funcionamiento, se mantiene activo y en entrenamiento. De esta manera, logra estar mejor preparado para diferentes circunstancias.

Reserva cognitiva y su papel en el daño cerebral
La reserva cognitiva busca explicar la disyunción entre el grado de daño o patología cerebral y sus manifestaciones clínicas.

Modelos explicativos sobre la reserva cognitiva

Como toda teoría científica, la reserva cognitiva ha sido abordada desde distintos enfoques. Incluso hay postulados a favor y hay otros detractores, que consideran que se trata de crear un nuevo concepto para explicar hechos ya conocidos.

Por ejemplo, algunos expertos señalan que se trata de la ya conocida «plasticidad cerebral», que se refiere a la capacidad del cerebro de adaptarse, ser flexible y de recrear nuevos modos de hacer.

Por otro lado, también se presentan ciertas dificultades metodológicas al momento de corroborar la hipótesis, dado que se requiere de estudios de tipo retrospectivo y transversal. En términos generales, los modelos explicativos giran en torno a dos propuestas.

Modelos de reserva previa

También conocidos como «modelos pasivos». Se refiere a la actividad de las redes preexistentes para que el cerebro o sus áreas dañadas continúen funcionando tras sufrir un daño.

Modelos de compensación

Hay quienes los llaman «modelos activos». Explica que, tras sufrir algún daño neuronal, el cerebro se reorganiza, elige y emplea circuitos neuronales diferentes, en un intento por mantener el equilibrio y compensar el daño existente.

Dicho de otro modo, el cerebro recorre caminos diferentes para intentar reproducir y llegar al mismo resultado, dado que el camino original se ve obstaculizado.

Bajo este modelo se habla de compensación porque los mecanismos o estrategias que se ponen en juego no optimizan o mejoran el rendimiento, sino que lo hacen posible. Es decir, si no se compensara, el rendimiento o el funcionamiento cerebral sería decreciente.

Vale la pena destacar que, para los especialistas, se trata de modelos que no son necesariamente excluyentes.


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¿Cómo enriquecer la reserva cognitiva?

Existen diferentes actividades para desarrollar un «cerebro resiliente». Dado que la reserva cognitiva implica dinamismo y actividad, también contempla factores culturales, sociales, físicos, entre otros.

Por ejemplo, dentro de los culturales se destaca el rol de la educación y la alfabetización. Se presume que las personas que tienen un mayor nivel educativo, que dedican tiempo al estudio, la lectura, la escritura o que hablan dos o más idiomas, tiene una valiosa reserva cognitiva.

Veamos entonces algunas actividades que fortalecen dicha reserva:

  • Establecer relaciones sociales, conversar sobre distintos temas y vincularse con personas que piensan diferente.
  • Practicar ejercicio y deporte.
  • Tener un hobby.
  • Descansar y dormir bien.
  • Mantener una alimentación saludable.
  • Evitar el consumo de drogas, tabaco, alcohol.
  • Aprender cosas nuevas, como un idioma, un instrumento musical, deporte, etcétera.
  • Realizar una misma actividad de manera diferente. Por ejemplo, si siempre usas la mano derecha para servir una bebida, emplear la mano izquierda.

A modo de síntesis, puedes ver cómo las actividades sugeridas para consolidar la reserva cognitiva son sencillas y variadas.

Escribir
Entrenar la mente a través de la lectura, la escritura, el aprendizaje de un nuevo idioma, entre otros, son formas de preservar la reserva cognitiva.


Evitar los abordajes simplistas

Más allá de los modelos explicativos y sus posturas, si hay algo que puede enseñarnos la reserva cognitiva es la idea de complejidad, red y conexiones. De las partes que conforman al todo.

Una vez más, no se trata tampoco de reducir o simplificar planteos que implican múltiples factores y que revisten  gran complejidad. Dicho esto, cuando se asocia mayores niveles de educación a una mayor reserva cognitiva, también hay que considerar aspectos contextuales.

En este sentido, acceder a la alfabetización y dedicarse al estudio requiere de ciertas condiciones materiales y estatus socioeconómico, lo que a su vez reduce la exposición a otros factores de riesgo o perjudiciales.

Es decir, estas personas podrían beneficiarse de un estilo de vida más saludable, que impacta en términos del cuidado o mantenimiento de la reserva cognitiva. Por lo tanto, el ambiente también tiene un papel fundamental en torno al «modelado» de las circunstancias de vida.

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