¿Se puede sufrir acoso sexual por parte de tu propia pareja?

El acoso sexual constituye un conjunto de conductas que son propias de una persona manipuladora y abusiva. ¿Cómo detectarlas a tiempo?
¿Se puede sufrir acoso sexual por parte de tu propia pareja?
Isbelia Esther Farías López

Escrito y verificado por la filósofa y sexóloga Isbelia Esther Farías López el 08 Junio, 2021.

Última actualización: 08 Junio, 2021

No quieres estar con él, así que te obliga. Te intimida y te toquetea mientras solo sientes asco, pero parece normal porque tú lo elegiste como acompañante. Piensas que a lo mejor estás siendo acosada, pero lo dudas al mismo tiempo. ¿Es posible sufrir acoso sexual por parte de tu propia pareja?

Si el sexo dejó de ser deseado para convertirse en una obligación o imposición y te hace sentir mal, no cabe duda de que estás siendo víctima de abuso sexual y violencia. ¿Cómo es posible? Se trata de aquella persona con quien decidiste establecer una relación.

Sí, podrá serlo, pero lo cierto es que eso no la exime de comportarse de una forma que te perjudica. Ten en cuenta que, en la mayoría de los casos, los abusadores son personas cercanas a su víctima. Y, aunque es cierto que no resulta fácil armarse de valor para tomar la decisión de denunciar por abuso, es necesario.

Cuando el acoso sexual comparte cama

Cuando el acoso sexual comparte cama

Cuando los deseos de estar con tu pareja no te acompañan, y esa persona insiste en intimar (al punto de obligarte) para llevar a cabo determinados actos; se trata de un abusador.

Aunque fuera de la casa todo parezca normal, nadie se imagina el infierno que una persona puede estar sufriendo en su propio hogar y en su propia piel cuando es víctima de acoso sexual por parte de su propia pareja.

Pero es difícil calificar a alguien como “abusador” si con el resto de las personas (la familia, por ejemplo) actúa de una forma afable y normal. Además, quizás pienses que es una obligación “complacer” a esa persona porque has establecido un compromiso con ella.

Es posible que cuando esa pareja exija intimidad, en ocasiones cedas con la esperanza de conseguir eliminar ese pensamiento de que no estás cómoda ni feliz con la relación. Sin embargo, al final te sigues sintiendo igual de mal que si fueras abusada por un extraño.

No es fácil despejar la mente de esos pensamientos para autoengañarse. Por ello, en esta situación, los sentimientos de duda, miedo y culpabilidad se hacen presentes en la víctima; siendo capaces de confundirla y a hacerla dudar acerca de si en realidad está siendo perjudicada.

Salir de una situación así no es sencillo y, en general, la resistencia genera violencia física y verbal. Haciendo que la víctima sienta tanto miedo que no se atreva a abandonar a su pareja, ni mucho menos a denunciarla.

No eres propiedad de nadie

A pesar de que hayas establecido en el pasado un compromiso con esa persona, eso no te convierte en su “propiedad” de ninguna manera. Tampoco estás obligada a estar a su lado para siempre si no estás cómoda ni te sientes feliz. Y en el sexo, tu cuerpo siempre será tuyo y solo tú puedes decidir sobre él.

Acerca de las parejas estables

Cuando una persona es víctima de abuso por parte de su pareja por un periodo de tiempo prolongado, es posible que termine naturalizando conductas violentas que, en realidad, no son más que agresiones sexuales.

Según cifras aproximadas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada siete mujeres (dependiendo de cada país) ha sufrido violación o abuso sexual por parte de una pareja estable. Del total de abusos sexuales y violaciones, las afectadas son en su mayoría mujeres.

Por su parte, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se estima que el 35 % de las mujeres ha sufrido o sufrirá violencia física o sexual por parte de su compañero sentimental.

El vínculo de pareja sana se caracteriza por el amor, y no va acompañado de agresiones. Te en cuenta que el amor no maltrata, no humilla y no obliga a hacer nada que la otra persona no quiera. Además, la satisfacción íntima debe ser compartida y consensuada; no impuesta ni forzada. 

Síntomas de violación o acoso sexual

Síntomas de violación o acoso sexual

  • Te realizan toqueteos que no te gustan.
  • Hubo penetración, aun cuando dijiste que no querías.
  • Se niega a utilizar condón.
  • Recriminan por no querer tener relaciones sexuales.
  • Hay manipulación para tener relaciones sexuales.
  • Te embargan sentimientos de vergüenza, rechazo, confusión, miedo o denigración después del acto sexual.

Ante el acoso sexual, tolerancia cero

Algunas mujeres permiten conductas violentas o las callan para no tener conflictos peores. Habla con alguien de confianza y ten en cuenta que, ante la pregunta: ¿se puede sufrir acoso sexual por parte de tu propia pareja? La respuesta es un tajante “¡Sí!”.

Anímate a comentar la situación con alguien de confianza. No temas buscar ayuda profesional y denuncia.

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