¿Qué señales indican que el niño está malcriado?

23 Febrero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Los niños malcriados no solo son un reto para los adultos, sino que además crecen sin haber adquirido habilidades personales básicas. Te contamos cómo evitar que eso ocurra.

Todos hemos visto a infantes gritar y patalear en mitad de un supermercado, pegar a otros pequeños o faltar al respeto a sus padres. En general es sencillo detectar, desde fuera, cuándo un niño está malcriado, ya que sus comportamientos son llamativos y disruptivos.

Sin embargo, cuando es nuestro hijo quien comete esas transgresiones no es tan fácil de aceptar. Los niños malcriados no solo suponen un reto para padres y profesores; en realidad, ellos son los más perjudicados por ese tipo de actitudes.

Terminan experimentando rechazo por parte de otras personas e involucrándose en constantes conflictos. Además, llegan a la edad adulta sin haber adquirido muchas herramientas personales imprescindibles. Por ello es importante detectar y corregir estos comportamientos.

Acciones que pueden convertir a tu hijo en un niño malcriado

Los niños malcriados no nacen siendo así. Su conducta es el resultado de un estilo de crianza inadecuado implementado en el hogar. Te mostramos, por lo tanto, algunos de los errores que has podido cometer si crees que tu niño está malcriado.

Límites inadecuados

Los niños necesitan límites para crecer emocional y psicológicamente sanos. Así, pautas tan sencillas como “no se comen chuches antes de la cena” o “hay que recoger los juguetes después de utilizarlos” contribuyen a guiarles y aportarles seguridad.

Sin embargo, estos límites han de ser claros, coherentes y consistentes. Si cedes para que tu hijo no llore o para evitar un conflicto te estarás restando autoridad y enviando señales confusas.

Niño con berrinche y madre pone límites.
El establecimiento de límites claros y concisos ante los berrinches puede marcar la diferencia entre un comportamiento disruptivo o no a mediano plazo.

Sobreprotección

Algunos padres, con el fin de facilitar la vida de sus hijos, terminan privándoles de la oportunidad de aprender a tolerar la frustración. Los menores han de adquirir responsabilidades acordes a su edad y asumir las consecuencias de sus actos.

Por ello, está bien que ayudes a tu hijo, pero no que lo hagas todo por él. Esto le hará sentir que solo tiene derechos y no responsabilidades.

Descubre más: El síndrome del emperador o del niño tirano: ¿en qué consiste?

Autoritarismo

El extremo opuesto tampoco es adecuado. No podemos relacionarnos con nuestros hijos solo a base de órdenes, mandatos, gritos y amenazas.

Los niños necesitan sentirse amados, respetados, escuchados y tenidos en cuenta. De lo contrario, el vínculo se deteriora y la rebeldía y los problemas de conducta pueden incrementarse.

Mal ejemplo

¿Te has parado a pensar cómo te diriges a tu hijo? Si tiendes a alzarle la voz, a entrar en luchas de poder y a decirle “no” a todo, no es de extrañar que él repita e imite esas conductas contigo y con otras personas. Recuerda que tú eres su principal referente.

Señales que indican que un niño está malcriado

Como hemos comentado, no es fácil admitir que nuestro hijo está malcriado. Sin embargo, si te estás preguntando si es tu caso, puedes fijarte en la presencia de las siguientes señales.

1. Rabietas frecuentes

Las rabietas son comunes entre los 2 y los 4 años. Sin embargo, más allá de esa edad su presencia puede indicar que el niño está malcriado.

Y es que, a estas alturas, ya no se producen porque carezca de otros recursos para expresar sus emociones, sino que son utilizadas para manipular a los adultos y lograr sus objetivos.

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2. Caprichos excesivos

Los niños malcriados no valoran lo que tienen y nunca se encuentran satisfechos. Si tu hijo se cansa enseguida de sus juguetes y pide otros nuevos, si solicita cocinar su cena favorita y luego prefiere otra cosa, mantente alerta.

Cuando un niño lo quiere todo, lo quiere ya y no acepta una negativa es importante revisar qué está ocurriendo.

3. Falta de educación

Para vivir en sociedad todos debemos dirigirnos los unos a los otros con respeto y consideración. Esto incluye pedir permiso, dar las gracias o decir “por favor”, pero también evitar ser descorteses con otras personas.

Si un menor se dirige hacia los demás de forma irrespetuosa o despreciativa, si realiza comentarios hirientes, pega o alza la voz estamos ante una alerta roja.

4. Desobediencia

Es normal que los niños no obedezcan siempre a la primera, que se resistan a aquello que no desean hacer o traten de librarse. Sin embargo, los menores malcriados ignoran deliberadamente las órdenes y peticiones de sus padres y no se hacen cargo de sus responsabilidades.

Hija malcriada grita a los padres en el mercado.
Las escenas de berrinches y actos de gritos y pataleos en lugares públicos incomodan a todos, tanto a padres como al resto que se encuentra allí.

¿Cómo corregir y tratar con un niño malcriado?

Por fortuna, si identificamos una actitud problemática en los niños es posible corregirla. Para ello habrá que analizar en qué hemos fallado y realizar algunos ajustes en el estilo de crianza:

  • Establece normas claras y procura mantenerte firme en ellas. No cedas ante el cansancio o la presión.
  • Permite que tu hijo adquiera responsabilidades. No hagas por él lo que pueda hacer por sí mismo.
  • Cambia las órdenes y amenazas por respeto y diálogo. Explícale los motivos detrás de tus peticiones o de tus negativas a sus deseos. El tradicional “porque lo digo yo” no es suficiente.
  • Comienza a ser un ejemplo positivo. Dirígete a tu hijo como te gustaría que él lo hiciera con los demás y trata de no ponerte a su altura cuando grite, llore o te desafíe.
  • Refuerza los comportamientos adecuados. Comienza a valorar sus buenas actitudes y pasa más tiempo a su lado realizando actividades gratificantes para ambos.

Los cambios familiares llevan tiempo

Educar es una tarea compleja y exigente. Todos los padres y madres cometen múltiples errores. No te culpes ni te flageles; más bien felicítate por haber reconocido la situación y toma medidas para solucionarla.

Modificar las dinámicas familiares no es sencillo y es probable que, al inicio, tu hijo ponga resistencia. No obstante, al hacerlo le estarás asegurando un mejor desarrollo psicológico y, por tanto, una vida más feliz. No pierdas de vista ese valioso objetivo.

  • Céspedes, A. (2007). Niños con pataleta, adolescentes desafiantes. Como manejar los trastornos de conducta en los hijos. Ed Vergara, Chile.
  • Aguayo Alcívar, A. A. (2013). Sobreprotección infantil en las relaciones interpersonales en los niños del primer año de educación básica (Bachelor's thesis, Universidad de Guayaquil Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación).
  • Solórzano González, T. X., & Cobar Chávez, M. L. (2005). Padres autoritarios y su influencia en la conducta violenta en la niñez (Doctoral dissertation, Universidad de San Carlos de Guatemala).