Sesgos cognitivos: en qué consisten y algunos ejemplos

29 Marzo, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales
El inconveniente con los sesgos cognitivos surge cuando repetimos conductas disfuncionales y somos incapaces de detectarlos. Esto se asocia, a veces, a enfermedades como la depresión.

Hay tantas miradas sobre un tema o una situación como personas en el mundo. Los sesgos cognitivos son un recorte de la realidad que puede ayudarnos a tomar decisiones con rapidez o que nos lleva a empañar la percepción.

Algunos recortes son funcionales y adaptativos, mientras que otros resultan negativos y disfuncionales, afectando las emociones, los pensamientos y las conductas. Vamos a ver en este artículo algunos ejemplos para clarificar el tema. No te lo pierdas y sigue leyendo.

¿Qué son los sesgos cognitivos?

Los sesgos cognitivos son errores sistemáticos en la interpretación y procesamiento de la información. Este concepto fue planteado por los psicólogos Kahneman y Tversky en 1972.

Su hipótesis de trabajo era que, bajo determinadas circunstancias, las personas no toman decisiones respondiendo a la lógica o a través de un análisis racional, sino que se basan en atajos heurísticos que les permiten dar respuestas más inmediatas.

Esta idea le valió a Kahneman el Premio Nobel de Economía en 2002, debido a que logró relacionar e integrar aspectos de la psicología con la economía, justamente al explicar el comportamiento y el juicio humano en situaciones de incertidumbre.

Las investigaciones de Tversky y Kahneman llevaron al desarrollo de la teoría de las perspectivas como una propuesta más realista en comparación con la teoría de la elección racional.

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Influencia de los sesgos sobre la percepción de la realidad

Sin embargo, aunque se trate de un error, no todo es negativo al hablar de los sesgos cognitivos. También aportan economía del pensamiento, es decir, nos permiten atajos que se vuelven muy prácticos para la toma de decisiones.

En este aspecto, nos ahorran tiempo y energía, ya que resultaría un agobio revisar y tener que cuestionarse todo. En cierto punto, determinados sesgos cognitivos facilitan el bienestar humano.

Asimismo, es importante considerar que desde la teoría cognitiva se hace especial énfasis en los sesgos y en cómo surgen o se presentan determinados cuadros clínicos. Por ejemplo, cuando el pensamiento adquiere matices negativos y pesimistas, categóricos y personalistas, es posible que estemos ante la presencia de un cuadro depresivo.

El inconveniente con los sesgos cognitivos sucede cuando nos llevan a tener conductas disfuncionales o que impactan en el bienestar. Si no conseguimos flexibilizar el pensamiento y reconocer que puede haber múltiples visiones o interpretaciones frente a una misma situación, es posible que aparezcan negatividades o frustraciones.

Tomar decisiones con sesgos cognitivos.
La toma de decisiones cotidianas se vale de los sesgos cognitivos para ahorrar tiempo y energía.

Tipos de sesgos cognitivos

Al tratarse de distorsiones en la forma que vemos o interpretamos determinadas situaciones, los sesgos cognitivos tienen impacto en nuestra vida diaria. Entre los más conocidos se encuentran los siguientes.

Abstracción selectiva

También se la conoce como visión de túnel. Consiste en reparar en un detalle o tomar un solo aspecto y evaluar una situación únicamente a partir de él. El resto de la información del contexto pierde relevancia.

Sesgo de confirmación

Parecido al anterior, este sesgo lleva a considerar y seleccionar la información que favorece lo que ya pensamos, que lo fortalece. Por ejemplo, cuando buscamos apoyar un tema sobre el que creemos y analizamos información que lo confirma.

Inferencia arbitraria

También se extrae un detalle o un aspecto y, a partir de él se elabora una conclusión, aún cuando se carezca de evidencia o cuando la evidencia sea contraria.

Dramatización

También se lo conoce como visión catastrófica y consiste en aplicar a uno mismo esta visión negativa y pesimista sobre situaciones o intereses personales.

Optimismo comparativo

En el extremo opuesto nos encontramos con un sesgo cognitivo que lleva a que las personas piensen que les sucederán determinados eventos positivos y que son menos propensos a sufrir eventos adversos en comparación que el promedio. Es decir, el sesgo lleva a que se sientan más afortunados.

Falacia de control

Es una visión extrema sobre el control, ya sea que la persona cree que es muy competente y que tiene el control de todas las situaciones, o por el contrario, que no tiene ningún tipo de injerencia.

Falacia de justicia

Supone la tendencia a creer como injustas todas aquellas situaciones que se presentan y que no coinciden con nuestros deseos.

Efecto Dunning-Kruger

Se refiere a aquel sesgo que lleva a que una persona con menor conocimiento o habilidades crea que está mejor preparada o es más inteligente o capaz que otras . También se da el caso contrario; quienes sí son competentes creen que no lo son.

Generalización excesiva

Este sesgo parte de considerar uno o algunos aspectos de una situación y luego aplicar esa conclusión a todas las situaciones, relacionadas o no con el tema original.

Aversión a la perdida

Este sesgo está regido por la idea de no perder, aunque ello no signifique ganar. Suele ser el disparador de la debilidad ante las ofertas; preferimos comprar algo que valoramos a buen precio y como una oportunidad, aunque no sepamos si nos va a servir o nos va a quedar bien.

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¿Qué tipo de errores tienden a hacer cometer los sesgos cognitivos?

El obstáculo de los sesgos cognitivos para la vida diaria es que nos ofrecen un recorte o una mirada parcial sobre una situación. En este punto es preciso aclarar que, si bien es cierto que necesitamos contar una cantidad manejable de información para poder tomar decisiones, es igualmente cierto que si nuestro foco siempre está en un solo aspecto, la evaluación está sesgada.

Si bien existen distintos sesgos cognitivos que impactan de manera diferencial, el inconveniente que presentan es que tendemos a pensar de manera estereotipada, absolutista, a veces infantilizando situaciones o justificaciones.

Muchos sesgos cognitivos pueden estar funcionando juntos, de modo que moldean un estilo de pensamiento y, por lo tanto, la conducta.

Por ejemplo, el sesgo del optimismo comparativo puede llevar a que una persona no tome recaudos ante ciertas situaciones, confiando en su percepción de que nada le pasará.

Por último, en los sesgos cognitivos también hay que tener en cuenta el componente sociocultural, ya que muchas veces una situación es interpretada y leída desde un marco de referencia, mientras que puede darse que determinada cualidad o elemento signifique algo distinto en otra cultura.

Pensar para tomar decisiones sin sesgos cognitivos.
Muchas variables influyen en la toma de decisiones, por lo que no es un proceso lineal.

Cómo tomar el control de tu mente

La psicología cognitiva afirma que identificar los sesgos cognitivos que operan en la lectura de la realidad y, por lo tanto, en nuestra construcción del mundo, resulta muy útil.

Nos ofrecen la posibilidad de hackear el pensamiento, hacernos preguntas y avanzar en una interpretación menos sesgada, más adaptativa y funcional. Por otro lado, crecemos en un pensamiento más maduro, capaz de relativizar información y ser multidimensional. Así como también en uno más reversible, comprendiendo que las lecturas no son unívocas ni eternas.

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