Síndrome de Diógenes: síntomas, causas y tratamiento

10 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por Valeria Sabater
En una sociedad cada vez más envejecida y tendiente a la soledad, es común que aparezcan más casos del síndrome de Diógenes. Esta condición mental se define por el acaparamiento patológico de objetos y el autoabandono.

Ropa vieja, revistas y basura orgánica que nunca se tira al contenedor. Cubos, maderas e incluso cajas que encuentran por la calle. Objetos inservibles, recuerdos familiares, muebles apilados. Las personas con síndrome de Diógenes recolectan, guardan y acumulan todo aquello que encuentran, aunque sea inservible y hasta insalubre.

Esta condición de la que la mayoría hemos oído hablar no es una enfermedad por sí misma. Se trata de un síndrome neuroconductual definido por una acumulación patológica, estados de miseria absoluta y una negativa casi desafiante a recibir ayuda. Cada vez vemos más casos.

Hace ya más de 40 años que se describió por primera vez esta realidad clínica. A pesar de ello, geriatras, psicólogos y psiquiatras alertan de que cada vez nos enfrentamos en más ocasiones a esta conducta de aislamiento social, acaparamiento insano y negligencia personal. Los ancianos solitarios son los más vulnerables.

¿Qué es el síndrome de Diógenes?

Pocas noticias son más lamentables que esas que nos hablan del hallazgo de personas en pésimas condiciones, sepultados en montañas de basura. En general, son los vecinos quienes dan el aviso y alertan de los malos olores o las plagas de insectos o roedores procedentes de una casa en particular.

Sin embargo, ¿de qué hablamos cuando nos referimos al síndrome de Diógenes? ¿Es mera locura, soledad, un trastorno obsesivo-compulsivo? Estudios, como el realizado en la Universidad de Psiquiatría de Limoges (Francia), nos señalan que es importante diferenciar esta condición del síndrome de acumulación. Es más, el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (DSM-V) ya establece esta distinción.

El síndrome de Diógenes no tiene nada que ver con la obsesión o la compulsión. Estamos ante un problema neuroconductual en el que se evidencian demencias frontotemporales, esquizofrenias, depresiones mayores y hasta un historial clínico de adicción. Hay un perfil clínico que integra diversas alteraciones mentales.

Imagen simbolizando la acumulación del síndrome de Diógenes.
El síndrome de Diógenes afecta en mayor grado a personas solas de más de 65 años.

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¿Qué síntomas presenta?

La persona con síndrome de Diógenes es víctima de lo inservible y de la dejadez, del olvido social, de un complejo entramado de alteraciones mentales. A pesar de que todos ellos muestren un cuadro patológico similar, cada uno tiene su historia y sus desencadenantes.

Por término medio se manifiesta del modo siguiente:

  • Son personas que recolectan y guardan todo aquello que encuentran.
  • Son incapaces de tirar nada. Sienten apego por todos los objetos, incluyendo la basura que producen.
  • Guardan desde objetos de gran valor hasta residuos orgánicos.
  • En un buen número de casos nos encontramos ante una falsa pobreza. Son personas sin pesares económicos que guardan grandes cantidades de dinero en su casa, escondido.
  • Los hogares son auténticos vertederos en los que apenas queda espacio para habitar.
  • No les molesta el olor, la falta de comodidad e higiene ni los insectos que les rodean.
  • Es común que sean personas de más de 65 años.
  • Presentan una gran dejadez física y notable falta de salubridad. Pueden padecer desnutrición y deshidratación.

¿Cuáles son las causas del síndrome de Diógenes?

El síndrome de Diógenes es un fascinante objeto de estudio. Lo es porque no sabemos demasiado sobre la condición. La primera vez que se habló de él fue en 1966, pero se convirtió en categoría diagnóstica en 1975. Hay escasa literatura científica sobre sus causas y desencadenantes y también cierto desacuerdo entre los científicos.

De momento, los expertos han avanzado diferenciando este síndrome del trastorno por acumulación. El síndrome de Diógenes es más complejo, difuso y abarca múltiples comorbilidades. Por lo general, se suele sospechar de las siguientes causas:

  • Una alteración en el lóbulo frontal cerebral, algo común en las personas de edad avanzada. Esto les abocaría al aislamiento social, a la depresión y la tendencia a la acumulación.
  • Suelen evidenciarse problemas de consumo excesivo de alcohol.
  • Hay, a su vez, una amplia manifestación de problemas clínicos: depresión mayor, demencias, psicosis, esquizofrenia.
  • Muchos han sufrido pérdidas: muerte de los cónyuges o el abandono de sus familiares.
  • Nos encontramos también con serios problemas de personalidad: introversión, desapego, hostilidad, desconfianza, ira.
Anciana con síndrome de Diógenes.
En muchos casos la institucionalización es el único recurso para ayudar a la persona con síndrome de Diógenes.

Tratamiento del síndrome de Diógenes

No disponemos de un tratamiento efectivo para el síndrome de Diógenes. Estamos ante un realidad social tan grave que se opta por la institucionalización del paciente. Son personas con claras dificultades para vivir en sociedad y comunidad.

Se actúa del siguiente modo:

  • Procedimiento legal en que el Estado se hace cargo del enfermo: es común que la persona con síndrome de Diógenes se niegue a salir de su casa y a recibir asistencia; por ello es necesaria una resolución legal y jurídica.
  • Institucionalización del paciente: se procede a atender su salud e higiene. Se tratan sus carencias nutricionales y problemas físicos.
  • Se procede a realizar una adecuada evaluación mental: luego sobreviene el tratamiento de esas realidades clínicas mediante fármacos.
  • La terapia cognitivo-conductual es el enfoque psicológico más adecuado: con ella tratamos pensamientos, emociones y conductas.

En todos estos casos es clave la actuación de los servicios sociales, así como la atención vecinal y de comunidad con las que se puede estar pendiente de los ancianos que viven solos y de las personas que por su vulnerabilidad tienden al aislamiento. Somos una sociedad cada vez más envejecida y este tipo de realidades serán más comunes.

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