Tipos de apego en la pareja: ¿De qué modo te aman?

Las relaciones de pareja representan un escenario idóneo en el que observar los tipos de apego más frecuentes. ¿Quieres conocerlos? Sigue leyendo.
Tipos de apego en la pareja: ¿De qué modo te aman?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 19 abril, 2022

Los tipos de apego en la pareja se refieren tanto al modo de actuar y expresar las emociones, como de relacionarse. Incluso es lo que determina en gran medida la elección de las parejas.

Estas tendencias, a su vez, vienen condicionadas por la personalidad del individuo y, más aún, están estrechamente relacionados con la relación que desarrolló la persona con sus padres o cuidadores en la infancia, durante los primeros años.

Como señaló en su momento el psicoanalista John Bowlby en su teoría del apego, algunas de estas tendencias son menos saludables que otras, por diversos motivos, que conoceremos a continuación.

¿Qué significa apego?

En un sentido general hablamos de apego para referirnos a una vinculación afectiva más o menos estable, de variable intensidad y características particulares.

Y aunque se puede desarrollar apego hacia un objeto, por lo común el concepto se refiere a la relación que hay entre dos individuos y a las interacciones que tienen lugar en virtud del mismo.

Por otra parte, el apego se establece desde los primeros momentos de la vida del recién nacido con la madre o la persona que lo cuida. En cierto modo, el concepto guarda relación con la sensación de seguridad y protección ante potenciales situaciones de amenaza.

Por supuesto, a lo largo de toda la vida, las personas necesitamos formar vínculos en nuestras relaciones con los demás, con el fin de obtener afecto y atención, incluso placer.

No obstante, los lazos que hemos construido con los padres o cuidadores aportan un claro modelo de los tipos de apego hacia los que el ser humano se inclinará, en el futuro, con la pareja, tal como veremos a continuación.

¿Cuáles son los tipos de apego?

Existen varios tipos de apego en la pareja. Si quieres saber cuáles son los comportamientos típicos de cada uno, cómo influyen en las relaciones, e incluso cuál es el que aplica en tu caso, entonces toma nota de lo que vamos a comentarte a continuación.

1. El apego ansioso o inseguro

Para comprender en qué se basa el apego inseguro, te pondremos un sencillo ejemplo: tienes una cena de trabajo con tus compañeros; aún no has llegado al restaurante cuando, de pronto, empiezas a recibir mensajes de tu pareja. Es posible que le haya parecido bien esa salida al principio; pero aún no ha pasado ni una hora cuando empiezas a percibir su nerviosismo.

Iconos de sms en colores.

Se interesa por saber los nombres de los colegas con los que estás. Te pregunta si no le echas ya en falta, si no estarías mejor en casa que en esa reunión. Así, poco a poco, te va coaccionando con sus ansiedades y miedos. En definitiva, con su desconfianza.

¿Acaso este tipo de apego ansioso o inseguro te resulta familiar? Si es así, trata de identificar las siguientes características en la conducta de estas personas:

  • Necesitan muestras de amor casi constantes. Es como si nos obligasen a tener que demostrar siempre que seguimos queriéndoles.
  • Muestran inseguridad en las relaciones, tanto con su pareja como con los amigos.
  • En ocasiones, hasta interpretan el acto sexual como una manifestación de “propiedad”, más que de verdadero cariño.
  • Están muy pendientes de nuestras reacciones. Se preocupan por detalles sin importancia, imaginando que algo malo ocurre en la relación y que vamos a dejarles.
  • Cambian muy fácilmente de humor. Hay ratos en que somos lo mejor de su vida, pero luego al instante muestran apatía y caen en sospechas, cuando no tienen explosiones.
  • Usan la manipulación emocional como su arma más sutil. Es la forma de hacer su voluntad, mediante el chantaje, los ultimátums de todo o nada, o incluso, la victimización.

2. El apego distante o frío (o evitativo)

Quienes manifiestan este tipo de apego entienden las relaciones afectivas de un modo diferente al que es habitual. Es decir, su respuesta contradice lo que otros esperan.

No requieren cercanía, demandan su propio espacio y no son muy expresivos desde el punto de vista emocional. Esto no significa en absoluto que no nos quieran. Lo que sucede es que su manera de hacerlo no se corresponde con la nuestra.

Pareja con problemas peleada en la cama.

Sin embargo, la distancia, la frialdad emocional y la escasa necesidad de un vínculo cargado cariño llegan a ocasionar sufrimiento en la pareja, en caso que esta no acepte o comprenda este estilo de apego.

Ahora, ¿qué otros hábitos o características suelen ser comunes en estas personas?

  • Les cuesta interpretar los sentimientos y las peticiones de su compañero o compañera.
  • Necesitan su espacio tanto físico como personal.
  • Si en algún momento sobrepasamos ese límite, se sienten muy molestos, dolidos e, incluso, traicionados. Es como si fuéramos incapaces de entenderles.
  • Suelen preferir la soledad. Por ello a menudo evitan los compromisos serios y prefieren los encuentros esporádicos.
  • Experimentan emociones, pero optan por reprimirlas.
  • En el fondo pueden sentirse poco queridos o valorados.

3. Apego seguro

Aquellos que basan sus relaciones en este tipo de apego son quienes mayor estabilidad y enriquecimiento afectivo suelen conseguir. ¿Cuál es su secreto? ¿En qué consiste este tipo de vínculo?

Se trata de personas que no sienten celos. Es decir, no intentan controlar a la pareja porque confían en ella. Aunque les guste disponer de su propio espacio, y entienden que su compañero o compañera también lo tenga, se interesan por compartir actividades y construir un proyecto común.

Conversar para desarollar la inteligencia emocional

Comprenden que las diferencias son naturales, sin sentir amenazada su autoestima. Por ello, lo que hacen es esforzarse por llegar a acuerdos de un modo democrático. Saber escuchar y, a su vez, expresar las preocupaciones y necesidades con respeto y sin manipulaciones, es algo que los caracteriza.

4. Apego desorganizado

Posterior a la tipología de Bowlby y Ainsworth, Main y Solomon proponen una teoría en la que aparece un cuarto estilo de apego, denominado como desorganizado.

De acuerdo con sus características, viene a ser una mezcla entre el tipo de apego ansioso y el evitativo. Se dicen que se se manifiesta de forma relativamente distinta en el niño y en el adulto.

En el primero, los comportamientos suelen ser contradictorios e inadecuados. Puede ser común cuando hay situaciones de abandono o en los casos en que los cuidadores han sido negligentes. Por elllo se produce pérdida de confianza o incluso miedo hacia estos.

El adulto, por su parte, puede mostrar conductas explosivas, reacciones impulsivas, dificultades para entenderse con otras personas. Evita la intimidad. No expresa las emociones positivas pero sí las de carácter negativo.

Pueden sentirse frustrados e iracundos; y si bien manifiestan que nadie los comprende, por lo que rechazan las relaciones íntimas, en el fondo desean que los quieran.

¿Qué nos dicen estos tipos de apego?

Como apuntan Barnes et al, en un artículo sobre la teoría de Bowlby, los estilos de apego se asocian en gran medida al bienestar psicológico que podamos experimentar en las interacciones sentimentales.

Aunque el apego seguro es aquel que promueve un mayor equilibrio emocional, lo cierto es que no siempre se presenta de forma nítida, pudiendo combinarse en ocasiones con pinceladas de los otros tres tipos.

Por otra parte, aun cuando estas tendencias en el comportamiento se constituyen a partir de la respuesta que recibimos por parte de nuestros cuidadores cuando somos niños, nuestras reacciones de adulto no tienen por qué regirse por tal modelo.

Es decir, podemos cambiar y romper el círculo. Por ello es importante conocer las características de estos modelos de relación. Este conocimiento abrirá la puerta para que reflexionemos sobre nuestras actitudes y barajemos la posibilidad de introducir cambios en las mismas.

Esto lo debemos hacer sin dejar de expresar aquello que identificamos como propio, pero también pidiendo y dando apoyo a la pareja, para poder avanzar, juntos de la mano, en este difícil pero hermoso camino de las relaciones afectivas.

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