4 tipos de riego y sus características

Los sistemas de riego son mecanismos fundamentales para optimizar agua en los procesos agrícolas y lograr una producción más eficaz. Se ajustan a todo tipo de suelo, cultivo y presupuesto.
4 tipos de riego y sus características

Escrito por Nicolas Forero Sabogal, 29 julio, 2021

Última actualización: 29 julio, 2021

El riego es el mecanismo que se utiliza en las actividades agrícolas para aplicarle el agua necesaria a cada uno de los cultivos plantados. Esta técnica permite que los suelos permanezcan en condiciones favorables y se evite el desperdicio del recurso natural. ¡Descubre en este artículo 4 tipos de riego!

Los sistemas de riego logran que la productividad sea más efectiva porque humedecen el espacio en los momentos justos y distribuyen el agua de manera uniforme. Sin embargo, para elegir el más acorde es fundamental analizar las necesidades de las plantas, el tipo de suelo y el presupuesto destinado para la infraestructura.

Tipos de riego

Con el paso del tiempo, el sector agrícola se ha dedicado a elaborar sistemas cada vez más novedosos. Debido a ello, a continuación se detallan todos los tipos de riego que se pueden instalar en el jardín.

1. Sistema de riego por goteo

El riego por goteo es aquel en el que se instalan un conjunto de tuberías a lo largo de todo el terreno y se ubican unos goteros al frente de cada planta. De esa manera, el agua sale gota a gota y riega de manera directa las raíces de los vegetales.

Este sistema es uno de los que más optimiza agua, pues no se riega todo el suelo, sino que se humedecen áreas específicas. Además, funciona por sí solo y permite que, mientras tanto, las personas se enfoquen en otras tareas del jardín.

Otra de las ventajas de este tipo de riego es que evita que se acumulen excesos de agua que produzcan encharcamientos y evaporaciones indeseadas. Asimismo, al emitir niveles hídricos equilibrados logra combatir la aparición de malas hierbas y la resequedad de los suelos áridos.

Por otro lado, la desventaja de este sistema es que con el tiempo se pueden acumular residuos en las boquillas de los goteros y dificultar el paso de agua. Por esta razón, es indispensable planear tiempos prudentes para realizar los mantenimientos.

Riego por goteo en un cultivo.
Algunos cultivos extensos de ciertas plantas emplean riego por goteo para ahorrar agua.

2. Sistema de riego por aspersión

En este sistema se ubican varios aspersores en puntos estratégicos y el agua cae sobre todo el cultivo en forma de lluvia. Esta herramienta ofrece la opción de moverse en varias direcciones o quedarse estática para que el riego sea localizado.

El riego por aspersión cuenta con la ventaja de permitir que cada una de las plantas sea rociada de manera equitativa. Adicional a ello, brinda la alternativa de poder controlar la presión de agua según la distancia que se necesite cubrir y las necesidades de los cultivos.

Otro de los éxitos del riego por aspersión es que se caracteriza por ser apto para instalarse en todo tipo de suelos. Sin embargo, es imprescindible estudiar de manera detallada la cantidad y las ubicaciones de los aspersores para evitar que en algunas zonas no llegue el agua suficiente.

La desventaja de este sistema es que requiere que se cuide de manera exhaustiva los niveles de agua que se estén manejando. Ya que los riegos desmedidos pueden dañar las raíces de las plantas.



3. Sistema de riego por gravedad

En este tipo de riego se ubican los cultivos en hileras y entre cada una de estas se forma una especie de canal. Debido a ello, el agua que cae en el terreno se desliza por ese camino y se filtra en las raíces de las plantas.

La ventaja del riego por gravedad es que no requiere la instalación de una infraestructura costosa. Por ello, se suele utilizar cuando lo que se busca es un mecanismo accesible y fácil de mantener. Además, otro punto a destacar en este sistema es que el agua lluvia puede verterse en los canales y ser reutilizada para el riego.

La gran desventaja es que gasta más agua que los otros sistemas porque carece de una automatización mecánica. Asimismo, las inundaciones pueden ser propensas si el terreno presenta imperfecciones y no tiene los drenajes adecuados. La ausencia de la tecnología también implica que el jardinero tenga que intervenir más en el proceso, aumentando sus horas de trabajo.

4. Sistema de riego por exudación

En el tipo de riego por exudación se instala una manguera porosa a lo largo de todo el cultivo. De ese modo, el agua sale poco a poco en pequeñas cantidades y penetra todas las partes de la planta que lo requieren.

Lo más recomendable es que este sistema se coloque al interior del terreno. Esto es para que el contacto con las raíces sea más directo y las plantas puedan crecer de la mejor manera.

La gran ventaja del riego por exudación es que proporciona niveles de agua que no permiten que surjan encharcamientos. Adicional a ello, las mangueras están fabricadas con un material que resiste las condiciones climáticas extremas y su ubicación logra que el césped siempre tenga la humedad pertinente.

La desventaja de este tipo de riego es que al estar enterrado puede albergar residuos que atascan los poros de las mangueras. A causa de ello, es importante agendar fases de mantenimiento con profesionales capacitados.

Importancia de los distintos tipos de riego para las plantas

El riego es vital para el desarrollo de las plantas, pues el agua es un elemento que nutre los suelos en donde se encuentran cultivadas. Del mismo modo, este recurso permite que los vegetales adquieran las moléculas que requieren para realizar el proceso de fotosíntesis, alimentarse y florecer de manera abundante.

Como característica adicional, el riego es fundamental para que las plantas no se marchiten y luzcan con su mejor color. El agua se encarga de equilibrar la temperatura del ambiente y hacer frente a factores como la acidez del suelo.

Riego por aspersión.
El riego por aspersión tiene más posibilidades de excederse y causar encharcamientos.


La planeación es indispensable al usar cualquiera de los tipos de riego

Antes de empezar a utilizar un sistema de riego específico es fundamental estudiar a fondo las dimensiones del terreno y las necesidades de los cultivos. De esa manera, se pueden programar con éxito las cantidades de agua que se requieren, el tiempo de aplicación y los horarios adecuados.

También es fundamental verificar de manera constante el estado de los cultivos para asegurarse que la distribución de agua está siendo equitativa. Del mismo modo, una observación rigurosa permite alertar las fugas, los cambios de presión y todas aquellas fallas mecánicas que necesitan de una intervención inmediata.

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