Todo lo que debes saber sobre la cistoscopia

La cistoscopia es un procedimiento seguro que resulta muy útil para establecer el diagnóstico de alguna enfermedad en el tracto urinario. Algunas veces también permite hacer un tratamiento y, de este modo, evitar una cirugía mayor.
Todo lo que debes saber sobre la cistoscopia
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 04 noviembre, 2022

La cistoscopia es un procedimiento quirúrgico que permite visualizar el interior de la vejiga y de la uretra, o sea el tubo que transporta la orina al exterior del cuerpo. Se lleva a cabo insertando una sonda delgada que tiene una lente e iluminación.

Este procedimiento tiene, sobre todo, una finalidad diagnóstica. La cistoscopia, en términos generales, se adelanta con el objetivo de establecer o constatar algún problema de salud en la vejiga o la uretra.

En algunos casos, la cistoscopia cumple propósitos terapéuticos. Se lleva a cabo en una sala de pruebas o en el hospital. Dependiendo del objetivo del procedimiento, puede requerir anestesia local, sedación o anestesia general.

Qué es la cistoscopia

Bacterias en la orina causan quiste de Bartolino.
La cistoscopia permite determinar la presencia de diferentes problemas en el tracto urinario.

La cistoscopia es un procedimiento quirúrgico que permite explorar la vejiga , la uretra y las aberturas hacia los uréteres. Estas últimas son los conductos por los que pasa la orina desde los riñones hasta la vejiga. La maniobra se realiza con un instrumento llamado cistoscopio.

El cistoscopio  es un tubo que lleva una cámara en uno de sus extremos y está conectado a un sistema de video. Este se introduce en el cuerpo y envía imágenes que se observan en un monitor. Esto permite detectar o hacer seguimiento a diferentes problemas en el tracto urinario.

El cistoscopio puede ser rígido o flexible. Se usa el uno o el otro, dependiendo del objetivo del procedimiento, que casi siempre es de tipo exploratorio. Sin embargo, hay ocasiones en las que es posible aprovecharlo para tratar ciertos problemas, sin necesidad de acudir a una cirugía mayor.

¿Para qué se realiza?

La cistoscopia se lleva a cabo para diagnosticar, tomar medidas de control o tratar patologías de la vejiga o la uretra. Las razones por las cuales el médico ordena adelantar este procedimiento son una o varias de las siguientes:

  • Diagnosticar enfermedades en la vejiga o la uretra. Se incluyen afecciones como la cistitis, los cálculos, el cáncer, etc.
  • Diagnosticar el agrandamiento de la próstata. El estrechamiento de la uretra en la zona que atraviesa la glándula prostática es señal de agrandamiento de la próstata.
  • Investigar las causas de determinados signos o síntomas. La cistoscopia puede ayudar a establecer la causa de problemas como la incontinencia, la micción dolorosa, la vejiga hiperactiva y la hematuria, o sangre en la orina.
  • Tratar enfermedades y afecciones. Con este procedimiento es posible introducir herramientas especiales para tratar patologías.

Procedimientos que pueden llevarse a cabo

Durante la cistoscopia, es posible llevar a cabo diferentes procedimientos para tratar una enfermedad o afección ya detectadas. Los siguientes son los más habituales:

  • Extirpación transuretral de tumor de vejiga. Permite extraer tumores pequeños que estén en la vejiga.
  • Extirpación de coágulos o cálculos de la vejiga.
  • Ureteroscopia. Se hace incorporando una herramienta llamada ureteroscopio. Suele realizarse para verificar si hay algo que bloquee el flujo de orina.
  • Pielografía retrógrada. Se insertan sondas flexibles por los uréteres hasta los riñones. Luego, se inyecta un medio de contraste. Permite ver si hay algo que bloquee el flujo de orina.
  • Colocación, reemplazo o retiro de stents ureterales. Los stents son dispositivos que mantienen abiertos los uréteres. A través de la cistoscopia, se pueden insertar, reemplazar o quitar.
  • Inyecciones de bótox. El bótox se inyecta en la vejiga para aminorar los espasmos en esa zona y reducir la incontinencia.

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Preparación para la cistoscopia

Lo más indicado es informarle al médico sobre todos los medicamentos que se estén tomando. Una semana antes de la cistoscopia, se debe suprimir la ingesta de aspirina, vitamina E, multivitamínicos, remedios herbales y suplementos alimenticios, a menos que el médico indique otra cosa.

Dos días antes del procedimiento, deben dejar de tomarse medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno. Estos pueden causar sangrado. El día anterior a la cistoscopia no se debe ingerir ningún alimento después de la media noche y solo se pueden tomar 12 onzas de agua en total, hasta dos horas antes.

Si para hacer la cistoscopia se va a administrar un sedante intravenoso o anestesia general, lo más indicado es contar con la compañía de otra persona para volver a casa. Los anestésicos pueden causar somnolencia o mareo, por lo cual no se recomienda regresar sin asistencia.

El procedimiento

El día del procedimiento, la persona debe ducharse y cepillarse los dientes. No se debe aplicar ningún cosmético o perfume. Tampoco debe portar joyas y no conviene llevar objetos de valor. Lo mejor es llevar solo el dinero necesario para lo básico.

Durante la cistoscopia, se completan los siguientes pasos:

  • La persona debe desnudarse y acostarse en una camilla. Si se emplea un cistoscopio rígido, el paciente debe separar y flexionar las rodillas. Si es flexible, puede permanecer estirado.
  • Administración de anestesia. Se aplica un gel para adormecer la uretra y, casi siempre, también un sedante intravenoso. En algunos casos, se empleará anestesia general.
  • Inserción del cistoscopio en la uretra, hasta llevarlo a la vejiga.
  • Inyección de solución salina estéril. Se lleva a cabo para visualizar mejor la vejiga. Es posible que se sientan deseos de orinar.
  • Toma de muestras. Si se detecta un área anormal, se toma una muestra para biopsia.
  • Otros procedimientos. En algunos casos, no se toman muestras, sino que se extrae alguna masa, pólipo o cálculo de la vejiga.

La cistoscopia tarda entre 15 y 60 minutos, dependiendo del objetivo que se persiga. Una vez terminado el procedimiento, el paciente queda en observación por algunas horas. Después, puede irse a su casa.

Después de la prueba

Antes de darle de alta al paciente, el médico debe dar instrucciones sobre lo que la persona puede y no puede hacer. Es posible que durante los tres días siguientes a la cistoscopia haya ardor al orinar, algo de sangre en la orina y necesidad de ir al baño con más frecuencia.

Lo habitual es que el médico ordene analgésicos de venta libre y, en algunos casos, antibióticos. Lo más recomendable es beber agua en abundancia, en especial durante las dos horas siguientes al procedimiento.

Colocar un paño húmedo con agua fría en la abertura de la uretra ayuda a disipar el dolor. También, es aconsejable tomar un baño de agua tibia, a menos que el médico indique lo contrario. No conviene hacer ejercicios vigorosos, levantar objetos pesados o realizar viajes largos hasta una semana después de la cistoscopia.



Posibles riesgos y complicaciones

En general, las complicaciones de la cistoscopia son mínimas. Ante la duda, consulta al médico.

Es raro que se presenten complicaciones a raíz de la cistoscopia. En algunos casos, hay mayor sangrado de lo usual o se produce una infección urinaria. También, se han presentado pocos casos de perforación de la pared de la vejiga.

Aunque no sucede a menudo, es posible que haya una reacción adversa al uso de los anestésicos. Lo más habitual, en todo caso, es que haya dolor después del procedimiento, aunque este debe ser tolerable. También, habrá algo de sangre en la orina, lo cual se considera normal durante los tres días posteriores al procedimiento.

¿Cuándo contactar con el médico tras la cistoscopia?

El paciente debe comunicarse de inmediato con el médico, si después de la cistoscopia experimenta síntomas como fiebre, sangrado rojo brillante, coágulos en la orina, orina de color rosa por más de una semana, escalofríos, dolor en la parte inferior de la espalda o dificultad para orinar.

Lo normal es que todos los síntomas molestos desaparezcan en los tres días posteriores a la cistoscopia. De no ser así, aunque no haya signos de alarma, lo indicado es comentarlo con el médico. Los resultados del procedimiento suelen entregarse entre tres y cinco días después.

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