Trasplante de pulmón: todo lo que debes saber

Edith Sánchez·
20 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina al
16 Noviembre, 2020
El trasplante de pulmón es un procedimiento que ha ido evolucionando con el tiempo y cada vez ofrece cifras más esperanzadoras. Una persona sometida a este tipo de cirugía necesitará de apoyo emocional continuo y mucha disciplina para cambiar su estilo de vida.

El trasplante de pulmón es una intervención quirúrgica en la que se reemplaza uno o los dos pulmones enfermos por otros sanos, aportados por un donante fallecido. Es una cirugía compleja que mejora de forma notable la calidad de vida de una persona.

Los primeros trasplantes de pulmón exitosos se realizaron en los años 60, en manos del doctor James Hardy y luego por el profesional Denton A. Cooley, en 1968. La paciente inicial fue una niña de dos meses que tenía insuficiencia cardíaca congestiva y neumonía recurrente.

Este tipo de procedimiento se realiza cuando una persona tiene una enfermedad pulmonar terminal o alguna patología grave que se ha mostrado resistente a los tratamientos convencionales. En todo caso, el candidato al trasplante de pulmón debe cumplir con algunos requisitos para que sea elegible.

¿Por qué se lleva a cabo el trasplante de pulmón?

Lo habitual es que solo se realice el trasplante de pulmón cuando se han llevado a cabo todos los tratamientos disponibles para corregir la insuficiencia pulmonar y estos no han dado resultados. En general, está indicado para personas menores de 75 años que tengan una patología grave en los pulmones.

Algunas de las enfermedades que pueden derivar en un trasplante de este tipo son las siguientes:

Modelo anatómico de pulmones y corazón.
El trasplante de pulmón puede realizarse con un solo órgano o con ambos.

Indicaciones

Los candidatos a trasplante de pulmón deben cumplir con ciertos requisitos, como bien adelantamos. Solo si se ajustan a ellos son elegibles para el procedimiento. Dentro de los criterios a tomar en cuenta están los siguientes:

  • Edad: se establece que la máxima debe ser de 75 años, aunque por encima de los 55 ya se considera de mayor riesgo.
  • Índice de masa corporal: no debe ser superior a 35.
  • Riesgo de morir: se recomienda en pacientes que tienen un 50 % de riesgo de fallecimiento durante los dos años siguientes si no se hiciese el trasplante.
  • Alta probabilidad de sobrevivir después del trasplante: con base en su estado de salud general.
  • Compromisos: el trasplantado debería comprometerse de manera firme a no volver a fumar, no consumir psicoactivos y participar en un programa de rehabilitación pulmonar.

Se descartan aquellas personas que tengan una infección activa. También quienes hayan tenido cáncer en los últimos dos años o presenten algún problema grave de salud en otro órgano. Así mismo, los desnutridos o que no cuenten con una red de apoyo que garantice la adherencia al tratamiento postrasplante.

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Riesgos del trasplante de pulmón

El trasplante de pulmón es una cirugía compleja y tiene riesgos considerables. Los más importantes son el rechazo y la infección. El primero tiene lugar cuando el sistema inmune del paciente ataca al pulmón o pulmones trasplantados.

Para que esto no ocurra se emplean medicamentos anti-rechazo, pero pueden provocar efectos secundarios, como aumento de peso, problemas estomacales y crecimiento del vello facial. Esos fármacos también hacen que una persona sea más propensa a desarrollar otras enfermedades, como diabetes, osteoporosis, insuficiencia renal e hipertensión arterial.

Por lo dicho, después de un trasplante de este tipo el paciente debe observar rigurosas medidas de higiene y evitar el contacto con multitudes o personas enfermas. Finalmente, otro posible riesgo es el de formación de coágulos tras la cirugía, debido al aumento de la coagulación sanguínea.

¿Cómo es el procedimiento?

El proceso para realizar un trasplante de pulmón comienza mucho antes de que se lleve a cabo la cirugía. Luego de que un paciente ha sido evaluado y se le ha catalogado como elegible para el procedimiento, lo que sigue es entrar en una lista de espera hasta que haya un donante.

Mientras el candidato a trasplante espera la donación debe seguir las indicaciones médicas en torno a su estilo de vida. Cuando hay un pulmón disponible para el procedimiento se evalúa la compatibilidad con el paciente. Si es adecuada se lleva a cabo el trasplante.

Preparación

Una persona en lista de espera para trasplante de pulmón debe estar preparada para acudir al llamado de los médicos tan pronto como este se produzca. Lo más aconsejable es tener una maleta lista con los objetos personales y los medicamentos regulares.

Cuando el candidato llega al hospital se le somete a una serie de pruebas para verificar la compatibilidad. También se evalúa su estado de salud general. Si hay dudas al respecto, el procedimiento puede cancelarse. Si todo está en orden se llevará a cabo casi de inmediato.

Intervención quirúrgica

La cirugía de trasplante de pulmón se lleva a cabo bajo anestesia general. Si se va a reemplazar un solo pulmón, la intervención dura entre cuatro y ocho horas; si se trasplantan ambos pulmones puede tardar entre seis y doce horas.

El procedimiento a seguir es el siguiente:

  • Se activa un sistema de circulación extracorpórea.
  • Un corte a un lado del tórax se realiza cuando se va a reemplazar solo un pulmón. Si son ambos, el corte se hace por debajo del pecho y alcanza ambos lados del tórax.
  • Se extirpa uno o ambos pulmones y se unen los vasos sanguíneos y la vía respiratoria de los nuevos órganos al cuerpo del paciente.
  • Unas sondas son insertadas para drenar el aire, el líquido y la sangre fuera del tórax. Estas permanecerán allí por varios días, hasta que los nuevos pulmones se expanden de forma normal.
  • Una vez que los pulmones están trabajando, se retira el sistema de circulación extracorpórea.

Posoperatorio

El paciente intervenido debe quedarse en el hospital durante un lapso de entre 7 y 21 días. Lo más habitual es que pase varias jornadas en la unidad de cuidados intensivos (UCI) después de la cirugía. Sin embargo, cada centro médico tiene sus propios protocolos.

Las primeras 24 a 48 horas son cruciales. Durante ese lapso se lleva a cabo una observación minuciosa en la que se valora, en particular, el funcionamiento de los pulmones, el corazón, los riñones y el estado mental. Así mismo, se verifica que no haya sangrados añadidos ni hemorragias.

Radiografía de pulmones.
Los pulmones se pueden trasplantar en base al criterio médico, pero es fundamental el compromiso del paciente para el éxito posterior de la cirugía.

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Recuperación

Lo más común es que el período de recuperación se extienda por seis meses, en primera instancia. Durante los primeros tres se hace un seguimiento cercano para evaluar el funcionamiento de los pulmones y prevenir cualquier complicación.

En esa primera etapa hay que acudir con frecuencia al centro hospitalario para practicarse pruebas que incluyen radiografías, biopsias, análisis de laboratorio y electrocardiogramas. También se supervisa la reacción a los medicamentos.

Tras esa fase, el paciente debe realizar ajustes en su vida, que incluyen la toma de inmunodepresores y la asistencia periódica a terapias y consultas. El primer año posterior al trasplante de pulmón es el más crítico. Después, todos los riesgos comienzan a disminuir.

Lo más común es que haya consultas semanales durante los primeros tres meses; luego, consultas trimestrales durante un año. Después, una consulta anual por los siguientes 5 a 10 años.

¿Qué sobrevida hay tras un trasplante de pulmón?

Según los datos disponibles, el promedio de vida después de un trasplante de pulmón es de 5,8 años. Esto puede variar, dependiendo de la enfermedad previa de la persona. Quienes padecían fibrosis quística sobreviven 8 o más años tras la cirugía.

Los pacientes con neumonía intersticial idiopática sobreviven 4,8 años en promedio. Un 32 % de quienes han sido sometidos a este procedimiento viven 10 años o más. El mayor riesgo de muerte sucede durante los primeros 12 meses, por lo que es allí donde se refuerzan los controles.

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