Trastorno depresivo persistente: todo lo que debes saber

¿Qué es el trastorno depresivo mayor que, también, se conoce como distimia? ¿Por qué algunas personas tienen más posibilidades de sufrirlo? A estas preguntas responderemos hoy en Mejor con Salud, pues la depresión afecta ya a 350 millones de personas en el mundo.
Trastorno depresivo persistente: todo lo que debes saber
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 17 abril, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 17 abril, 2021

Última actualización: 17 abril, 2021

¿Has sentido alguna vez falta de interés por actividades que antes te emocionaban? ¿Esto se prolonga en el tiempo?

Las personas que han sido diagnosticadas con un trastorno depresivo persistente (distimia) se levantan cada día cansadas, sin energía y con una culpa que no saben cómo gestionar. Conocer lo que supone tener este trastorno es importante para afrontarlo de la mejor manera posible.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos informa de que son 350 millones de personas en el mundo las que actualmente tienen depresión.

Algunas de ellas logran salir de ella, gracias a terapia, a fuerza de voluntad y al tiempo (pues la depresión no se cura de un día para otro). Sin embargo, el trastorno depresivo persistente es a largo plazo y cuesta mucho más desprenderse de él.

Síntomas de la distimia

El trastorno depresivo persistente es común.
Son muchas las manifestaciones de esta condición.

¿Cómo puede una persona sospechar que tiene un trastorno depresivo persistente? Pues hay síntomas muy característicos que deben estar presentes durante un mínimo de 2 meses.

Así, la falta de energía y el sueño excesivo, dos síntomas característicos de la distimia, estarán presentes de manera frecuente en la vida de una persona. Todos o casi todos los días, durante 2 meses y mucho más…

Otro de los síntomas que puede hacer sospechas que se padece distimia es la falta de interés por actividades que antes emocionaban o motivaban. El hecho de que esto suceda de un día para otro, sin ninguna causa aparente, debería tomarse como una señal de alarma.

En muchas ocasiones, esta falta de interés viene acompañada de una baja autoestima con sentimientos de no ser capaz o no poder desarrollar de una manera adecuada esas actividades que antes tanta ilusión hacían.

Hay otros muchos síntomas que están relacionados con la distimia. Comer en exceso o, por el contrario, no comer. También, sentir una gran desesperanza y unos sentimientos de vacío que hacen que la persona con distimia se sumerja en un pozo de culpa por no saber cómo dejar de sentirse así. A estos síntomas se le suman muchos otros que exponemos a continuación:

  • Dificultades para concentrarse y tomar decisiones en el ámbito laboral o personal.
  • Tendencia al aislamiento y a evitar las actividades sociales.
  • Problemas para dormir y para descansar bien.
  • La actividad física disminuye y, también, la mental lo que afecta a la productividad.
  • Irritabilidad que se turna con la tristeza debido a la culpa.

¿Qué lo puede causar?

Está claro que el trastorno depresivo persistente tiene que tener un origen, ya que nadie de la noche a la mañana se despierta con estas emociones tan terribles.

Lo primero en lo que se piensa cuando a una persona le diagnostican distimia es que algo doloroso o traumático le ha tenido que ocurrir y es que los acontecimientos de la vida son una razón por la que puede aparecer este trastorno.

No obstante, pueden existir otra serie de causas como, por ejemplo, rasgos heredados o un desajuste en la química del cerebro. Es vital comprender que este tipo de trastorno es mucho más frecuente en las mujeres, aunque todavía no se sabe cómo explicar esto.

Por lo tanto, todos estos factores pueden influir en que una persona empiece a experimentar sentimientos de distimia.

Factores de riesgo

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿cuáles son aquellos factores de riesgo que pueden predisponer a una persona a padecer distimia? Pues el principal es tener un familiar (o familiares) que haya sido diagnosticado con un trastorno depresivo o con distimia.

Pero, también hay que prestar atención a las posibles situaciones estresantes o traumáticas a las que no se les ponga remedio y que estén presentes durante un periodo de tiempo prolongado. Esto puede favorecer a que aparezca el trastorno depresivo persistente en algún momento de la vida.

No podemos olvidarnos de los rasgos de personalidad tales como ser una persona extremadamente negativa que, además, tenga baja autoestima y que suela tener relaciones basadas en la dependencia. Se debe tener especial cuidado con esto, ya que es otro factor de riesgo.

¿Cómo se puede diagnosticar?

El trastorno depresivo persistente tiene tratamiento.
La terapia mental siempre es importante.

Para diagnosticar el trastorno depresivo se debe acudir al médico de inmediato ante los primeros síntomas o sospechas.

Lo que hará el médico será un examen físico, algunas pruebas que permitan detectar algún otro problema que pueda estar causando los síntomas descritos y, por supuesto, una evaluación psicológica. Si esta determina que se sufre distimia habrá que empezar un tratamiento.

Tratamientos disponibles

Existen varios tratamientos disponibles para poder hacerle frente a la distimia. La elección de cada uno de ellos dependerá de la situación de cada persona, de la gravedad de sus síntomas y de lo que decida tanto el médico como el terapeuta. Al final, cada tratamiento se debe personalizar.

Medicamentos

Los medicamentos pueden ayudar a una persona con trastorno depresivo persistente, ya que contribuirán a regular la química de su cerebro. Esto no quiere decir que sean una solución por sí mismos.

Tratarse solo con fármacos generará una dependencia. Por eso, es fundamental que los medicamentos sean un apoyo, pero no la única forma de hacerle frente al trastorno. Deben combinarse.

Terapia conductual

La terapia conductual tiene muchos beneficios y son varias las personas que se benefician de ella. Lo que se aprende con este tipo de terapia es a gestionar mejor los síntomas y a desarrollar habilidades para afrontarlas mejor.

Por ejemplo, hacer ejercicio físico, meditar, evitar las drogas o el alcohol, iniciar una actividad nueva… Todo esto forma parte de este tipo de terapia.

Psicoterapia

No podemos olvidarnos de la psicoterapia que ayudará a que las personas con trastorno depresivo persistente logran comprender por qué se sienten de una determinada manera y de dónde les viene eso.

Esto les puede brindar mucha paz y tranquilidad, algo que sin duda necesitan más que nunca. Podríamos decir que la psicoterapia invita a la introspección y esto siempre es enriquecedor.

La depresión es un problema creciente en nuestra sociedad. Cada vez son más las personas que acuden a psicólogos para poder hacer frente a esos sentimientos de desesperanza y tristeza que no saben gestionar.

Otras, se apoyan en los medicamentos y terminan no pudiendo vivir sin ellos. El equilibrio es lo mejor. Los medicamentos pueden ayudar, pero hay que ir a terapia. Solamente así, se podrá llegar a tener de nuevo una vida repleta de colores, optimismo, esperanza y alegría.

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