Trastorno desintegrativo infantil

El trastorno desintegrativo infantil forma parte del espectro autista. Su principal característica es que aparece de forma tardía. Pero, ¿cuáles son los síntomas que pueden alertar sobre su aparición? ¿Se puede curar?
Trastorno desintegrativo infantil
Alejandro Duarte

Revisado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 17 mayo, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 10 agosto, 2018

Última actualización: 17 mayo, 2021

El trastorno desintegrativo infantil es un tipo de autismo que no se da con mucha frecuencia. Su característica más significativa es su aparición tardía. Esto quiere decir que los niños suelen manifestarlo a partir de los 3 o 4 años.

Los niños con otros tipos de autismo suelen ser diagnosticados antes de esa edad. No obstante, esto no ocurre con el trastorno desintegrativo infantil porque, tal y como veremos a continuación, los niños se desarrollan de la manera prevista hasta que, a partir de los 3 o 4 años, empiezan a sufrir una regresión.

Como indica la literatura científica, este trastorno fue descubierto por el educador Theodore Heller en el año 1908, mucho antes de que se hubiese investigado sobre lo que hoy conocemos como autismo. Por este motivo, el trastorno desintegrativo infantil también es conocido como el síndrome de Heller.

Síntomas

Los niños con trastorno desintegrativo infantil no suelen nacer con él.

Como comentábamos, cuando un niño sufre el trastorno desintegrativo infantil no se detecta hasta los 3 o 4 años. Hasta esa edad, el niño adquiere todas las habilidades esperables, como los demás compañeros de su edad. Pero, a los 3 o 4 años algo cambia.

Todas las habilidades que el niño haya podido haber adquirido sufren una regresión, es decir, se van perdiendo. A continuación, vamos a cómo se produce esto para saber detectarlo a tiempo:

  • Pérdida del lenguaje: el vocabulario adquirido hasta el momento, así como la desenvoltura para poder comunicarse con los demás se pierde. El niño empieza a perder expresividad y a volverse mucho menos receptivo.
  • Problemas en las relaciones sociales: el niño empieza a aislarse, a no interactuar con el resto de sus compañeros y pierde sus habilidades comunicativas. Surge un claro desinterés por el entorno que le rodea.
  • Pérdida de habilidades motoras: las dificultades para correr, para agarrar un lápiz o una goma e, incluso, para cambiar de postura son algunos de los síntomas que alertan sobre un posible trastorno desintegrativo infantil.
  • Incapacidad de controlar los esfínteres: aprender a controlar los esfínteres es algo que los niños con este trastorno pierden. En algunos casos, también sucede lo mismo con las evacuaciones.

Este retroceso que presentan los niños con trastorno desintegrativo infantil puede darse de forma muy rápida y repentina. Lo habitual es que coja a sus cuidadores de sorpresa y que estos no sepan cómo reaccionar. En cuestión de días se pueden producir todas las pérdidas mencionadas.

El trastorno desintegrativo infantil dura toda la vida, es decir, es crónico. 

Causas del trastorno desintegrativo infantil

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Las causas del trastorno desintegrativo infantil no están del todo claras. Los médicos creen que el motivo de que este trastorno aparezca puede estar en la aparición de una enfermedad neurológica, por ejemplo, la esclerosis tuberosa. No obstante, esto no son más que hipótesis.

Las maneras de abordar este trastorno son diversas, pero sus expectativas de éxito son bastante reducidas de momento. La regresión de habilidades puede estabilizarse, pero que en otros puede volver a acrecentarse. Además, los pacientes necesitan atención constantemente.

  • Sin embargo, se siguen realizando investigaciones al respecto con el fin de mejorar la estrategia terapéutica, como se indica en medios como Spectrum.
  • Por ejemplo, en un estudio publicado recientemente, se expone que la terapia con corticoesteroides podría ser de utilidad a la hora de mejorar el comportamiento, el lenguaje y la regresión motora. Aunque dicho estudio se llevó a cabo con una muestra demasiado pequeña (2 niños) como para establecer conclusiones más generalizadas.

Tratamiento del trastorno desintegrativo infantil

A pesar de que se trata de un problema crónico, que puede causar altibajos, a los niños diagnosticados con trastorno desintegrativo infantil se les puede brindar hasta 4 tratamientos diferentes para ayudarles a conseguir pequeñas mejorías:

  • Terapia conductual: trabaja en la eliminación de conductas no deseadas e intenta recuperar algunas de las habilidades que el niño ha perdido. Son muy efectivas y suelen dar resultados bastante satisfactorios.
  • Tratamientos nutricionales: debido a la pérdida de habilidades el niño puede tener problemas para tragar los alimentos o tener dificultades para masticarlos.
  • Tratamientos con fármacos: este trastorno puede derivar en conductas violentas, ansiedad o depresión, por lo que los niños, en ocasiones, necesitan fármacos para controlar y paliar esto.
  • Terapias alternativas: son un complemento para la terapia conductual y el tratamiento con fármacos. Una de las que más se utiliza con niños es la equinoterapia y suele arrojar muy buenos resultados.

El objetivo del tratamiento para el trastorno desintegrativo infantil es que los niños adquieran cierta autonomía y mantengan un determinado nivel de actividad. Tanto la familia como el entorno educativo deben colaborar estimulando al niño para tratar de que recupere algunas de sus habilidades perdidas.

Pero, como bien hemos mencionado, la regresión de las habilidades puede volver a aparecer en cualquier momento. En la gran mayoría de los casos, los niños cuando se convierten en adultos se vuelven completamente dependientes.



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